No hay eslogan más mentiroso, sobre todo en el mundo del deporte, que el de “querer es poder”. El equipo de Zidane quiso, de hecho ganó su partido, pero pocas veces en una victoria ha quedado tan clara la realidad de un equipo: esta temporada, el Madrid no ha podido ser más que un buen contrincante. Con muy poco, el Villarreal dejó en evidencia a un equipo con más prisas que recursos, con más ansiedad que fútbol y con más corazón que piernas. El Madrid se despidió de la Liga con un triunfo, pero tan cerca de la victoria como de la derrota, como en tantos partidos este año.

ALINEACIÓN: (4-3-3) Courtois; Odriozola, Militao, Varane, Miguel Gutiérrez; Casemiro, Valverde, Modric; Vinicius, Benzema, Asensio.

EL PLAN: Como en casi todo el año, el equipo se puso en manos de su mediocampo y de su presunta fiabilidad defensiva. A partir de ahí esperó que alguna jugada individual le resolviese el partido.

LO MEJOR: Muy difícil destacar algo en este Madrid, más allá de su capacidad para no rendirse.

LO PEOR: En lo colectivo, el evidente desgaste físico en su columna vertebral (Casemiro-Modric-Karim). En lo individual, el pésimo partido de Asensio, de nuevo inexistente.

LA CLAVE: El acierto en dos acciones individuales le dio una victoria que por fútbol coral no era capaz de conseguir.

Uno por uno:

Zidane: Decidió no repetir once. De los dos cambios que hizo, el de Asensio por Rodrygo, sonó a desesperado, a ver si sonaba la flauta. El otro, Varane por Nacho, solo lo entiende él. Son esas decisiones tan suyas que ni táctica ni técnicamente llegamos a comprender los mortales. El Madrid ganó sin apenas fútbol, como demasiadas veces esta temporada, pero dejó impronta de equipo irreductible, al que le han penalizado mucho algunas determinaciones tomadas el verano pasado. Como no sabemos hasta dónde llega la responsabilidad de Zidane en la planificación poco podemos decir. Lo cierto es que un Madrid agotado ha llegado mucho más lejos de lo esperado con un juego pobre y poco jerárquico.

Courtois: Apenas le remataron y su trabajo fue mantener la concentración ante las posibles contras actuando casi como un líbero. Vendido en el gol de Yeremy Pino.

Odriozola: En la línea alcista de sus últimos partidos, se mostró mucho en ataque en la banda derecha, aunque le falto agilidad en los desbordes y calidad en los centros. En defensa estuvo atento a las coberturas, aunque en el gol el despiste generalizado de toda la defensa le dejó muy descolocado a la hora de cerrar su posición.

Militao: El más acertado de la defensa. Gracias a su velocidad pudo abortar varios ataques en los que su propia colocación y la de Varane dejaban mucho que desear. Rápido y contundente en todas las acciones defensivas, con el balón se volvió a mostrar como un central muy mejorable. Su final de temporada es uno de los pocos brotes verdes en de la plantilla blanca.

Varane: Zidane nos sorprendió al elegir al central francés por delante de un Nacho que, durante su ausencia, se había mostrado muy seguro. No pareció entenderse muy bien posicionalmente con Militao, como quedó de manifiesto en el gol de Pino. Le faltó jerarquía con el balón y ese punto de fiereza en las jugadas a balón parado en el área contraria que sí tienen los otros tres centrales blancos. 

Miguel Gutiérrez: Su duelo con Pino nos mostró al Gutiérrez del Castilla, un lateral que sufre en defensa. En ataque dejó muestras de su calidad con el balón. Tiene el desparpajo de los buenos futbolistas. No obstante, le faltó continuidad en algunas jugadas y entender mejor la altura a la que jugar cuando Modric cambiaba de posición. Tampoco se le vio muy conectado con Vinicius, con quien se solapó en más de una jugada.

Modric: Tras sus dos exhibiciones ante Granada y Atlethic, se le acabó la gasolina. Lento y muy castigado físicamente, apenas tuvo peso en el mediocampo. Hay que reconocerle siempre su empeño y sacrificio. Ni un pero se le puede poner a un jugador que lo ha dado todo y más, pero que esta vez se vio superado en muchas fases.

Casemiro: Como Modric, al brasileño se le vio muy cansado. Lento en las transiciones defensivas y sin acierto en la circulación del balón, su partido fue un continuo quiero y no puedo. Zidane le reemplazó en el 68′ absolutamente agotado.

Valverde: Esta vez el Villarreal supo cerrar mejor los espacios por dentro, lo que le impidió tener la libertad de movimientos que disfrutó ante el Atlethic. Muy perdido y descolocado durante todo el partido, no se asoció casi ni con Odriozola ni con Asensio. Mal partido de un Valverde que por entereza física debería haber sido protagonista.

Vinicius: Mal partido. No logró desbordar ni por fuerza ni por velocidad ni por habilidad. Negado en las jugadas de ataque, volvió a quedar en evidencia en varias finalizaciones de bajísima calidad. No se entendió con Miguel Gutiérrez ni conectó con Benzema, al que en más de una ocasión se le vio desesperarse ante las soluciones del brasileño.

Benzema: Hizo un gol, pero desaprovechó no menos de tres jugadas claras. Fundido y sin chispa, pasó por el partido como un alma en pena. Zidane le ha exprimido hasta límites imposibles y Karim ha respondido con goles y fútbol. Esta vez no pudo poner fútbol y solo le dio para un gol, eso sí, de calidad. 

Asensio: Zizou le escogió en lugar de Rodrygo y el mallorquín, que no empezó mal, terminó desaparecido. Mezcló toques de calidad, con jugadas sin filo en las que, como siempre, no se atrevió a encarar. Se fue apagando como es habitual hasta ser sustituido. No dejó un solo remate de peligro. Otro partido decepcionante.

CAMBIOS:

Rodrygo: Es mejor cuando sale desde el banquillo que cuando juega de inicio. Buenos minutos jugados con velocidad y carácter, aunque dejó claro que necesita que los defensores estén ya castigados para poder brillar.

Isco: Entró sin saber muy bien lo que Zidane buscaba, ¿control?.  Dejó un par de buenas acciones pero muy lejos del área del Villarreal.

Marcelo: Con la entrada de Mariano en el eje, su presencia era necesaria para poner buenos centros. El partido le pasó por encima y prácticamente no dejó acciones de calidad.

Mariano: Como un toro que sale de toriles, así jugó sus minutos. Todo fuerza y voluntad, pero sin nada de intención. Alocado y precipitado, en la única que tuvo clara, una contra con superioridad, no supo qué hacer con el balón.

Nacho: Zidane sabrá el porqué de su suplencia. Salió para dar agresividad en los minutos finales, cuando el Madrid se lo jugaba todo con el equipo descolocado y sin orden defensivo.

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