Esta una franquicia que ha sabido reinventarse y que lo ha logrado a lo largo de los últimos 25 años con un éxito muy notable. Uno de sus puntos de inflexión fue cuando Resident Evil 7 abandonó la perspectiva en tercera persona para ofrecernos una visión mucho más subjetiva. Esto le daba un enfoque mucho más potente e inmersivo a la hora de reintroducirnos a la fórmula del survival horror, un género en el que la saga se había convertido en uno de sus mejores exponentes antes de una serie de capítulos en los que la apuesta de la acción le alejó significativamente de sus raíces.

En su defensa, hay que decir que los responsables de Capcom han sido capaces de reciclarse de forma muy solvente. Gracias al tremendo número de unidades vendidas de la entrega previa, los máximos responsables apostaron por seguir las directrices vistas en la aventura inicial de Ethan Winters, pero con una filosofía algo diferente a lo visto en la Mansión Baker. Añadieron un componente extra de acción que le complementara gracias a la influencia del venerado Resident Evil 4 por el que los responsables de este juego y los propios fans de la franquicia sienten verdadera debilidad.

La calma antes de la tormenta

Al contrario de lo que suele suceder en la saga, o al menos desde hace muchísimo tiempo, RE Village sigue cronológicamente lo sucedido al episodio anterior, esto es, la aventura de pesadilla que sacudió los cimientos de las vidas de Ethan y Mia Winters. Es un claro homenaje a la primera mansión vista en el Resident Evil original, y de cuyas secuelas intentan recuperarse tras los horrores vividos ante la familia Baker.

Ethan y Mia han decidido marcharse a Europa, donde tres años después de aquellos sucesos se encuentran rehaciendo su día a día gracias a la presencia de su hija pequeña Rose. Así es su regreso a la normalidad hasta que cierta aparición hace que la existencia del primero se ponga patas arriba, obligándole a abrirse paso en un escenario dantesco y que da el nombre a esta entrega.

Ese poblado está dominado por un evocador castillo medieval en el que ese fenomenal viral llamado Lady Dimitrescu y sus tres hijas causan pavor sobre una población que no sólo tiene a perturbadoras influencias y exponentes del vampirismo sino también a… hombres lobo. Estos lycans son una evolución del propio monstruo y suponen toda una conmoción para Ethan cuando se despierta tras un accidente y ve que su hija Rose ha sido secuestrada mientras es atacado por personajes de pesadilla que se mueven en manadas con rapidez y que hasta te disparan flechas en algún que otro instante.

Más allá del cambio de antagonista que sustituye a los clásicos zombies/infectados, RE Village recupera parte del espíritu de la aventura ‘española’ de León; es un horror bien distinto al clásico por la abrumadora presencia de enemigos que amenaza con llevarte por delante si no buscas un refugio reforzado mediante barricadas y obstáculos a la vez que descargas balas, muchas balas, puesto que la munición no va a andar escasa al contrario de lo visto en anteriores entregas. Mientras, rebuscamos en nuestra exploración o fabricamos con los recursos que dejan los enemigos que abatimos en un ‘gunplay’ que se nota más afinado que en la entrega anterior. Eso forma parte de la lógica, más si cabe cuando hablamos del gran componente de acción que tiene Village. No obstante, habrá momentos en los que la tensión nos jugará una mala pasada ya sea por el número abrumador de enemigos simultáneos o las siempre trepidantes luchas contra los jefes finales.

Un nuevo concepto

Es cierto que el componente ‘sandbox’ está más en boga que nunca, incluso en ocasiones en las que no tiene mucho sentido en la propia idea de un videojuego en concreto. Sin embargo, Capcom ha decidido flirtear un poco con ese componente, pero sin abandonar la clásica linealidad que suele tener la franquicia. Este RE Village utiliza el propio poblado como hub, como centro neurálgico desde el que parte el resto de escenarios del título puesto que el castillo Dimitrescu no es el único lugar que visitaremos, sino que habrá otros tres que son regidos por los jerarcas que están a las órdenes de Madre Miranda y cuyas particularidades están perfectamente diferenciadas tanto en el entorno como en la ejecución. Esto lsupone un cambio de registro siempre interesante y que incluye ‘backtracking’ de regreso al citado poblado de camino a nuestro siguiente destino, sin olvidarnos de los clásicos puzles tan presentes en la saga.

En el trayecto nos vamos a encontrar al Duque, un imponente personaje que rinde homenaje al buhonero del Resident Evil 4, como sucede en otras numerosas ocasiones a lo largo del propio juego, y que nos permitirá mejorar las posibilidades como cadencia, potencia, cargador, etc. de las distintas armas que tengamos a nuestra disposición (con la habitual gestión de espacios en el inventario). También nos facilitará las recetas por las que podremos cocinar distintos animales que cazamos en nuestra aventura a la hora de obtener mejoras fundamentales como la salud de Ethan, su velocidad de movimiento o la capacidad de bloquear los ataques que reciba, por mencionar algunas de las posibilidades.

Víctima de las limitaciones

Al tratarse de un título intergeneracional, Resident Evil Village tiene ese hándicap de no poder exprimir al máximo todas las posibilidades que ofrece el excelente motor gráfico de Capcom. El anuncio de su salida también para las consolas de la generación anterior supuso un jarro de agua fría para los afortunados propietarios de Series X/S o PlayStation 5 en ese caso, sin menospreciar el enorme trabajo realizado por el estudio.

Y es que el juego muestra un aspecto imponente incluso en las versiones más básicas, pero juega en una división distinta respecto a las recién llegadas, que ofrecen resoluciones hasta en 4K con trazado de rayos incluido y una tasa de frames que no varía mucho de los 60 fps en una PlayStation 5, que es donde hemos disfrutado de esta experiencia.

Aunque se ha hablado mucho sobre si compensa la presencia del ray-tracing por la relación coste recursos-resultados, la verdad es que Capcom ha hecho un trabajo formidable a la hora de sacar el máximo partido de las posibilidades y debemos ensalzar cómo destaca el castillo Dimitrescu con esa tecnología activada, en la que luce espectacular la dirección artística de los responsables de esta entrega, aunque el resto de nuestra aventura no anda a la zaga.

También hay que hacer mención al modo Mercenarios, que tiene su mejor versión desde su estreno en el Resident Evil 4. El contexto en el que se mueve este RE Village resulta muy entretenido al tratarse de los escenarios del poblado que permiten muchas posibilidades de cara a abatir esas oleadas de enemigos que supondrán todo un desafío mientras intentamos acabar con el escenario en el menor tiempo posible en busca de la mejor puntuación y las recompensas que están asociadas. Esto supone un claro valor añadido a la decena de horas que nos llevará completar esta aventura aunque los sucesivos pasos en esta clase de títulos en la saga son muy agradecidos a la hora de desbloquear armas, munición infinita, etc.

Todo ello redunda en una oferta muy sólida en la que emplear un buen número de horas en ausencia del Resident Evil Re:Verse, la apuesta online en la que protagonistas del universo y monstruos se enfrentan sin cuartel y que será publicado de forma independiente, pero gratuita más adelante en este 2021.

Conclusiones

Si bien Resident Evil 7 supuso un regreso más o menos acentuado a las raíces del survival horror con la novedosa perspectiva de la primera persona, este Resident Evil Village sigue esa misma línea argumental, pero con un mayor énfasis en la acción con respecto a la rompedora aventura española (en Hispanoamérica, claro) de Leon Kennedy en aquel Resident Evil 4, entrega que tiene una enorme influencia como fuente de inspiración.

Es cierto que Village tiene su propia identidad, con una ubicación muy inspiradora que nos ha deparado una serie de enemigos que destacan por su carisma y por su variedad, al igual que demuestra que es capaz de ser un episodio más en esa evolución de la saga. Quizás no sea tan rompedora como el episodio previo, pero que no deja de ser tremendamente disfrutable en lo que es uno de los mejores títulos de este 2021 desde este preciso instante.

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