La primera revista deportiva de la historia nació como un capricho de un hombre poderoso. Henry Luce, magnate estadounidense de la prensa y fundador de las revistas Time y Fortune, deseaba crear una publicación deportiva semanal que cubriera la vela, los safaris y el polo; sus tres grandes pasiones. A pesar de las advertencias de sus asesores, la primera edición de Sports Illustrated apareció en los quioscos en agosto de 1954. La revista acumuló pérdidas durante sus doce primeros años, pero logró mantenerse gracias a la fortaleza del imperio mediático de Luce. La publicación comenzó a asomar la cabeza en los años 60 con la creciente aparición del deporte en los diarios generalistas.

La mala situación económica de Sports Illustrated fue uno de los principales motivos que auspiciaron el nacimiento de su edición de trajes de baño, originalmente publicada en el mes de febrero. Años atrás, la revista había probado la idea en algunos números. La portada de su tercera edición, publicada en la tercera semana de agosto de 1954, la ocupó Pamela Nelson. Esta bañista anónima fue fotografiada en una playa de California y se convirtió en la primera mujer en traje de baño en la portada de SI. Cuarenta años, Sports Illustrated publicó una carta que el marido de Pamela Nelson envió a la revista al descubrir a su esposa en portada. Destinado en Escocia, el militar J. R. Nelson recibió una copia de la revista y se sorprendió por el parecido que la chica tenía con su mujer. No fue hasta el día siguiente cuando se percató de su verdadera identidad. “Me había dicho que me enviaban una revista como sorpresa y, como siempre he sido aficionado al deporte, pensé que ese era el motivo. Ya puedes imaginar mi asombro, y también mi vergüenza por no haberla reconocido inmediatamente”, relataba Nelson en su carta.                                                                            

Pamela Nelson fue la primera mujer en aparecer en bañador en SI en agosto de 1954

La idea de crear la edición Swimsuit Issue surgió de le mente de André Laguerre, un ex colaborador de De Gaulle que abandonó su cargo en el gobierno francés para convertirse en editor de la revista entre 1960 y 1974. Ante el problema que suponía la falta de eventos deportivos en los meses de invierno, Laguerre encontró la solución: complementar el deporte con los posados femeninos. Con ese objetivo contrató al joven fotógrafo Jule Campbell; había decidido incluir una portada y un reportaje fotográfico en uno de sus números mensuales. Debajo de las fotos de los posados, Sports Illustrated añadía el nombre de la modelo, lo que se convirtió en la seña de identidad de la revista, ya que hasta entonces no era una práctica común. Hay quien considera que esto fue el germen de la era de las supermodelos.

Portada de Playboy de Julio de 1964

El contexto en el que surgió la edición de trajes de baño en 1964 no era el más apropiado para el erotismo. Una de las muestras del conservadurismo estadounidense de la época fue la vigencia del código Hays. Este código de conducta censuró el contenido de las grandes productoras de Hollywood entre 1933 y 1967. En el apartado sexual las restricciones eran bastante notorias, y estos límites en la creación cinematográfica eran un reflejo de lo que se vivía en el resto de la sociedad. La revista Playboy, la máxima referencia en el ámbito del erotismo, no era muy explícita en sus portadas. Durante el año 1964, la publicación creada por Hugh Hefner solo mostraba en su primera plana mujeres en ropa interior o en pijama.

La primera edición de trajes de baño de Sports Illustrated tuvo en portada a la modelo alemana Babette March: la fotografía, tomada en las playas mexicanas de Cozumel, es casi naif en comparación con las portadas que vinieron después. En 2011 la exmodelo destacó las diferencias entre la edición de 1964 y la evolución de la revista. En el momento de su publicación, no se planteó como un número especial de trajes de baño, si no como una serie de cinco páginas con reportajes acerca de destinos turísticos populares para los meses de invierno. March cobró cerca de 1.000 dólares por diez días de trabajo y su nombre no apareció en portada, aunque sí en páginas interiores.  “Era sólo otro trabajo. Nunca esperé ser grande”, declaró. La exmodelo admite que se enteró de su aparición en la portada a través de su agente.

Babette March en la portada de la primera edición (1964)

El contexto ha cambiado mucho desde entonces. La edición de trajes de baño de Sports Illustrated ha logrado aportar durante años posados icónicos y mantener la expectación por las modelos que aparecen sus números. La elección de las modelos en portada ha funcionado durante casi 60 años como catalizador de los cambios de ciclo en los cánones de belleza y las personas que los representan. Aparecer en portada supone un enorme impulso en la carrera de una modelo.

El momento más recordado de aquellos primeros años no lo tuvo como origen una portada. Uno de los reportajes que aparecieron en las páginas interiores de la edición de 1978 incluyó un posado de la modelo Cheryl Tiegs con un top blanco de rejilla que mostraba sus pezones. La revista recibió cerca de 3.000 cartas criticando a la revista y perdió 340 suscriptores por este motivo. Sports Illustrated comprendió la importancia de no sobrepasar el límite de lo explícito, pero también observó que la provocación era rentable. De modo que empezó a utilizar las quejas de sus críticos para aumentar sus ventas y su notoriedad. En 1984, seis años después de la polémica portada de Tiegs, SI comenzó a publicar las cartas de suscriptores indignados por lo “obsceno” de los números y que incluso devolvían por correo las páginas o recortes que les habían ofendido.

Los números que siguieron a este icónico posado catapultaron a la fama a numerosas modelos de talla mundial como Elle Macpherson (portada en cinco ocasiones), Kathy Ireland (portada en 1989, la edición más vendida de la historia de la revista) y Christie Brinkley. En 1990, Judit Mascó se convirtió en, hasta el momento, la única modelo española en aparecer en portada. A la vez que la popularidad de la edición de trajes de baño crecía lo hacía también el número de modelos y reportajes fotográficos que aparecían en cada número. Sports Illustrated comenzó a utilizar varias localizaciones para sus fotografías. Hasta 1989 se había elegido un único lugar para realizarlas, con cierta preferencia sobre las playas del Caribe. Pero hubo excepciones: en 1992, las fotografías se tomaron íntegramente en España con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona.

Kathy Ireland fue portada en la edición de 1989, la más vendida de la historia de SI

Después de décadas de modelos normativas, jóvenes y blancas, Sports Illustrated comenzó a adaptarse a los nuevos tiempos a finales de siglo. En 1996, Tyra Banks fue la primera modelo afroamericana en aparecer en portada, que compartió con la argentina Valeria Mazza. Un año después, SI por fin apostó por ella para aparecer en solitario en primera plana. La edición de 1997 fue, por otra parte, el inicio de la independencia de la edición de trajes de baño con respecto a la revista. El cambio respondió a las demandas de varios suscriptores que pedían separar el deporte y los posados. Claudio A. Lichtenthal, natural de Boston, expuso ese sentimiento en una carta a la revista en 1992. “Si quiero ver chicas, puedo comprar Playboy. Si quiero moda, puedo tomar prestada la Vogue de mi mujer. ¿Por qué ocupar espacio en mi revista deportiva favorita?”.

Deportistas modelos

A pesar de la separación de las dos publicaciones, SI no ha desterrado por completo el componente deportivo de su edición de trajes de baño. Prueba de ello es la elección de una Rookie del Año entre todas las modelos debutantes o que durante un tiempo Sports Illustrated editara una colección de cartas coleccionables de posados como si de cromos de Panini se tratase. Desde el debut de la tenista Steffi Graff en 1997, varias deportistas han tenido presencia en los posados, como las futbolistas Alex Morgan y Megan Rapinoe, la tenista Caroline Wozniacki o la gimnasta Simone Biles. También varios deportistas masculinos han posado en bañador para Sports Illustrated (a la espera de que alguno aparezca en portada). Los últimos en hacerlo fueron Rafa Nadal, Michael Phelps y Chris Paul en el año 2012, cuando posaron junto a la modelo Bar Refaeli.

Fotografiar a un deportista junto a su pareja en traje de baño fue una de las fórmulas más repetidas de la revista. Estrellas de los tres grandes deportes estadounidenses (futbol americano, beisbol y baloncesto) como Jason Kidd, Glen Rice, Mark McGwire, Bill Romanowski o Roger Clemens posaron junto a sus parejas para la edición de trajes de baño. Tras aparecer en la revista, bastantes  de estas parejas se vieron envueltas en escándalos matrimoniales, rupturas o problemas legales. La supuesta maldición tuvo efecto: Sports Illustrated dejó de realizar este tipo de reportajes para no alimentar el morbo.

La creciente popularidad de la edición de trajes de baño y la expectación que genera la elección de las modelos en portada ha llegado hasta los programas de entretenimiento más importantes de Estados Unidos. Los late nights presentados por David Letterman (2008-2013), Jimmy Kimmel (2014 y 2017) y Jimmy Fallon (2015) fueron los programas elegidos para presentar a las modelos escogidas en esas ediciones. La relación del Swimsuit Issue con lo audiovisual comenzó en 1989, cuando HBO realizó un documental en el que se mostraba el making off de la edición de ese año. La fórmula continuó hasta 1995, momento en el que Sports Illustrated empezó a distribuir especiales de televisión a cadenas como Spike TV o TNT. En el año 2005, SI se subió a la ola de los reality shows con Sports Illustrated Swimsuit Model Search. Esta producción de NBC mostró la competencia entre 12 modelos desconocidas para ganar un reportaje fotográfico en el siguiente número de la edición de trajes de baño. Alicia Hall resultó vencedora.

En 2014 la edición de trajes de baño volvió a generar polémica. La portada promocional para el número especial por el 50 aniversario apostó por una muñeca Barbie con un bañador blanco y negro. Publicaciones de madres como Mommyish.com criticaron con dureza esta elección. “Es una pena que tu hija se sienta mal porque no es alta, rubia y perfecta como Barbie porque ellos no tienen remordimientos.”, resaltó uno de los numerosos comentarios negativos. La campaña, gracias a la difusión que le dieron sus críticos, resultó todo un éxito comercial para Mattel (empresa fabricante de la muñeca). La Barbie que apareció en portada vendió más de la mitad de sus unidades en apenas dos días.

Sports Illustrated volvió a ser blanco de críticas el año siguiente. Hannah Davis posó para la edición de 2015 bajando ligeramente la parte inferior de su bikini, lo que enfureció a los sectores más conservadores de la sociedad americana. La escritora y profesora universitaria Peggy Drexler criticó lo explícito de la portada y la filosofía de la publicación. “Si no se trata de cosificar a las mujeres y subvertirlas de alguna manera, ¿por qué no existe un modelo similar para los hombres?”. Por otra parte, Drexler denunció la escasa diversidad de cuerpos que aparecen en la revista. “La belleza que se tiende a mostrar es un tipo de belleza muy específica”, escribió en un artículo para CNN.

SI recibió numerosas críticas por la portada de 2015, protagonizada por Hannah Davis

Las críticas motivaron un cambio notable en Sports Illustrated. La semilla sembrada por Tyra Banks con su portada de 1997 y la apuesta por otro tipo de cuerpos y realidades femeninas comenzó a consolidarse en el año 2016. Primero, la británica Nicola Griffin fue la mujer de mayor edad (56 años) en posar para la revista. Ese mismo año, Ashley Graham se convirtió en la primera modelo de “talla grande” o curvy en aparecer en portada. Esta elección se convirtió en la más polémica en décadas. Curiosamente, fue Cheryl Tiegs, la modelo protagonista de una de las fotos más criticadas de la revista, quien atacó con más dureza la decisión de SI. “No creo que sea saludable esa talla. Su cintura no debería medir más de 90 centímetros”, declaró Tiegs. Con respecto a la elección de la modelo, consideró que su decisión no daba “un mensaje positivo a la sociedad”.

Ashley Graham protagonizó una de las tres portadas de la edición de 2016

A pesar de las críticas al número de 2016, la edición de trajes de baño ha seguido apostando por los cuerpos no normativos de todo tipo. En el año 2018, la revista se sumó a la ola del movimiento Me Too con un número especial que incluía la sesión de desnudos In Her Own Words. El elenco de modelos lo formaban tanto modelos profesionales como mujeres con distintas profesiones (escritoras, deportistas, actrices, etc.). Palabras como feminista, perfecta, madre, digna o fuerte aparecieron sobre la piel de las modelos en forma de pintura. Estos desnudos sin retoques acompañados de palabras empoderantes transformaron la edición de 2018 en la más feminista de la historia. También avivaron un debate que sigue sin respuesta: ¿son empoderantes los desnudos?

Otra de las causas de la edición de 2018 fue visibilizar a las mujeres con discapacidad, para lo que fue elegida la campeona paralímpica de snowboard Brenna Huckaby. La medallista en Piongyang posó junto a la prótesis de su pierna derecha, amputada como consecuencia de un cáncer de hueso. Continuando con la estela de los años anteriores, los posados más sociales de la edición de 2019 los protagonizaron Halima Aden y Winnie Harlow. Aden, nacida en un campo de refugiados de Kenia, se convirtió en la primera mujer musulmana en posar para Sports Illustrated. Un posado para el que utilizó hijab y burkini. Harlow, por su parte, ayudó a visibilizar el vitíligo, una enfermedad que provoca manchas por toda la piel. Los reportajes que incluyeron los posados de Aden y Harlow aparecieron en las páginas interiores de la revista. El regreso de Tyra Banks se hizo efectivo en la portada de la edición de 2019. La modelo coprotagonizó su tercera portada 22 años después, a la edad de 45 años, acompañada de la futbolista Alex Morgan y la modelo Camille Kostek.

La pandemia del Covid-19 retrasó la edición de 2020 al mes de junio, que tuvo como novedad a la modelo brasileña Valentina Sampaio, la primera mujer trans en aparecer en la edición de trajes de baño de Sports Illustrated. Menos de un año después, Leyna Bloom (mujer trans y afroamericana) volvió a romper una barrera al posar para uno de los reportajes en páginas interiores.

Mostrar otras realidades y otros cuerpos femeninos es la apuesta de Sports Illustrated desde hace cinco años, en sintonía con las demandas de la sociedad, pero sin dejar de lado el prototipo de mujer que siempre ha poblado sus páginas.

El número de bañadores ha tenido una gran importancia para la revista desde su nacimiento, convirtiéndose en el ejemplar de SI más vendido de cada año. El éxito de la publicación ha inspirado contenido de temática similar, como el ya extinto Body Isuue de ESPN. En los últimos tiempos, el número especial de trajes de baño ha pasado a ser el sustento principal de Sports Illustrated. Un ejemplo: en 2013 la edición de trajes de baño vendió 800.000 ejemplares en papel, mientras que el resto de números apenas alcanzaron las 83.000 copias. La venta de Sports Illustrated por 110 millones de dólares a la compañía Authentic Brands no ha modificado la estrategia de la edición de bañadores. De hecho, la creación de una línea de bañadores propia y la relevancia que sigue teniendo la publicación dibujan muchos años más de vida para el SI Swimsuit Isuue.

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