Todos los partidos tienen más de una historia. También el que jugó el Real Madrid contra el Chelsea. El equipo inglés ha ido creciendo desde que llegó Tuchel a base de decisiones sensatas. Zidane, entretanto, bastante tiene con gestionar una plantilla cargada de lesionados o convalecientes. A partir de aquí, lo que vimos en el Alfredo Di Stéfano en la primera parte fue un equipo que pasó por encima de otro. El Madrid fue superado por el ritmo, la velocidad y el planteamiento táctico. Los visitantes lo hicieron fácil, con un plan tan evidente como sencillo: cargar el juego a la espalda de Casemiro, más concretamente a sus costados. Esos espacios fueron siempre el punto de apoyo en la salida del balón. Ese planteamiento, nada sofisticado, resultó indefendible por el error de Zidane a la hora de decidir las marcas y establecer la altura de su defensa. Si el Chelsea hubiera estado mínimamente acertado en los primeros 45 minutos (en los 30 iniciales, si apuramos más), la eliminatoria habría quedado resuelta. Lo mejor para el Madrid fue el empate y poder ir a Stamford Bridge con posibilidades, si no intactas, sí reales.

ALINEACIÓN: (4-3-3): Courtois; Carvajal, Militao, Varane, Nacho, Marcelo ;Modric, Casemiro, Kroos; Vinicius, Benzema.

EL PLAN: Zidane decidió presionar muy alto con Casemiro tapando a Jorginho en la salida del balón: quería atacar desde el robo. Sin embargo, los centrales y carrileros del Chelsea, que hicieron un partidazo con balón, dejaron al descubierto la espalda del mediocampo blanco con su buena circulación de la pelota.   

LO MEJOR: La parada salvadora de Courtois y el partido de Militao.

LO PEOR: Zidane se equivocó en muchas decisiones, con Carvajal y Marcelo restando más que sumando, con Casemiro fuera de su zona y con una altura defensiva equivocada. Dicho esto, lo peor de todo fue el partido de Marcelo.

LA CLAVE: La parada de Courtois en el minuto 8 y el tremendo trabajo defensivo de Militao.

Uno por uno

Zidane: Decidió que su equipo presionara muy alto para ahogar al Chelsea en la salida del balón. Con esa idea, se propuso tapar a Jorginho con Casemiro, que adelantó muchísimo su posición y salió de su área de influencia. Esto permitió al Chelsea correr a la contra y hacer dudar continuamente a los centrales a la hora de tapar los costados del brasileño. El entrenador tampoco acertó en la altura a la que colocó el bloque defensivo. Y sobre todo se equivocó con Marcelo. Lo del lateral brasileño es indefendible. La posición de Casemiro fue corregida al descanso y regresó a su zona natural. También se ajustó la altura del bloque defensivo, lo que dejó sin espacios para correr a los delanteros ingleses. Zidane volvió a tardar un mundo en intervenir en el partido con sus cambios. Que Marcelo jugase 76 minutos es incomprensible. Lo ocurrido vuelve a señalar negativamente la dirección de juego de Zidane: le faltaron reflejos en los primeros 30 minutos y estuvo lento cuando tocaba dar entrada a otros jugadores.

Courtois: Su primera media hora es la de un portero que gana eliminatorias. Serio, sobrio, seguro y muy concentrado en el juego, atento a las salidas a la contra tras sus paradas. Top mundial.

Carvajal: Su partido no justificó una titularidad para la que posiblemente no estaba preparado ni física ni mentalmente. Muy superado durante todo el tiempo que estuvo en el campo. Su trabajo como carrilero dejó muchísimo que desear y no es una novedad. No parece entender bien esa posición ni la altura a la que debe colocarse según sea la jugada. En ataque, el Madrid necesita de una gran versión de Carvajal y esta vez apenas apareció en campo contrario.

Militao: De nuevo partidazo del central brasileño. Muy sólido en defensa y con una gran capacidad para corregir por detrás de la línea defensiva y en carrera. Brilló en un partido muy difícil de leer para los centrales. Como siempre, tuvo algunos problemas posicionales y con el balón, pero por su tremendo rendimiento en defensa es imposible no destacarle como el mejor jugador blanco. Zidane tendrá que explicar por qué hace un mes era un jugador residual y prefería exprimir hasta el límite a Ramos y  Varane.

Varane: Aunque dejó buenas acciones, nunca dio la sensación de estar ni tan cómodo ni tan vivo en el juego como Militao. Embarullado con el balón e indeciso a la hora de saltar a la espalda de Casemiro. Sin hacer un mal partido, estuvo muy lejos de ser el líder de la defensa.

Nacho: Muy superado en la primera media hora. Se equivocó en el gol inglés al ir a tapar la portería, en vez de presionar y cuerpear a Pulisic. Después alternó aciertos, casi todos por anticipación, con errores posicionales. En la segunda mitad, con el bloque defensivo blanco más retrasado, equilibró mucho mejor su posición. En su defensa hay que recordar que Marcelo, por delante de él, hizo un partido horroroso sin apenas darle ayudas.

Marcelo: Anticompetitivo. Zizou le colocó de carrilero izquierdo para que apoyase al mediocampo y diese ayudas a Nacho en defensa y a Vinicius en ataque. Nada de eso logró hacer. Lento y superadísimo por el ritmo de los jugadores ingleses, el brasileño fue un lastre continuo en su banda. Zidane tardó un mundo en corregir un problema que perjudicó durante muchos minutos, demasiados, el juego del equipo.

Modric: Se vio totalmente superado por un mediocampo que jugó a un ritmo insostenible para su físico. Se le vio muy cansado. Con el balón tuvo detalles de calidad, como suele, lo que sirvió para que el Madrid se rehiciese en la segunda. No obstante, nunca logró dominar el centro del campo.

Casemiro: Su posición inicial hizo que su espalda fuese el lugar ideal para que Pulisic y Mount castigasen cada pérdida de balón y creasen peligro con su velocidad. Lento en las transiciones defensivas y muy alejado de su zona de influencia durante los primeros 45 minutos. En la segunda parte, ya corregida su posición y su altura sobre el campo, mostró contundencia en algunas acciones defensivas. Se le notó cansado y sin chispa.

Kroos: No pareció que estuviese recuperado físicamente para un partido de ritmo tan alto. Lento y muy superado por la velocidad en la transición ofensiva de los ingleses. Casi no logró hilvanar su juego de toque-toque. En la segunda mitad, ya con el equipo más replegado y sin tener que defender hacia delante, logró dar sentido a algunos ataques.

Vinicius: Pese a que lo intentó, fue incapaz de generar con su velocidad ninguna ocasión de peligro. Impreciso y demasiado acelerado en las pocas acciones en las que intervino. No conectó nunca con Marcelo, lo que le desconectó del partido e impidió que entrase en juego. A los 60′ fue el primer cambio de Zidane.

Benzema: Se disfrazó de killer, de Cristiano Ronaldo. El partido no pintaba bien para él. Estaba obligado a correr detrás de un balón que no le llegaba nunca, asfixiado entre los centrales y sin espacio para moverse. A pesar de todo, el delantero francés hizo el gol cuando más lo necesitaba su equipo. Prácticamente se lo inventó de la nada. Solo en la segunda mitad pudo participar con el balón y dejó otros detalles de calidad que ya no tuvieron peso en el juego.

CAMBIOS:

Hazard: Entró por Vinicius en el 65′. No aportó en ataque, pero cuando la pelota pasó por sus pies dejó claro que es un jugador que ve el fútbol de forma diferente. Ahora bien, sin velocidad y sin chispa se encuentra a años luz de ser el futbolista que fichó y necesita el Madrid.

Odriozola: Entró por Carvajal en el 76′ y el equipo se equilibró algo, quizá por la salida de futbolistas que no sumaban.

Asensio: Entró por Marcelo en el 76′. Jugó en banda izquierda y apenas si se le vio. Muy centrado en defender su zona, no apareció nunca en ataque.

Rodrygo: Entró por Benzema en el 93′. No tocó el balón.

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