Minuto 0 — Los récords y los retornos

Cuando el Sevilla ganó su primera UEFA, el Inter de Milán tenía tres. Catorce años después, cuando se enfrentaron en la Final de Colonia, el Sevilla tenía 5 y el Inter seguía teniendo 3. Además de esa cuenta particular (entre un 5-4 y un 6-3 existe todo un abismo), hubo mucho en juego a nivel individual. Después de la mala suerte que tuvo en la Selección y en el Madrid, ¿podría Lopetegui triunfar en el Sevilla? Después de su trayectoria en la Roma, ¿podría Monchi volver a ser ese Monchi ganador que el Sevilla echó tanto de menos? Después de que lo hayan conseguido jugadores como Reyes, Iborra y Carriço, ¿podrían Banega y Jesus Navas entrar en el club de las tres UEFAs ganadas con el Sevilla? Y después de haber ganado la primera final UEFA entre españoles y también la primera que daba acceso a la Champions, ¿podría el Sevilla ganar la primera Final sin público? Una noche para los récords, para los hijos pródigos, y para las reivindicaciones más dulces.

Minuto 5 — Penalti en contra y gol de Lukaku         

Cada Sevilla campeón llegó a tener su estilo. El Sevilla de Juande Ramos aprendió a dominar, el de Emery aprendió a manejar los partidos, y el Sevilla de Lopetegui aprendió a sufrir. Un penalti en contra en los primeros minutos ante el Wolves en cuartos, otro contra el Manchester United en semis, y otra vez lo mismo en la final (y encima con el mismo culpable, Diego Carlos). Hay muchos equipos con muchos refranes por el mundo (algunos en latín), pero la relación del Sevilla con el “nunca se rinde” es particular, y la UEFA es testimonio de ello. Una y otra vez, el Sevilla ha sabido sufrir y nunca se ha rendido. Aunque en sus primeras tres finales nunca se puso por detrás en el marcador, en cada una de las últimas tres tuvo que remontar un 0-1 en contra. Si “el primer gol vale doble”, como suele decir Alfredo Relaño, saber remontar ese primer gol también tiene su valor especial.

Minuto 12 — De Jong empata el partido a pase de Navas                    

A Lopetegui le gusta tener la pelota. Antes de la final, el Sevilla tuvo más posesión que su rival en cada uno de sus partidos en la competición. Todo un dato. En la fase de grupos, obtuvo un promedio bastante increíble: 74% de posesión. Contra el Inter, el Sevilla tuvo la pelota menos (solo 47%), pero consiguió varias posesiones largas. De una de ellas (18 pases) surgió el empate. Antes de acabar la primera parte, el Sevilla hizo otro rondo de 18 pases, y uno más de 26. La temporada siguiente, un gol del Sevilla al Valencia en Copa (también marcado por De Jong) dio la vuelta al mundo por su belleza y por haber llegado a base de pases y triangulaciones desde la línea de Bono hasta la portería rival.

Minuto 20 — Navas le gana en velocidad y astucia a Lautaro

Hay una jugada de la que no se habló mucho pero de la que no me puedo olvidar. El Inter contraataca y Lautaro Martínez intenta regatear a Jesús Navas, que se queda como último hombre del Sevilla. Lautaro le amaga a Navas una y otra vez, de un lado a otro, a la velocidad de un jugador joven, adepto, experto en el regate. Navas le aguanta la posición por lo menos cincuenta metros, a gran ritmo, cubre cada amago suyo, y ya en el área le quita el balón limpiamente. Fingiendo penalti, Lautaro cae, quizás por ser tan fuerte su decepción de no poder con Navas, de no poder ir en velocidad contra un jugador doce años mayor que él.                                               

Mi parte favorita es la manera en la que Navas le recrimina la caída, con una furia tremenda y feroz en su mirada. Ese mismo Navas que durante años no podía ir con la Selección porque había que cuidarlo y que acabó siendo Campeón del Mundo. Ese mismo Navas que fue a Inglaterra para ganar la Premier y volvió a su casa para triunfar de nuevo, como ya lo había hecho Reyes. Si algo hay por lo que dar las gracias al City de Guardiola, es por haber reconvertido a Navas en lateral derecho y haberle hecho más duro, más fuerte, y quizás incluso más veloz que nunca.

Minuto 33 — De Jong marca de cabeza una falta botada por el mago Banega

Porque las vueltas no son siempre dulces, una de las reglas de Arsene Wenger en el Arsenal era no fichar al mismo jugador dos veces. El Sevilla nunca tuvo esa regla, y menos mal que así ha sido. La vuelta de Reyes, por ejemplo, acabó en la conquista de tres UEFAs. Banega ganó dos de ellas, y sabiendo que se iba del Sevilla por segunda vez, le prometió al club llevarse una más.

Quizás lo mejor del fútbol (y lo mejor del arte…y de la vida…) es ver algo que te sorprenda. Hay jugadores con mucho talento pero que son predecibles y siempre hacen lo mismo. Banega sorprende; porque encuentra un pase que nadie ve, porque hace un regate que parecía imposible, porque tiene una clase en el toque que es difícil de creer. De los tres goles del Sevilla en la final, dos vienen de una falta botada por el mago Banega, que al final cumplió su promesa audaz.

Minuto 35 — Godín empata el partido de cabeza

En el Inter, hubo dos jugadores con trayectorias opuestas en la final que fueron determinantes en las dos áreas. En el 1-1, Godín perdió en la marca a De Jong, así que cuando el defensa marcó su gol (2-2) lo celebró con una rabia tremenda, reivindicativa. Por desgracia, ya tenía experiencia con el Atlético perdiendo una Final europea en la que había marcado. Lukaku, por su parte, empezó el partido ganando el penalti y anotándolo, y acabó ayudando en el gol de la victoria sevillista.

Para Godín sería su último partido con el Inter (Banega tuvo un adiós más dulce). Este año, Lukaku lideró al club con sus goles para conquistar la Serie A por primera vez en más de una década.

Minuto 65 — Lukaku se queda uno contra uno y Bono se la para

En los años 90, el uno contra uno parecía ser mucho más común que ahora. Hoy en día, con lo bien que suelen estar entrenadas las defensas, no hay tantos delanteros que se queden solos ante porteros, con todos los tiros y regates posibles a su disposición para poder marcar. Pero Lukaku tuvo una de esas clásicas, porque arrancó desde su campo.

Hay que recordar que, antes de convertirse en portero titular, Bono había cometido un error en los últimos minutos contra el Cluj que casi dejó al Sevilla fuera de Europa en febrero (el VAR intervino). Menos mal que el Bono de Colonia (donde se jugaron cuartos, semis y final) fue todo un héroe.

Contra el Wolves, le paró el penalti a Raúl Jiménez (que había marcado 26 de sus 27 penaltis previos). Contra el Manchester United, se las paró todas a Rashford, a Greenwood, a Bruno Fernandes, y varias a Martial. Y siempre haciendo lo mismo: aguantando la posición. Lo hizo también contra Lukaku.

Esta temporada —emulando a Palop, otro portero sevillista campeón— Bono marcó un gol en el último minuto del partido.

Minuto 74 — La chilena de Diego Carlos y el gol de la victoria

Que alguien intente una chilena no es cosa de cada partido. Que lo haga un defensa, menos. Que lo haga un defensa y le salga bien…ya se sabe. Pero quizás lo más increíble de Diego Carlos y su chilena es que la había intentado antes, en la primera parte, y le salió tan mal que Navas acabó recogiendo el balón en la banda, como si fuese un pase. ¿Soñó Diego Carlos con una chilena la noche anterior? ¿Fue premonición? ¿Qué le hizo intentarla dos veces?

Minuto 82 — Koundé salva en la línea un tiro de Alexis Sánchez      

Hay muchos tipos de éxito en el fútbol. Están los trofeos; está el proyecto financiero, el proyecto deportivo, la cantera, los resultados, las ventas, los abonos, el juego, las camisetas… Pero también hay otro tipo de éxito que los equipos como el Sevilla no siempre consiguen: el poder mantener a tus mejores jugadores a pesar de recibir por ellos ofertas suculentas. Cuando el Sevilla rechazó una oferta del City de 55 millones por Koundé, consiguió retener a uno de los mejores defensas de Europa. Este año, su gol contra el Barcelona en Semifinales de Copa, el “Koundona” donde regateó a todo un equipazo, enamoró al mundo del fútbol.

Minuto 90+6 — La sexta del Sevilla          

En la previa del partido, vi una comparativa entre el Inter y Sevilla que determinaba superior al portero, la defensa y al ataque del club italiano; solo en la medular el Sevilla igualaba al Inter. En los pronósticos, el Inter era favorito. Tiene y siempre tuvo mayor presupuesto. Para ser sinceros, durante el partido el Sevilla no creó más que el equipo italiano, pero a pesar de todo, ganó. Porque supo sufrir. Y porque Lopetegui es un buen entrenador. Y Monchi un gran director deportivo. Porque las vueltas de Banega y Navas sí funcionaron. Por las caras nuevas (en el 11 titular hubo 7). Y por jerarquía en la UEFA, que ya es dos veces más del Sevilla que de cualquier otro equipo. Por algo dijo Monchi hace poco que esta final “fue la más profunda e intensa”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here