Señor Eden Hazard:

Nos acaban de echar de la Copa de Europa, nuestro torneo fetiche, al que debemos todo. Siendo del Madrid quedar eliminado de esta competición provoca una sensación similar al pánico o a la frustración. Terrible. Lo primero que vimos tras quedarnos apeados de la Champions fueron sus risas con quién sabe qué jugador contrario. No me parece que usted entienda qué es el Real Madrid, qué significa esa ánfora disparatada en el imaginario colectivo ni cuánto nos duele a los hinchas no estar en la final.

Se lo explico en términos simples: la Copa de Europa y el Real Madrid son la historia de amor más grande del mundo del futbol. John y Yoko, Paul y Linda. Quedar fuera, para los hinchas, es como ese Lost Weekend de John. Le recomiendo escuchar No other Baby, en el disco de Paul posterior a la muerte de Linda, Run, Devil, Run. Quizá, junto al sonido de Gilmour, logre imaginarse lo que es el dolor de perder algo tan importante. Dicho esto, comprenderá lo indignante de sus risas. Vaya a reírse a su casa, en su intimidad, no frente a las cámaras, no cuando todo el madridismo está casi llorando al ver que la Copa se va con otro.

No me parece que usted sea un profesional que encaje en los valores del club. ¿De verdad hay que llegar de la pretemporada como si hubiese estado en un crucero todo incluido? Olvídese de su precio, eso no depende de usted, lo que se le recrimina es la actitud, las ganas, el compromiso. Jugar en el Madrid es un sueño de muchos niños. Usted ha sido de los afortunados que ha podido concretarlo. Pero no más abrió la puerta debió valorar lo veía: Ramos machacándose, Lucas Vázquez queriendo participar hasta de aguador, Luquita Modrić escondiendo su edad en el pasaporte, al metrónomo Kroos con su frialdad … incluso las ganas de  correr de Vini. No sé qué es exactamente lo que usted apreció. Quizá el Audi que le entregan, quizá las tapas en la cafetería, alguna foto de Robert Prosinečki, sabrá dios.

No le mareo más, concluyo diciéndole lo que le grito al televisor cada que lo veo jugar con el equipo: por favor, váyase. Sea valiente y pida que lo cedan al Anderlecht o, de vuelta al Chelsea, a donde usted quiera. Ahórrele al club un problema en el verano. Deje de hacernos jugar con diez. Está en su derecho de no querer entender al Madrid, pero nosotros también estamos en el nuestro al decirle que eso no corresponde. De no ser por la covid, usted se hubiese llevado una pitada monumental, superior incluso a las que la hinchada le dedicaba a Luis Enrique o a los del Bayern. Le digo, sea valiente, haga algo que valga la pena para que al menos le reconozcamos ese gesto. Váyase. Y si puede ser hoy, mejor.

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