Los primeros maillots de la historia del ciclismo eran jerséis de manga larga, habitualmente de lana, que no se diferenciaban de los de uso diario. Cuando las marcas patrocinaron los primeros equipos la pugna deportiva pasó a ser también comercial. Había que diseñar maillots reconocibles por los aficionados que empezaban a llenar las cunetas. Algunas de esas prendas forman parte de la memoria sentimental de los amantes del ciclismo y en ellas se ha inspirado Siroko para crear maillots que miran al futuro rindiendo homenaje al pasado.

Campeones del mundo actual

Hay pocas prendas tan distintivas en el ciclismo como el maillot de campeón del mundo. El primero en vestirlo fue el italiano Alfredo Binda en 1927 y el diseño se inspiró en los colores de los cinco aros olímpicos, que a su vez representan los cinco continentes. Se dice que todos los países del mundo tienen en su bandera alguno de los colores olímpicos (azul, rojo, negro, amarillo y verde). El maillot de Siroko M2 Westfalia ha reinterpretado el arcoíris histórico para crear un diseño único, moderno, funcional y elegante. El corte slim fit permite un ajuste perfecto y la tecnología Breathlock maximiza el rendimiento deportivo gracias a su ligereza, suavidad y transpirabilidad.

Hagan paso al Caníbal

Entre los equipos más relevantes y recordados de la historia del ciclismo, el Molteni de Eddy Merckx ocupa un lugar de privilegio. Sus colores negro y naranja evocan al ciclismo de los años 70, cuando El Caníbal sembraba el pánico en el pelotón. Merckx ganó con el Molteni tres Tours, tres Giros y una Vuelta. Siroko se ha inspirado en aquel jersey icónico para crear el M2 Genuine Cycling, un maillot que evoca al mejor ciclista de todos los tiempos. El nombre de Molteni (un fabricante de muebles italiano) ha sido sustituido por un rotulado retro de Siroko. El diseño se acompaña de los detalles que tanto agradecen los ciclistas: costura anti-rozamiento, reflectante de seguridad y bolsillo trasero con cremallera.

Vuelven las locomotoras humanas

En las etapas llanas, los ciclistas del TI Raleigh justificaban su apodo: las locomotoras humanas. Aquellos holandeses (Lubberding en la imagen) eran capaces de romper el pelotón en mil pedazos, especialmente si el viento soplaba de costado. El equipo nació británico en los 60, pero se hizo luego neerlandés y tocó el cielo en 1980, cuando Zoetemelk ganó por fin el Tour. Su maillot era tan respetado como admirado y ha quedado en la memoria de los aficionados. El M2 California de Siroko recupera aquella esencia, y lo hace, como es costumbre, poniendo las últimas innovaciones técnicas al servicio de la estética.

Distinción y elegancia

No todo tiempo pasado fue mejor. Ni todas las rayas son iguales. Las que atravesaban el maillot del Atala (marca de bicicletas) despertaron filias y fobias durante los años 80, década de modas intrépidas. Ni la sobria elegancia de Bugno (en la imagen) amortiguaba el impacto del maillot rayado. El Siroko M2 Nevada ha refinado la idea para presentar un maillot distinguido y original, que también evoca al jersey rayado del líder de la Volta a Catalunya.

Los últimos serán los primeros

El maillot negro forma parte de la historia del Giro de Italia. Se entrenó en la edición de 1926 y el primero en lucirlo fue Giuseppe Ticozzelli… ¡un jugador de fútbol! Cuando Ticozzelli se presentó en la salida era futbolista del Casale y con esa misma camiseta decidió correr. Una vez metido en la competición se lo tomó con calma. Cuentan que paraba a almorzar en los mejores restaurantes del trayecto. Cuando en 1946 el Giro instauró el maillot negro para distinguir al último clasificado, la organización quiso rendir homenaje al peculiar Ticozzelli. Siroko ha reinventado la maglia nera con su M2 Black Cobble, un maillot con tejidos de última generación que combinan poliéster y spandex, y que incorpora tres cómodos bolsillos por si no hay tiempo para almorzar por el camino…

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