Con la vista más puesta en el domingo (elecciones en el club y derbi capitalino propicio para recortar) insistió Q-Man en su sistema de tres centrales, incluso aunque para ello tenga que poner a Umtiti. Redobló la apuesta el holandés forzando a su equipo a jugar con doble auto-hándicap, pues además de a Samuel, dio entrada a su compatriota Griezmann. Era el partido de confirmación para el Hombre Gris: para ratificar que su presencia en el equipo titular es un incordio. Se especula con que Inglaterra sea su destino en verano, no se sabe si a la Premier o al MI5 porque sus minutos en El Sadar certificaron que se le da muy bien ir de incógnito. Otro clavo más en el ataúd de Antoine, un ataúd que tiene ya más clavos que la cama de un faquir.

El caso es que el escollo francés junto a la acumulación de partidos y prórrogas que llevan los azulgrana en este trepidante comienzo de año, llevaron a un flojo comienzo, acentuado aún más por un equipo como Osasuna que físicamente siempre aprieta. En honor a la verdad fue tan flojo el comienzo como el resto del partido, bostezos solo interrumpidos por una genialidad de Messi que volvió a intercambiar papeles con Jordi Alba: asistencia de D10S y resolución de Alba a lo Hristo Stoichkov en el Mundial 94 frente a México.

Osasuna apenas acusó el golpe y siguió a lo suyo: incomodar hasta donde se pudiera, hasta el minuto 90, 95 o 105 si fuera necesario. Ser uno de los equipos que menos goles marca en el campeonato transmitía cierta tranquilidad a un Barça con lastre francés en defensa pero que al mismo tiempo permitía ilusionarse con lo que este equipo puede dar de sí cuando la dupla Umtiti-Lenglet sea sustituida en breve por una Pique-Araujo. Junto a Mingueza. Sí. Porque si el canterano uruguayo se está llevando muchos (y merecidos) elogios comienza a pedirlos en la misma medida el de Santa Perpetua. Parece haber cierto prejuicio hacia los futbolistas altos y de melena rubia, acaso porque sus recientes antecesores con la elástica blaugrana y semejante porte fueron Maxi Lopez y Chigrinsky, pero aunque Óscar no tiene la imponencia del charrúa, cada vez se hace más difícil encontrar mejores centrales y más polivalente que él en la Liga española.

El partido continuaba entre la voluntad osasunista y el conformismo de los tres puntos del Barça. Pero transcurrida la mitad de la segunda parte Sergio Herrera había hecho las mismas paradas que el siempre de guardia Ter Stegen, lo que indicaba lo equilibrado que estaba siendo el partido. El reciente recuerdo del Cádiz y los síntomas de agotamiento de su equipo animaron a Q-Man a adelantar sus habituales cambios tardíos. Las entradas de Barry White e Ilaix volvieron a dar el control a los azulgrana hasta que finalmente el canterano, con un duro disparo desde la frontal, sentenciaba el partido: 31 de 33 puntos. Números que volvían a traer a la memoria los infaustos dos puntos cedidos ante los gaditanos que hoy habrían puesto al Barça líder provisional de la clasificación. Ver para creer. 

Pero, además de los tres puntos, lo mejor del partido fue la cara de felicidad del chaval en la celebración de su primer gol como barcelonista: la mejor ilustración de que ningún fichaje tendrá nunca la mitad de ilusión y ganas de querer triunfar en el Barça de un canterano. Mensaje en forma de sonrisa para quienes prefieren apostar por los Paulinhos y Arturos Vidales de turno porque “en La Masía no hay gran cosa”. Con Mingueza, Araujo, Pedri, Riqui, Ilaix y Ansu puede haber un equipo de futuro apadrinado por Messi y Ter Stegen. ¿Cómo no ilusionarse?

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