El Chelsea pasó por encima de un Real Madrid que casi no ofreció resistencia y que debe agradecer a la falta de puntería de los de Tuchel no haber regresado de Londres con un resultado negativo histórico. Zidane llegó al partido con una plantilla absolutamente diezmada y exprimida, con su columna vertebral fundida. De tal modo que se vio obligado a tomar una serie de decisiones de máximo riesgo. Lo peor es que se equivocó en algo fundamental: su Madrid no fue un equipo reconocible. Sus decisiones desnaturalizaron al equipo, que perdió su esencia justo a un paso de la gran final.

ALINEACIÓN: (3-5-2) Courtois; Militao, Ramos, Nacho; Vinicius, Casemiro, Kroos, Modric, Mendy; Hazard, Benzema.

EL PLAN: Es imposible saber lo que Zidane tenía en la cabeza, lo que preparó y lo que les pidió a sus jugadores en el vestuario, porque nada se vio sobre el campo. Así que no me atrevo a analizarlo. Se observó, eso sí, a un equipo muy superado física, táctica y técnicamente. 

LO MEJOR: Un Modric muy trabajador y combativo. A nivel coral, solo se puede destacar el esfuerzo.

LO PEOR: Es difícil señalar lo peor, porque nada fue bueno. Quizá lo más grave fue la diferencia abismal de ritmo.

LA CLAVE: La diferencia física.    

Uno por uno

Zidane: Da la sensación de quiso abrir muchísimo el campo para facilitar la salida del balón y, desde ahí, progresar a base de pases. Con el equipo tan ancho, el Chelsea tendría que abrirse también y no podría presionar como suele el carril central. Para ello, Zidane contó como carrileros con Vinicius (sorprendente en la derecha) y Mendy. Esa disposición táctica, con Hazard muy libre para conectar con Benzema por dentro, se vio lastrada por la elección del once inicial. Fueron muy cuestionables, por no decir precipitadas, las titularidades de Ramos, Hazard y Mendy. Tres jugadores sin ritmo en un equipo con un mediocampo cansado. Lo que necesitaban Casemiro, Kroos y Modric era ayuda, piernas, oxígeno. Se habrían sentido más cómodos con un jugador que hubiera trabajado en la fase defensiva. ¿Antonio Blanco? No obstante, lo más criticable en la actuación del entrenador fue su pasividad, esa falta crónica reflejos a la hora de leer los partidos y actuar. Es cierto que los recambios que tenía en el banquillo tampoco eran certeza de nada, pero algo mejoró el equipo con lo poco que ofrecieron los cambios al salir al terreno de juego.

Que este equipo, con lo que tiene en plantilla y las lesiones que ha sufrido, haya llegado a estas semifinales de Champions y siga vivo en la Liga es para quitarse el sombrero. Reconocerlo no impide analizar los errores cometidos en Stamford Bridge y que dejan bien a las claras el crédito que concede el entrenador a algunos de sus jugadores. A buenos entendedores…

Courtois: No tuvo una actuación deslumbrante porque los delanteros ingleses fallaron remates claros de gol. Un par de buenas paradas suyas mantuvieron el resultado. Como pasó el domingo ante Osasuna, se vio continuamente obligado a jugar con el pie, y lo hizo con solvencia.

Militao: Jugó como central derecho, lo que le llevó en muchos momentos a actuar como lateral. Sin completar una gran actuación, fue el defensor más sólido. Rápido al cruce y muy atento a los movimientos para cerrar el carril central. En su debe queda alguna torpeza con el balón y varios pelotazos rifados al verse presionado.

Ramos: Es evidente que no estaba en condiciones físicas para ser titular en un partido con el ritmo físico y la velocidad que impone el Chelsea. Aportó tranquilidad en la salida del balón, pero se vio continuamente desbordado por la rapidez de los puntas ingleses. 

Nacho: Intentó dar agresividad y carácter a la defensa. Sufrió muchísimo con el dinamismo de los tres puntas del Chelsea. Muy agotado en los últimos minutos, su partido dejó bastante que desear. La imagen que queda es la de un Nacho muy superado en cada jugada y demasiado crispado. 

Vinicius: Se estrenó como carrilero por la derecha, posición que podría ser la suya en el futuro. Pero no ahora mismo. Ni en una semifinal de Champions. A día de hoy no se le ve preparado tácticamente. Además, desde que viste de blanco la banda diestra se le atraganta. En este caso no supo entender lo que le pedía el partido y se confundió en la forma de encarar a su lateral, exagerando el regate cuando lo que pedía el partido era atacar al espacio y correr.

Modric: Corrió, luchó y peleó cada balón. Sin embargo, la presión de Touchel logró girar al mediocampo blanco, lo que le obligó al recibir continuamente de espaldas y a dar demasiados toques cada vez que tenía la pelota. Brilló su calidad técnica, pero el partido pedía primeros toques y dar velocidad al balón y él hizo justo lo contrario. Terminó ahogado y sin encontrar compañeros en los que apoyarse.

Casemiro: Si girar al mediocampo rival ya es una victoria táctica, anular a Casemiro es como ganar media guerra. Torpe con el balón, mal perfilado y muy pesado físicamente. Esta vez no tuvo ni presencia defensiva. Es posible que un doble pivote le hubiera ayudado, al liberarlo de acciones para las que no tiene calidad. Tampoco tuvo influencia en ataque. 

Kroos: Su partido fue muy curioso. Posiblemente fue el peor jugador del mediocampo del Madrid, ya que nunca logró entrar en juego. No obstante, fue quien mejor entendió cómo se tenía que jugar. El problema es que apenas entró en contacto con la pelota, Se vio muy superado físicamente por la velocidad del mediocampo inglés. Las pocas veces que encontró el balón lo jugó a dos toques buscando la espalda de los carrileros del Chelsea, que es lo que pedía el partido. 

Mendy: Nunca pareció estar en condiciones físicas para ser de la partida. Jugó de carrilero izquierdo, en una posición muy adelantada, y nunca logró participar del juego. Su físico, y el hecho de jugar tan abierto y a tanta altura, fueron las causas de su desconexión. Estuvo muy lejos de ser el baluarte defensivo que nos tiene acostumbrados.

Benzema: Volvió a dejar claro que está exprimido. Pese a todo se inventó dos remates que pudieron ser gol. Lento y sin chispa, se solapó en muchas ocasiones con Hazard en la mediapunta. Aunque intentaron combinar, ni belga ni francés están para desbordar a una defensa bien asentada. 

Hazard: Era mucho toro lo del Chelsea. Que fuera titular en una semifinal de Champions, después de todo un año sin jugar, era una apuesta de riesgo que no salió bien. Algo muy predecible tras sus minutos ante Osasuna. Una cosa es querer y otra poder. El partido le vino muy grande. Fue incapaz de hacer un solo desborde o de generar una sola acción de peligro. Zizou se equivocó, al tiempo que demostró la poca confianza que tiene —y posiblemente con razón— en muchos miembros de la plantilla.

Sustituciones

Valverde: Entró en el 62′ por Vinicius. Dio frescura física al mediocampo en una posición, carrilero derecho, que está muy lejos de ser la suya. Dejó varias buenas acciones, sobre todo una defensiva. Con él, el Real Madrid juega a otro ritmo.

Asensio: Entró en el 62′ por Mendy. Salió al campo con ganas, pero sin fútbol. Apenas tuvo peso en esos 30 minutos, cuando el partido necesitaba de jugadores que acertasen, que dieran vida a un grupo muerto. El mallorquín carece de ese gen.

Rodrygo: Entró en el 75′ por Casemiro. Zidane ya apostaba más por un golpe de suerte que por algo meditado, de hecho mantenía sobre el campo a jugadores que no daban nada como Hazard o Karim. El brasileño apenas participó. Sin una posición clara sobre el campo, sus movimientos eran más voluntarisas que tácticos. “Sal y haz lo que puedas”. Esas debieron ser las instrucciones que recibió

Mariano: Entró en el 88′ por Hazard. Un cambio tribunero sin más.

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