El Villarreal, séptimo clasificado de la Liga española, ha ganado la Europa League con todo merecimiento y en una emocionante tanda de penaltis frente al Manchester United, subcampeón de la Premier League.

En en la última jornada del campeonato español, un Valladolid descendido estuvo a punto de impedir que el Atleti se proclamara campeón. Al Barça, uno de los candidatos, sus derrotas en los partidos finales ante Granada y Celta, o su empate ante el Levante, le sacaron del sprint final por el título. Al Real Madrid sólo le faltaron dos puntos ganar la Liga; le lastraron los empates ante Sevilla, Betis o Getafe. Quizá el mejor fútbol lo protagonizó en mayor medida y con más regularidad el Sevilla de Lopetegui.

En la Premier, Leicester y West Ham, los dos grandes animadores de la competición, han dejado fuera de Europa a Arsenal y Tottemham, pero estuvieron muy cerca de dejar sin Champions al Liverpool de Klopp y al Chelsea, finalista de Champions este año. Ese movimiento arrastró al Everton de Ancelotti a la décima posición.

En Italia, el Atalanta volvió a ser uno de los equipos más divertidos de ver en Europa. Además de sacar de posiciones Champions a Nápoles y Lazio, dejó a la Roma de Mou fuera de Europa para el año que viene, y a la Juve de Pirlo y Cristiano Ronaldo, cuarta. El Sassuolo de Roberto de Zerbi (no olvidar este nombre si eres aficionado del Barça), pese a jugar un fútbol elegante y preciosista, no aguantó el ritmo, pero dejó un puñado de grandes partidos llenos de belleza futbolística.

En Francia, el Lille le ganó la liga al todopoderoso PSG de Neymar y Mbappé. Los parisinos pagaron caras sus derrotas ante Lille, Mónaco o Nantes, o sus empates ante el Rennes o el Saint Etienne.

En Alemania, vimos cómo el Leipzig cambiaba los roles en el fútbol de la Bundesliga. El Wolfsburgo, cargado de desconocidos, se hacía con una plaza en Champions y el Borussia Mönchengladbach no lograba entrar en Europa. Vimos la confirmación de Haaland, el crecimiento de Sancho o como los entrenadores de la escuela Red Bull como Nagelsmann, Marco Rose, Oliver Glasner o Adi Hütter dominaban el escenario futbolístico.

Todo esto y mucho más es lo que un grupo de presidentes VIP han decidido que no interesa. Según parece, que el Cádiz impida que el Madrid gane la Liga es un insulto al fútbol, al fútbol de interés. Ellos han decidido que no interesa ver jugar al Sassuolo o al Atalanta, dos equipos muy diferentes pero de los más bonitos de ver en Europa.

El Villarreal ha puesto sobre la mesa la realidad del fútbol, esa realidad que a un grupo de presidentes les afea el discurso y les resta dinero en sus cuentas. Parejo, Gerard Moreno, Pau Torres, Albiol, Foyth o Trigueros le han explicado a muchos que pocas veces se puede ver algo más emocionante que David ganándole a Goliat, y que esa parte del fútbol no nos la van a poder arrancar nunca.

Esto es fútbol, fútbol de verdad, y eso no nos lo van a robar. A mí Florentino no me va a explicar lo que es el fútbol y la emoción que genera. Entretanto le doy las gracias al Villarreal por refrescarme la memoria.

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