La mañana se levantó húmeda en el Autódromo Enzo y Dino Ferrari. La carrera se inició con los neumáticos de lluvia y siempre que hay lluvia todo puede cambiar en un suspiro. Verstappen salió con mucha velocidad y superó a su compañero Pérez y estranguló a Hamilton en la primera curva metiéndole en las salchichas amarillas. El neerlandés salió con la garra que le faltó en la vuelta rápida de ayer y con la rabia contenida por lo ocurrido en Bahréin. La venganza se sirve en taza pequeña, pero bien caliente en la Fórmula 1.

Leclerc aprovechó los derrapes del coche de Pérez para ponerse tercero, mientras Ricciardo aprovechó la mala salida de Gasly, de Bottas y de su compañero Norris para ponerse quinto. Este revuelo de posiciones lo aprovechó Carlos Sáinz, que se puso séptimo. Todo esto se paralizó con el accidente de Latifi y Mazepin. Dígase que esta vez el controvertido ruso no tuvo la culpa.

El safety car se quedó más en la pista tras un deslizamiento del Haas de Mick Schumacher, que derramó piezas en la salida del pit lane. Todo más o menos se calmó; Checo Pérez sufrió una penalización de diez segundos mientras Sainz peleaba con Norris y Gasly entre salidas de pista. El madrileño sufría en Imola y se deslizaba como en una pista de hielo, pero reaccionó y acertó al parrar antes en la vuelta 28, lo que le hizo quedarse sexto tras un buen adelantamiento a Ricciardo.

Hamilton lo intentó en su parada quedándose una vuelta más que Verstappen, que paró antes porque sus neumáticos intermedios estaban al límite. Fallaron los mecánicos en la parada y la jugada de siempre de Mercedes no les salió como de costumbre. Los neumáticos le jugaron una mala pasada a Hamilton, que se fue a la grava en la vuelta 31 al sobrepasar el agua con los neumáticos medios. Pero le vino la suerte del campeón y solo fue un ligero golpe en su alerón delantero. La parada que tuvo que hacer le vino de perlas tras la bandera roja que provocó el enorme accidente entre Russell y Bottas. El joven George estaba haciendo una carrera enorme, pero se equivocó y se llevó al pobre finlandés, que estaba sufriendo en la lluvia de Imola.

Segunda carrera al sprint

La bandera roja dio paso a otra carrera distinta. La salida relanzada tuvo el susto previo de Verstappen con el coche en la grava y un tímido Leclerc no le adelantó con safety car. Verstappen aceleró y Norris adelantó a Leclerc con el cambio de neumáticos blandos. Pérez se fue a la arena y dio paso a una pelea entre Norris, Leclerc y Carlos por estar en el podio. Sin embargo, Norris volaba con los blandos y los Ferrari no pudieron con el británico y Hamilton que venía como un rayo adelantó a todos. Norris aguantó en el tercer puesto y dejó un mal sabor de boca en Ferrari con Leclerc y Sainz sin poder luchar en nada. No obstante, los Ferrari están y pueden estar en la pelea en estas carreras locas si los McLaren se lo permiten porque el motor Mercedes les ha cambiado la vida.

Amargo segundo puesto para Hamilton, que suele estar más acostumbrado a recibir la copa más grande del podio. Ya todo no están fácil para él, pero la suerte sigue con él. Aunque también se lo ganó y da pie a que los grandes de este deporte siempre tienen algún truco mágico guardado por si tienen algún problema.

Alonso fue undécimo, sin ritmo ni oportunidades durante todo el fin de semana. El asturiano estuvo último (si no contamos a los Haas) y estuvo cerca de los puntos por los errores y los accidentes de los demás. Alpine tiene tarea por delante.

El domingo de Ímola pasará a la historia como una de las carreras de punto de inflexión en este deporte. Ya no gana Hamilton, gana Verstappen. Los de arriba cometen errores porque los McLaren y los Ferrari ya no son tortugas. El inicio de la era 2022 probablemente ha comenzado hoy. Hay que sudar la gota gorda para ganar y más si hay gotas de lluvia que hacen todo más difícil y más apasionante.

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