Es la última frontera que todavía se le resiste a las barras y estrellas. Pero la conquista silenciosa y decidida comenzó hace algo más de una década. Después de alimentarnos con sus hamburguesas, de entretenernos con su cine o de vestirnos con sus jeans, el soccer también se ha abierto paso en nuestras vidas. De repente una irrupción de talento y juventud ha desembarcado en los estadios de media Europa. Como lo de Normandía, pero con balones y botas de fútbol como armas principales. El balompié estadounidense vive un nuevo auge representado en la renovada MLS y en una Selección nacional que ha esparcido a sus mejores hombres por el viejo continente. Todo ello con la vista puesta en el lejano Mundial del 2026, en el que la mejor generación de futbolistas estadounidenses de la historia esperan consagrarse.

Un primera aproximación ya nos habla de una revolución en ciernes. Veintitrés de los veintiséis convocados para las dos últimas fechas FIFA por el seleccionador Gregg Berhalter eran futbolistas que jugaban en Europa. Entre ellos destacaban jugadores como Christian Pulisic (Chelsea) o Sergiño Dest (FC Barcelona); Weston Mckennie (Juventus) era baja por lesión. Para esos partidos, la media de edad de la selección no alcanzaba los 24 años (23,6) y tras vencer a Jamaica (4-1) e Irlanda del Norte (1-2) elevaron su racha de partidos invictos hasta los 9 (8 victorias y un empate frente a la Gales de Bale). Las barras y estrellas ocupan actualmente el puesto 22 del ranking FIFA y todavía no han iniciado su camino a Catar 2022, el “objetivo fundamental” según aseguran en la Federación estadounidense, más aún tras el varapalo sufrido recientemente con la no clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio. El gigante, en cualquier caso, ha despertado y esta es su particular conquista del planeta fútbol.

Un cambio de modelo en la MLS

Nico Estévez llegó en diciembre de 2014 a Estados Unidos. Aterrizó en Ohio con un contrato bajo el brazo como director de metodología de la Academia del Columbus Crew, uno de los equipos fundadores de la Major League Soccer (MLS). Formado como entrenador en la cantera del Valencia puso su experiencia y conocimientos al servicio de su nuevo club para estructurar la cantera y dotarla de mayor profesionalidad. “Desde que llegué aquí vi mucho potencial en los jugadores. No me sorprende que haya habido ahora esta eclosión de futbolistas estadounidenses, aunque quizá no esperaba verles tan pronto en clubes de la talla de Juventus, Chelsea o Barcelona”, asegura Nico Estévez en conversación telefónica con ALACONTRA.

Aunque el cambio fundamental del fútbol estadounidense se había producido años antes. Fue en 2007 cuando la Federación intentó desarrollar una estructura dentro del fútbol profesional y organizó las ligas de las divisiones inferiores. La MLS alcanzó un nuevo escenario con la llegada de David Beckham a Los Ángeles Galaxy, con él se inició además la regla del jugador franquicia, por la que que cada equipo podría optar a un jugador de talla mundial. Se creó también la SuperLiga Norteamericana que disputan los cuatro primeros equipos de la MLS y de la Liga Mexicana que no consiguieron clasificar para la CONCAFAF Champions League. Un año después, en 2008, la Federación obligó a todos los equipos de la MLS a fomentar y desarrollar sus propias canteras o Academias, como se denominan en Estados Unidos. Esos dos momentos resultan trascendentales para entender todo lo que vendrá después.

Henry vs Beckham. Otros tiempos en la MLS. CordonPress.

“Esas decisiones obligan a los clubes a crear nuevas infraestructuras e instalaciones para dar cobijo a sus categorías inferiores, empiezan a llegar entrenadores extranjeros, tanto estos como los estadounidenses tienen que presentar su licencia UEFA para poder entrenar. La Federación empieza a contratar instructores de Holanda, Francia, Bélgica e Italia con experiencia en el fútbol de esos países”, explica Nico Estévez, en la actualidad uno de los entrenadores asistentes de Gregg Berhalter en la USMNT.

Desde la temporada 2014/15 los equipos de la MLS disponen de equipos filiales, los futbolistas que alcanzan ese nivel disfrutan de un contrato profesional y pueden ser captados por el primer equipo. El modelo se ha europeizado y se han salvado algunos obstáculos que planteaba el modelo de educación estadounidense. El mismo que se ha mostrado tan eficaz para el baloncesto o el fútbol americano, chocaba directamente con la progresión propia del futbolista ya que le obligaba a pasar por la universidad tras el high school y retrasaba su salto al profesionalismo. “Se crearon por parte de las universidades y los clubes unas becas deportivas llamadas becas de por vida, en las que el jugador que accede a una universidad y le ofrecen un contrato profesional en fútbol puede compatibilizar sus estudios con el deporte o retomarlos una vez termine su carrera deportiva”, explica Nico.

A la conversación se suma vía Skype Zach Lowy, periodista estadounidense cofundador de la web Breaking the Lines: “Los futbolistas se han dado cuenta de que si se quedaban en la universidad por cuatro años salían con 22 o 23 para dar el salto al profesionalismo y si luego querían dar el salto a Europa llegaban allí habiendo perdido unos años preciosos. Un buen ejemplo, sería Daryl Dike, estuvo en la Universidad de Virginia y se marchó ante la oferta del Orlando City. Desde febrero está jugando en el Barnsley, de la segunda división inglesa”. A Dike se le conoce como el Lukaku de Oklahoma, por su envergadura y su estilo de juego parecido al del punta belga.

Al asalto de Europa

Fue Jürgen Klinsmann, seleccionador estadounidense entre 2011 y 2016, uno de los que más hincapié hizo para aproximar el soccer al fútbol europeo: “Ayudé a no sé cuántos jugadores a que se marcharan a Europa para demostrar su valía. Algunos lo lograron, algunos regresaron a la MLS, algo que tampoco debe ser visto como un retroceso dado el nivel que hay allí. Cuando descubrí a Pulisic hablé mucho con él y lo motivé para que se fuera a Europa, le hablé de la Bundesliga, y le dije que acertaba marchándose al Borussia Dortmund”. “Klinsmann fue muy criticado por animar a los futbolistas a marcharse, pero con el paso del tiempo se ha demostrado que tenía razón. También es verdad que ahora es más fácil que hace 20 años, pero los jugadores tienen que tener esa iniciativa y esa mentalidad”, asegura Zach Lowy.

Pero esa expoliación de talento joven no ha mermado el nivel de la MLS, porque el intercambio funciona en ambas direcciones a través del océano Atlántico. Cada vez son menos las grandes estrellas del fútbol europeo que miran hacia Estados Unidos como un retiro dorado, ese jugador franquicia que en su día fue Beckham, Henry o Ibrahimovic ha sido sustituido por jugadores jóvenes y talentosos que están elevando el nivel de la Liga. “Están llegando jugadores como Pity Martinez (ex River Plate fichado por Atlanta), Brenner (ex Sao Paulo fichado por Cincinnatti), o Miguel Almirón (ex-Lanús fichado por Atlanta) que están elevando el nivel de sus equipos, acercándolos a los títulos y generando además beneficios económicos como ocurrió con el traspaso de Almirón al Newcastle (20,6 millones de euros)”, asegura Lowy.

Miguel Almirón celebra la MLS Cup conquistada ante Portland Timbers en el moderno Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. CordonPress.

“Estamos viviendo un cambio porque ahora se apuesta sobre todo por el jugador joven que llega a una liga en crecimiento, ya que ven la MLS como una buena opción para dar el salto a Europa. Eso también influye en el jugador estadounidense porque ahora tiene más competencia lo que les obliga a elevar su nivel”, explica Nico. Ese flujo de talento y conocimientos también ha llegado a los banquillos donde sobre salen nombres como Gabriel Heinze, Jaap Stam, Phil Neville o Matías Almeyda. En la búsqueda por aumentar y mejorar el rendimiento de las franquicias estas también han aumentado su inversión en analistas del juego, expertos en big data y en scouting. De hecho, la MLS completará en 2022 su plan de expansión con una nueva franquicia, Charlotte, la número 30.

Por si todo esto no fuera suficiente también existen franquicias con lazos muy estrechos con clubes europeos. Es el caso del New York City (perteneciente al City Gruop cuya matriz es el Manchester City) y el New York Red Bull (el club de la bebida energética en Norteamerica). “Quizá sin este enlace un jugador como Tyler Adams no habría recibido la oportunidad de jugar para el Red Bull Leipzig. Quizá estuviera en Europa, pero en un equipo de menor tamaño”, asegura Zach Lowy, quien confirma también que clubes como el Bayern Munich han firmado un acuerdo de colaboración con el Dallas FC o que los equipos de la Premier League miran cada vez a la MLS para pescar allí al siguiente crack.

La generación dorada apunta al Mundial

Si por algo se ha caracterizado la USMNT en los últimos años ha sido por saber repatriar a algunos de los futbolistas más destacados que teniendo ascendencia norteamericana, han elegido las barras y estrellas por delante de otras selecciones más potentes. A esa camada de jóvenes les ha convencido el proyecto liderado por Gregg Berhalter para dar el siguiente salto. “El objetivo en mayúsculas es clasificarse para el mundial de Catar 2022”, declara Nico Estevez que forma parte del cuerpo técnico de Gregg desde febrero de 2019. Berhalter ya sabe lo que es disputar la Copa del Mundo, pues defendió a su país Corea y Japón 2002 y en Alemania 2006. Como futbolista jugó en la Eridivisie, en la Premier League y en la Bundesliga, aunque fue el fútbol de la escuela neerlandesa y el Barça de Guardiola el que más le marcó. “Apuesta por la posesión y por ser protagonista con el balón para generar ocasiones de gol, pero es flexible, no es un dogmático de la posesión y si para hacer un gol es suficiente con dar tres pases le parece perfecto”, explica Estévez.

El entrenador de Estados Unidos, Gregg Berhalter da indicaciones en el último partido frente a Irlanda del Norte.

En la USMNT son conscientes de que la evolución del fútbol lleva hacia una presión cada vez más asfixiante en la salida del balón, a ser eficaces en la toma de decisiones y a recuperar el balón lo más rápido posible para transitar hacia adelante rápido, y eso con un equipo joven y atrevido como el suyo resulta más sencillo de hacer. Aunque Zach Lowy ve todavía a su selección lejos del nivel de sus rivales más directos en la CONCACAF, empezando por México o Costa Rica, ambos presentes en el último mundial de Rusia, algo que no pudo conseguir Estados Unidos. “El cambio más importante que tenemos que dar es de mentalidad, porque el talento ya hemos demostrado que lo tenemos”, asegura el periodista. “La mayoría de nuestros jugadores están jugando en grandes equipos que tienen mucha presión, se enfrenta a rivales y competiciones muy importantes, por lo que pensamos que están adquiriendo una madurez más rápidamente de lo que podíamos imaginar”, responden desde la Federación.

En ese proceso de maduración también ha habido varapalos, en forma de derrota. Esta misma semana Estados Unidos no conseguía el billete para los próximos Juegos de Tokio, tras perder frente a Honduras con su selección olímpica. “Ha sido un poco decepcionante y nos hubiera gustado estar, pero los Juegos son más una experiencia para los deportistas que un termómetro del nivel del fútbol en un país”, asegura Nico Estévez. En cualquier caso, desde la USMNT prefieren ser cautos, conscientes de lo disputadas que son las eliminatorias de la CONCACAF, y seguir con su plan de trabajo por más que la irrupción de sus jóvenes estrellas les vaya también a exigir a ellos un rendimiento mayor. Ya no son el equipo desconocido que se presentó en Estados Unidos 1994. Los hijos de aquellos pioneros quieren demostrar de nuevo en casa, en 2026, que el soccer es la última conquista del deporte norteamericano. En ello están.

Una selección muy ‘europea’

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