«Físicamente estamos al límite». Con estas palabras, después de terminar el Clásico, Zidane sorprendió a la prensa deportiva y a los aficionados madridistas que celebraban una semana pletórica del equipo. Qué duda cabe de que el desgaste físico que sufrieron los jugadores ante Liverpool y Barça fue brutal, peor aún el pasado sábado por el fuerte viento y la torrencial lluvia. La adversa meteorología obligó a los jugadores a un sobreesfuerzo en controles, golpeos, conducciones, saltos y en todas las acciones con el contrario, sobre todo en las disputas y en los duelos. Cuando un campo soporta tanta agua se vuelve muy resbaladizo y el jugador, para mantener el equilibrio, obliga a su musculatura a reclamar el máximo de fibras musculares para evitar caídas inoportunas. Consecuentemente, la fatiga aparece mucho antes de lo previsto.

La imagen de los jugadores blancos después del Clásico, empapados, exhautos y con golpes en sus piernas, se reflejaba en sus semblantes. No es de extrañar que el entrenador, después de entrar en el vestuario y encontrarse con este panorama, reflejara su preocupación en la rueda de prensa. ¡¡Y habían ganado!! Es fácil imaginar cómo estaría el vestuario azulgrana.

No obstante, esta afirmación del entrenador del Real Madrid hay que entenderla dentro del contexto del partido disputado con el Barcelona. Para conocer en profundidad la situación física del equipo hay que acudir a la ciencia y, más concretamente, a la Fisiología del ejercicio. Hay un estudio que dice que cuando un jugador supera los 3.000 minutos de competición el riesgo de lesión muscular es de un 26,7 %. Recientemente, un periódico deportivo recordaba que hay cuatro futbolistas del Madrid que superan esa cifra. No son muchos jugadores si tenemos en cuenta que la plantilla la componen 23 jugadores…

Hay muchos medios al alcance de un cuerpo técnico para a averiguar el estado físico de los jugadores a lo largo de la temporada. Aparte de los tests de laboratorio y los tests de campo que miden las capacidades condicionales (resistencia, fuerza y velocidad), existen las analíticas periódicas que a lo largo de la temporada nos muestran qué nivel de fatiga muscular y orgánica soporta el jugador para que el entrenador, si lo cree conveniente, pueda ir dosificando los esfuerzos y los descansos en entrenamientos y partidos.

La CPK (creatinkinasa) es una hormona que muestra el nivel de fatiga del jugador; el cortisol (hormona catabólica) y la testosterona (hormona anabólica) también nos indican con una fiabilidad de mas del 90% cuál es realmente el «disturbio» fisiológico del jugador. Obviamente, todos estos datos los maneja el cuerpo técnico del Real Madrid encabezado por Zidane. Y el entrenador, en vísperas de jugar la vuelta contra el Liverpool, se ha mostrado esperanzado de que sus jugadores hagan un buen partido. Muy pronto sabremos si las palabras de Zidane después del Clásico eran una apreciación puntual tras un esfuerzo titánico o estaban sustentadas por criterios científicos.

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