Valladolid será el escenario y el Atlético depende de sí mismo. Lo hará tras volver a sufrir de lo lindo para doblegar a un Osasuna al que dominó durante prácticamente todo el encuentro (dos remates al palo incluidos), con una superioridad que no llegó a materializar y que a punto estuvo de costarle el liderato en la penúltima jornada de Liga.

En quince minutos de partido Sergio Herrera ya había cogido el testigo de Caballero, portero que ocupaba las filas del Málaga cuando el Atlético tenía en juego el campeonato en la temporada de 13-14. Aquel día el portero argentino realizó una exhibición solo acorde con este amago de infarto que sufrió gran parte de la hinchada rojiblanca al ver las ocasiones desperdiciadas: Luis Suárez, por dos veces, Saúl desde fuera del área, un remate de Savic anulado por el VAR y un cúmulo de intentos de Correa y Carrasco. Nada era suficientes para poner por delante al equipo de Simeone. 

El Osasuna de Arrasate no creó apenas peligro pero se mantuvo vivo en el encuentro a pesar de las acometidas locales a lomos de un Budimir que acabó anotando un gran gol su séptimo gol de cabeza el 0-1. Lodi ni marcó ni estorbó y fue el VAR quien confirmó que el balón había cruzado la línea, ya que Oblak lo puso en duda en un primer momento. El propio Lodi se encargó de equilibrar la balanza minutos después tras un gran pase picado de Joao Félix, definido muy bien delante del muro que había levantado Sergio Herrera durante todo el partido. 

A partir de ahí, y con la victoria de Real Madrid en San Mamés, cada minuto sin marcar el segundo se convirtió en un sufrimiento. Luis Suárez, que llevaba varios partidos encadenando y errando ocasiones a la par, pudo por fin desquitarse y conseguir su gol número 20 en Liga. El sufrimiento se volvió locura en un final de partido que, como en aquella temporada 13-14, lo deja todo para la última jornada: el Atlético será campeón si gana en Valladolid.

Para ese último reto, Simeone contará con todos sus efectivos menos Lemar. Jugadores como Carrasco o Correa están en un gran momento de forma y el gol de Suárez ha acercado todavía más el título. La rabia del uruguayo deja claro el hambre que acompaña a todo ese sufrimiento y la rebeldía del portugués parece que le sienta de lujo al ataque rojiblanco. El resto será historia. El sufrimiento volverá a aparecer dentro de siete días, pero cuentan con ello los atléticos.

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