Marcos Alonso Peña (Santander, 1959) es el segundo de la saga de los Alonso. Su padre integró el mejor Madrid de la historia y su hijo juega en el Chelsea. Él se crio en el Racing, se consagró en el Atleti y formó parte del Barcelona de Maradona y Menotti. Después de retirarse con 31 años, pasó a los banquillos, pero en 2008 se cansó. Tras un año sabático, entró en Puma para trabajar en el departamento de marketing y allí continúa.

—Athletic y Barcelona jugarán de nuevo una final de Copa. Usted estuvo en la de 1984 y cuesta creer que un equipo con Maradona, Schuster, usted… perdiera. ¿Tan bueno era aquel Athletic?

—Nos ganaron, a pesar de que tanto Athletic como Barcelona teníamos un gran equipo. Fue una final rara y complicada. No hubo apenas aficionados del Barça. Antes de la final hubo declaraciones de ambos lados y el partido estaba demasiado cargado. Aunque no hubo muchas ocasiones, ellos tuvieron una y marcaron.

«Nosotros jugábamos sin preocuparnos del rival porque Menotti confiaba muchísimo en el equipo»

—¿Cómo era tácticamente el Barcelona de Menotti? Supongo que el achique de espacios también significaba adelantar la presión…

—Todos sabían que achicábamos cuando nos atacaban o cuando realizaban un pase en largo. Nosotros jugábamos sin preocuparnos del rival porque Menotti confiaba muchísimo en el equipo. Durante el año nos funcionó, pero ese partido lo perdimos.

Usted y Menotti coincidieron en el Atlético de Madrid y en el Barcelona. ¿Qué aprendió de él?

—Ha sido el mejor entrenador que he tenido. Fue un adelantado a su época. Todos sus entrenamientos eran con balón, como ahora. Pero él ya lo hacía en aquella época.

—Usted también fue entrenado por Maguregui. ¿Dónde está la verdad del fútbol?

—Es complicado. Cada uno lo ve a su manera. A Maguregui lo tuve en el Atleti y en el Racing. En el fútbol se dice que el que gana es el que más verdad tiene. Hay gente como Menotti que prefiere jugar bien a ganar. Y lo normal es que cuando juegas bien ganas.

—¿Qué es jugar bien?

—El Barcelona de los últimos años es un equipo que ha dejado sello y estilo. Es el paradigma del buen fútbol. El Barça de Cruyff, de Guardiola, de Rijkaard… No sólo ha jugado bien, también ha ganado.

—¿Habla usted con Menotti? ¿Sabe cómo está?

—Ahora hace tiempo que no hablo con él por la pandemia, pero sí mantenemos el contacto.

—En el fútbol actual parece que todo gira en torno a adelantar la presión y aguantarla el mayor tiempo posible. La Holanda del 74 ya hacía algo parecido. ¿En el fútbol todo está inventado?

—Me imagino que no porque alguien vendrá con algo nuevo. Actualmente presionar y defender teniendo la pelota lo hacen los equipos que tienen calidad. No es fácil defender teniendo la pelota.

¿Hay tanta diferencia entre los futbolistas de antes y los de ahora?

—El que ha sido futbolista lo sería también ahora y en 1960. Han cambiado la medicina, los campos, las normas, la alimentación, el gimnasio… Ahora el futbolista está más protegido que en mi época. El delantero está más protegido, mientras que el defensa tiene muchas complicaciones porque es más factible que lo expulsen.

—¿Por qué se ha extinguido el tiqui-taca? ¿Por qué ya no hay jugadores como Xavi e Iniesta?

—Son épocas. No siempre salen jugadores con esas características. Hay camadas de jugadores con ese estilo y otros momentos en los que no aparecen ese tipo de jugadores. Es algo generacional.

—Antes el fútbol era de los futbolistas y ahora es de lo entrenadores. Dos ejemplos son el City de Guardiola y el Liverpool de Klopp. ¿Eso es bueno?

—El fútbol siempre debe ser de los futbolistas, pero ahora es de los clubes. Jugar cada dos o tres días en mi época sería imposible porque no llegarías bien al día siguiente. No te daba tiempo a recuperarte. Ahora no hay tanto contacto y están más protegidos.

—¿Por qué se cansó de entrenar a los 48 años?

—Todo tiene un tiempo. Mientras me divertí y estaba contento lo hice, pero cuando dejé de divertirme preferí hacer otra cosa.

¿Fue más complicado de lo que usted pensaba?

—No, tienes que tener ganas. Eso es lo más importante. Durante el tiempo que entrené lo hice encantado de la vida, pero me fui cuando me costaba ir a los entrenamientos. Igual me pasó como jugador. Me retiré a los 31 porque ya no me divertía jugando. He tenido la suerte de elegir y no me he arrepentido nunca de las decisiones que he tomado.

«En el Sevilla triunfé y ascendimos, pero cuando hubo que fichar las cosas no se hicieron bien»

¿Qué le faltó para triunfar en el Sevilla después de ascenderlo a Primera en 1999?

—En el Sevilla triunfé. Llegué en enero a un equipo que estaba en la mitad de la tabla y ascendimos. Se hicieron las cosas bien, pero cuando hubo que fichar no. Ese fue nuestro error. Yo no era el encargado de hacer los fichajes. Ni les echo la culpa a ellos ni me la echo a mí. No acertamos con los fichajes porque la Primera División te exige muchísimo. Tampoco merecimos descender porque, según dijo la televisión, nos habían quitado más de 20 puntos. Son muchos. Jugábamos bien, hacíamos buen fútbol y teníamos buen grupo, pero no pudo ser.

—Con Monchi su etapa en Sevilla hubiera sido diferente…

—Nunca se sabe. El club estaba en una etapa compleja, con el accionariado muy dividido, con muchos problemas por ese tema… También tuvimos esos problemas cuando subimos y logramos el ascenso. Lo hicimos bien en Segunda, pero por la falta de organización no tuvimos la capacidad de hacer los cuatro o cinco fichajes necesarios.

—Ha hablado de los errores arbitrales. ¿Está usted a favor del VAR?

—No, porque creo que no soluciona mucho. Estoy a favor de utilizarlo en jugadas puntuales. Cuando una pelota pasa la línea de gol y no lo hemos visto, tiene que actuar el VAR. Para el resto no. Creo que sería mucho más bonito como era antes.

—Usted empezó a contar en Sevilla con Reyes, que tenía 16 años. Decían que se parecía a Maradona…

—Era un futbolista con un desparpajo tremendo para la edad que tenía. Por eso lo subimos al primer equipo.

—¿Fue menos de lo que se esperaba?

—Fue un gran jugador. Jugó en el Madrid, el Atleti, Sevilla, Arsenal… Un futbolista que juega en esos equipos es muy bueno.

Marcos Alonso y Camacho pelean un balón. CORDON PRESS

—Su última experiencia en los banquillos fue en 2008. ¿No ha tenido la tentación de entrenar en el extranjero?

—No y me lo han ofrecido. Todo tiene su principio y final. Entrené cuando me apetecía y luego no.

—¿Qué es más difícil, ser entrenador o padre de un futbolista?

—No es difícil ninguna de los dos, sobre todo para alguien como yo, que he estado vinculado al fútbol desde que nací. Estoy encantado de ser la única generación de tres internacionales, de tres jugadores en grandes equipos… Hemos ganado títulos y es para estar orgulloso. Estoy esperando que mi hijo tenga un primogénito para que sea el cuarto de la saga.

—¿Por qué Marcos Alonso (hijo) no juega en uno de los tres grandes de España?

—Él decidió irse a Inglaterra con 19 años y su carrera ha seguido fuera de España. Cada uno es muy libre de elegir. Él fue el que se quiso a ir Inglaterra. Jugó en el Bolton, luego en la Fiorentina, Sunderland y ahora el Chelsea. Sigue haciendo su carrera fuera de España y hay que respetarle.

«Mi padre me dijo que, si quería ser futbolista, tenía que irme a Santander»

—Sorprende que usted jugara en el Atleti y en el Barcelona cuando su padre fue leyenda del Madrid…

—Fue exactamente igual. Mi padre me dijo que, si quería ser futbolista, tenía que irme a Santander. Yo tenía 16 años. Me fui, empecé ahí y acabé en el Atleti y en el Barcelona. Cuando mi hijo estaba en el Madrid, tuvo el interés de varios equipos de España, pero prefirió irse a Inglaterra.

—¿Hay algún consejo que a usted le diera su padre y que usted le haya dado a su hijo?

—Que nadie te regala nada en el fútbol.

—El Chelsea y el Madrid jugarán las semifinales de Champions. ¿Es un duelo entre el fútbol clásico y el fútbol moderno?

—No. El Madrid nos tiene acostumbrados a estar casi siempre en las semifinales y en la final. Por eso tiene ese número de Copas de Europa. El Chelsea es un gran equipo de la liga inglesa. Esta es una competición que, dependiendo del momento, tienes más posibilidades de salir adelante. El Chelsea está haciendo un gran torneo.

—Por último, usted coincidió con Maradona y Mágico. E imagino que Messi no tendrá secretos para usted. ¿Me los podría ordenar?

—Maradona, Messi y Mágico. Mágico fue un gran jugador, pero no al nivel de los dos que estamos hablando.

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