Hamilton ganó por quinta vez consecutiva en el Gran Premio de España. En una temporada en la que las distancias están más que ajustadas, al piloto inglés, en su plenitud física y mental, hay que ganarle varias veces el mismo día. Verstappen brilló en la arrancada, con un adelantamiento de manual: retrasó la primera frenada hasta que Hamilton frenó para no tocarse como en Ímola. Bottas se durmió en la salida y Leclerc lo aprovechó con astucia para soñar con un top-3. Mientras, Sainz perdió dos puestos con los adelantamientos de Ricciardo y Pérez, que salieron mejor tras aprovechar el rebujo del Ferrari.

Montmeló siempre es una carrera de fondo y esta vez el baile no comenzó hasta que Sainz movió ficha y el resto fueron siguiéndole. Buena decisión de Ferrari, que esta vez sí acertó con el undercut para poner al madrileño en un séptimo virtual. El juego por arriba se alteró y todo empezó a ir a pique para Red Bull. Verstappen se detuvo en la vuelta 25 con la idea de realizar una sola parada. La parada fue pésima y dio la posibilidad a Hamilton de adelantar a Max. Al poco, Hamilton paró para tener ruedas más frescas y el holandés se hizo el liderato frente a la presión constante del inglés, que sacó el martillo pilón pasado el ecuador de la carrera. Mercedes estaba tramando algo que sus rivales no vieron venir.

Red Bull se hizo el harakiri cuando, a 20 vueltas para el final, Mercedes decidió renovar las gomas de su campeón. Ellos mantuvieron a Mad Max con ruedas usadas y una ventaja superior a los 20 segundos. La proeza era realizar más de cuarenta vueltas con el neumático medio, cuando toda la parrilla estaba cambiando de planes. Confiaron en que Sir Lewis no llegaría, pero llegó. Hamilton sacó toda la artillería y en menos de diez vueltas ya andaba tras el alerón de la tortuga Verstappen.

Le pasó sin sudar al final de la recta ayudado por el DRS y le sobraron un puñado de vueltas para imaginarse a qué sabría el champán del podio de Montmeló. Cruzó la meta con una holgada ventaja sobre Max y Bottas, que de nuevo se subió al cajón sin dar sofocos a Verstappen.  

En la zona media, Leclerc terminó cuarto tras ver su top-3 perdido al jugarse la carrera con una sola parada. Bottas le superó fácilmente. El mexicano Pérez se quitó de encima al australiano Ricciardo pasada la mitad de la carrera tras unas cuantas maniobras temerarias del coche naranja y certificó el quinto puesto. Salvó el día tras una clasificación que no gustó a la parroquia de Red Bull, aunque el mexicano tiene mucho margen de mejora.

Sainz presionó al McLaren hasta el final, pero el madrileño se vio penalizado por un inicio malo con posiciones cedidas. Esta vez sí aprovechó una estrategia de libro para quitarse a Ocón en la primera parada. Una pena para Carlos la clasificación, donde perdió unas décimas en la chicane, porque podría haber estado cerca de Leclerc y peleando con Pérez con otra estrategia. Sainz no pudo batir a Ricciardo, que calcó sus maniobras, para igualar su mejor puesto en el circuito de casa. Su ritmo de carrera fue bueno y cada vez le queda menos para estar a la altura de Leclerc. Norris, Ocón y Gasly cerraron los puntos.

Falló Alpine, que parece dar una de cal y una de arena. Los franceses planearon un sólo cambio de neumáticos, una mala idea. Con Ocón se ciñeron al plan previsto y el francés cambió el quinto de parrilla por un flojo noveno en meta. Con Alonso, que llegó a ser décimo, apostaron igualmente a la parada única. El asturiano terminó en las lonas y le pasaron todos los que tuvieron la ocasión de intentarlo (con gomas frescas y dos paradas a sus espaldas). El bicampeón acabó 17º, un mal resultado en su vuelta a España tras su retorno.

Aficionados en Montmeló

La imagen del día la dieron un millar de aficionados que presenciaron el espectáculo desde la tribuna de meta. En tiempos de pandemia cualquier atisbo de la antigua normalidad es celebrado. Aunque el aficionado a la Fórmula 1 no pueda tener la misma cercanía con sus ídolos que en otros deportes, eriza la piel poder gritar a tus ídolos y presenciar adelantamientos a 300 kilómetros por hora. Fueron unos pocos elegidos, pero es el inicio de un regreso soñado.

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