Los Red Bull tuvieron en la mano un doblete con Verstappen y Pérez. El neerlandés estaba firmando un carrerón digno de un líder del Mundial y su equipo iba camino del primer doblete desde Malasia 2016. Iban a arrasar el GP de Azerbaiyán. Hasta que, a tres vueltas del final, Verstappen pinchó y se golpeó violentamente contra los muros. Hamilton no sacó rédito de la situación porque llegó al final de la carrera sin frenos al darse un paseo por la escapatoria de la primera curva. Eso lo aprovechó Pérez, que vivió las últimas curvas de Bakú con tranquilidad, con Vettel lejos y mientras Leclerc y Gasly luchaban por la tercera plaza. El francés ganó a su vecino monegasco para firmar la última plaza del podio.

La carrera había sido plana hasta su ecuador. Realmente algo extraño en Bakú, donde se han vivido quizás las carreras más impredecibles de los últimos años. Leclerc defendió tímidamente la pole al inicio, pero pronto le superó Hamilton y no mucho más aguantó a Verstappen y Checo que volaban por el fuego de Bakú.

Los cambios de neumáticos situaron al Mercedes por detrás de los dos Red Bull. Mercedes hasta en la estrategia está perdiendo y una mala parada con Hamilton no solo le hizo ceder la primera plaza, sino que le colocó tercero. El inglés, incapaz de toser al Checo a pesar del DRS y la ventaja del rebufo, solo podía esperar a que algo extraño sucediera. Atrás, Sainz cedió un puesto en la arrancada y Alonso ganó otro. El madrileño salió detrás de los Alfa Romeo tras parar y con los neumáticos duros fríos perdió el control del Ferrari haciendo una excursión al castillo. Evitó el accidente, pero su error le hizo perder segundos valiosos que le desconectaron de la zona media. El asturiano, mientras tanto, se mantuvo en tierra de nadie, sin posibilidad de puntos.

En la vuelta 30, el Pirelli trasero izquierdo de Stroll estalló en plena recta. El canadiense no había parado todavía y su Aston Martin chocó con fuerza contra las protecciones. Los equipos subestimaron a los Pirelli, que dieron juego al final de la carrera. El alerón delantero llegó a superar la altura de la valla de seguridad. Salió un safety car que reagrupó al pelotón. Arriba no hubo cambios, pero un gigantesco Vettel aprovechó la resalida para superar a Leclerc y Gasly y situarse cuarto, tras los grandes. Sainz también sacó partido y se aupó hasta la novena plaza, entre los McLaren. Alonso cambió ruedas y salió al ataque, aunque no se agarraba al tren del top-10.

Accidente de Verstappen y giro al Mundial

Y entonces, llegó el drama en el Mundial: en la vuelta 48 el RedBull de Verstappen se revolvió contra el hormigón de la recta de meta cuando reventó uno de sus neumáticos —a los que dio una patada cuando se bajó del monoplaza—. Había parado en la vuelta 12 y sus gomas duras no dieron más de sí con 33 vueltas. Los Pirelli volvieron a fallar o problemente los equipos arriesgaron de más y jugaron demasiado al ataque.

Checo agarraba al liderato y Seb se alzaba con un puesto de podio, pero no había terminado la tarde. Michael Masi, race director de la FIA, sacó la bandera roja y convocó una carrera de dos vueltas (una con Safety Car). Nunca había habido una relanzada de carrera de tan poca duración.

En la salida, Hamilton salió mejor que Pérez pero al llegar a la curva 1 se fue recto al quedarse sin frenos. El heptacampeón arriesgó para llevarse la carrera pero perdió la posibilidad de firmar al menos dieciocho puntos ante al cero de Verstappen.

Se escapó Pérez hacia una victoria que revalida su fichaje por RedBull. El fin de semana de Pérez fue brillante y sirvió de escudero de Verstappen cuando Hamilton le apretaba su caja de cambios. El tetracampeón Vettel fue segundo y Gasly se hizo con el tercer puesto tras una fiera lucha contra Leclerc y Norris.

Magia de Alonso

Alonso protagonizó un rush final digno del bicampeón, pasando del décimo al sexto en apenas ocho kilómetros. Superó a Tsunoda, Sainz y Ricciardo, además de a Sir Lewis. Cuatro posiciones que le sirvieron para cerrar un fin de semana muy bueno. El Alpine se siente mejor en circuitos de curva rápida y velocidad al igual que Fernando. Sainz solo pudo terminar octavo en un día complicado en el que ligeros errores le penalizaron. Falló en la salida, se pasó de frenada al cambiar los neumáticos duros y, en la resalida, otra pasada de frenada no le permitió remontar. Mal día tras un estupendo sábado. Sin estos errores, quizá Gasly o Vettel lo hubiesen tenido como rival en la pelea por el podio.

Curiosamente Bakú dio las sorpresas al final. Verstappen acabó igual de líder que antes de empezar la carrera. El holandés pasó de dar patadas al neumático a celebrar con ‘Checo’ su victoria y la derrota de Hamilton. El británico falló y no puso la puntilla a una suerte que le vino del cielo.

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