Decía Udo Lattek que el fútbol más divertido es el peor jugado, y puede que tuviese razón. En el Alfredo Di Stéfano se enfrentaron una de las peores defensas de Europa contra uno de los peores ataques del Continente, y lo triste para el fútbol español es que no era un Alavés-Huesca sino un Madrid-Barça. Los de Koeman han dejado claro por qué son goleados cada vez que juegan ante un equipo mínimamente top. Lo de Múnich, lo de Liverpool y lo del PSG no fue casual: fue un retrato del nivel defensivo del Barcelona.

Por lo que se refiere al Madrid, se entiende perfectamente que M’bappé y Haaland sean tan deseados. Si en el Clásico hubiese contado con cualquier delantero con gol hubiera dejado cerrado el partido en la primera media hora con muchas opciones de haberlo concluido con una goleada histórica.

Es verdad que fue un partido bonito de ver, emocionante y con infinidad de ocasiones de gol falladas. Sin embargo, reunió miserias que no se deberían permitir los dos equipos más grandes de España.

ALINEACIÓN: Comenzó con un (4-1-4-1): Courtois; Lucas Vázquez, Militao, Nacho, Mendy; Valverde, Casemiro, Modric, Kroos; Benzema, Vinicius.

EL PLAN: Zidane apostó por un bloque medio, intentando defender su campo y evitar el juego por dentro de Pedri y Messi para que no enlazasen con Dembelé. En ataque, a sabiendas que cualquier robo es muy peligroso ante esa defensa de 3×3 de Koeman, la idea era correr.

LO MEJOR: En la primera parte, la forma en que el Madrid corrió las contras. A nivel individual, el partido de Lucas Vázquez hasta su lesión.

LO PEOR: Tras el 2-0, el Madrid no supo amasar el encuentro y permitió una posesión culé del 69%, dando vida así a un Barça moribundo. Sumado esto al evidente problema del Madrid con el gol, el partido se descontroló cuando lo lógico era una victoria clara de los blancos.

LA CLAVE: Un Barça terrorífico atrás ante un Madrid que lo fallaba todo arriba, una moneda al aire pese al 2-0.

Uno por uno

Zidane: Su 4-1-4-1 parecía lógico, y más después de su partido entre semana. Meter a Valverde por Asensio también tenía sentido. Muy interesante la posición de Lucas Vázquez en la primera parte, defendiendo mucho por dentro, hasta parecer por momentos que jugaba casi de tercer central para tapar esas triangulaciones Messi-Pedri-Dembelé. Que el Madrid defendiese tan atrás desde el 2-0 fue un error, aunque el equipo en la primera parte no pasase apuros. Con el evidente bajón físico del equipo, Zidane tardó en tomar decisiones y no fueron las apropiadas. Seguir confiando en Odriozola es una apuesta que ya no tiene recorrido, lo mismo pasa con Mariano. Con Casemiro, Kroos, Modric, Asensio y Benzema en el campo, el Madrid debería haber buscado tener más el balón, ese 31/69 en contra no es de recibo, sobre todo porque el Barça sin balón es muy poco y además sus errores atrás no iban a desaparecer. En un Madrid sin gol, con 2-0 era más importante tener el balón que montar contragolpes, más si estos iban a acabar a los pies de Vinicius, Karim o Mariano.

Courtois: Partido de jugador grande. Poderoso en los balones altos, seguro en las dos veces que tuvo que salir a tapar portería. Su parada en el 45′ a Messi es de crack. Bien en el juego de pies. Partido notable del belga.

Lucas: Leyó muy bien su posición en la primera media hora, cerrando mucho por dentro hasta el punto de parecer un tercer central en muchas ocasiones. Muy atento a las subidas de Alba y a la “famosa” diagonal con Messi, con su lesión se notó, y mucho, la importancia que tiene ahora mismo el gallego en el juego de los blancos. Muy vivo y agresivo en la presión, sobre todo cuando apretaba por dentro tanto a Messi como a Pedri.

Militao: Muy rápido y contundente en su marca a Dembelé, sin dejarle que se girase, dominante en el juego aéreo, vivo en las correcciones. Su primera parte fue notable. No estuvo tan fino tras la salida de Griezmann y sin el apoyo de Lucas Vázquez. Se quedó sin una referencia a la que marcar y aparecieron las dudas tácticas y posicionales que tanto penalizan su juego. En conjunto su partido fue bueno, pero tiene demasiadas cosas que mejorar en su fútbol para ser una garantía.

Nacho: Ahora mismo es el bastión que sujeta la defensa del Madrid. Rápido, serio, concentrado y muy agresivo, supo leer continuamente cuándo salir a tapar las triangulaciones de Messi y cuándo defender su centro del área. Muy cómodo cuando el equipo defendió en bloque medio; sufrió cuando el Madrid se echó atrás obligándole a defender muy dentro del área en acciones de mucho riesgo para un central.          

Mendy: Defensivamente fue un muro y no concedió ni una sola jugada por su banda. Anuló las opciones ofensivas de un Dest muy inferior en duelos físicos. Con el balón apenas si ayudo al equipo y en ataque no participó como viene siendo habitual en las últimas jornadas, dejando toda la banda para las carreras de Vinicius.

Casemiro: Si en la primera media hora Lucas Váquez fue el hombre del partido, en la suma de los 90 minutos Casemiro fue el mejor jugador madridista con diferencia. Su lectura defensiva en mediocampo está a la altura de muy pocos. Tardó en encontrar la altura justa para defender, ya que Pedri y Messi a su espalda hacían daño a la defensa blanca. Una vez que entendió dónde defender dominó el mediocampo frente a un Busquets muy superado físicamente por el brasileño.

Kroos: Tras su exhibición ante el Liverpool, al alemán le costó un mundo tener peso en el partido. Que el Madrid tenga un 39% el balón genera un bucle, por un lado si los blancos no tienen el balón, Kroos no tiene peso en el partido, y si eso ocurre, el Madrid no es el Madrid. Dejó como siempre detalles de clase, algunos buenos pases y poco más. Su partido fue muy menor y lo acusó un Madrid muy necesitado en muchos momentos de tener la pelota.

Modric: Sorprendentemente, y más por la lluvia que cayó, aguantó los 90 minutos a un ritmo muy alto. En la primera parte fue el lanzador de los contragolpes. Como le pasó a Kroos, sufrió mucho en un Madrid sin balón. Es sorprendente que el equipo no tuviera más posesión con Modric, Casemiro, Kroos, Benzema, Marcelo y Asensio sobre el campo.

Valverde: El uruguayo es el tipo de jugador que más daño le hace al Barça. Capaz de romper líneas con arrastres y carreras de 40 metros, su fútbol de mucho desgaste físico fue básico en los 45 primeros minutos. Se entendió a la perfección con Lucas Vázquez en esa banda a la hora de tapar a Alba. La salida de Odriozola le obligó a jugar mucho más pendiente de la defensa y de su espalda. Pudo hacer el 0-3 en una gran jugada. De haber estado más acertado con el balón su partido habría sido de sobresaliente.

Vinicius: Jekyll y Hyde. Su velocidad en la conducción a la hora de montar contragolpes fue determinante para el juego madridista, pero sus errores en los últimos toques y en la toma de decisiones para finalizar las jugadas impidieron que el Madrid matase el partido en la primera parte.

Benzema: Es el mejor lector del fútbol de ataque en Europa. Hizo un gol de clase y ayudó en la salida como tercer hombre, pero le faltaron velocidad y fuelle para cerrar varios contragolpes claros en 2×2 y 3×3. Lúcido con el balón, Karim ya no es ese 9 que corría el contragolpe como lo hacía con Mourinho. Le faltó ese punch que tienen los asesinos que llevan el 9 a la espalda.

CAMBIOS:

Odriozola: Entró por Lucas en el 43’. Zidane debe asumir que este futbolista ahora mismo resta y que su presencia penaliza al equipo. Torpe, descolocado y totalmente fuera de la dinámica del equipo, su banda fue un coladero.

Asensio: Entró por Valverde en el 60′. Su salida coincidió con un Madrid sin el balón y con una tempestad sobre el campo. No tuvo presencia en el juego ni peso en el partido.

Marcelo: Entró por Kroos en el 72’. Con su entrada el equipo formó con un dibujo de tres centrales y él y Odriozola de carrileros. Pero esta vez no era un partido cómodo como los del Eibar y el Getafe. Era el Barça hacían falta algo más que gestos. No aportó nada y falló un gol clarísimo.

Mariano: Entró por Benzemá en el 72’. Pese a una buena acción en ataque en la que dejó solo a Marcelo prolongando de cabeza un pelotazo, el resto fue un auténtico disparate. Como le ocurre a Odriozola, su presencia penalizó al equipo.

Isco: Entró por Vinicius en el 72’. Se supone que para asociarse con Modric y Casemiro y apoderarse del balón, pero ni la expulsión del brasileño, ni el bajón general de los blancos le ayudaron. Se limitó a defender como pudo.

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