¿Te acuerdas de esa canción de Los Kinks que tanto me gustaba, a mi más que a ti? Pues al final, de tanto escucharla y de tanto gustarme, me ha terminado recordando a ti, como tantas otras cosas que me gustan tanto y que me recuerdan a ti. El título quiere decir «Mañana a estas horas» y me he acordado de esta canción que me recuerda a ti porque quería decirte que mañana a estas horas quiero volver a verte. De hecho, quiero volver a verte cada día de mi vida, aunque no escuche esta canción y estemos escuchando otra, algunas de las tuyas, de esas que también me recuerdan a ti, porque a lo mejor no te lo había dicho nunca, porque ya sabes como soy, pero quería decirte que me alegra mucho verte, verte cada día. El simple hecho de levantar la cabeza y verte y estar contigo es lo mejor que me puede pasar, aunque a veces no te diga nada, aunque a veces me quede callado y no te cuente cosas. Al escuchar esta canción que me recuerda a ti he pensado que me gustaría que supieses que me encanta estar a tu lado, y no solo cuando estamos en casa, sentados uno junto al otro, sino también cuando vamos por la calle y siento que me he llevado a la chica más bonita del barrio sin saber cómo pude hacerlo. Y entonces me pregunto si esta canción me gusta porque me recuerda a ti o porque todo lo que me gusta termina recordándome a ti.

Yo nunca había pensado en la posibilidad de que te fueses, porque esas cosas nunca se piensan, nunca se tienen en cuenta, y después de tantos años nunca llegan a ser ni siquiera una posibilidad. Pero escuchando esta canción que me recuerda a ti, he pensado que me gustaría que hiciésemos un trato y es que, si te quedas aquí conmigo, yo te voy a querer aún más de lo que nunca te había querido, mucho más de lo que pueda caber en esta casa, o en este edificio o en todo San Blas, mucho más de lo que puedas imaginar. Para eso tienes que quedarte, porque, si te vas, nadie va a poder contarte cuánto te quiero, porque ese es el trato: yo solo te voy a pedir eso, que te quedes aquí conmigo y que mañana a estas horas tú seas lo primero que vea, que todas las mañanas que nos quedan por vivir tú seas siempre lo primero que vea al abrir los ojos, sin importarnos si llueve o si truena, sin pensar cuántos años nos quedan por vivir, ni cómo, solo pensando que vamos a estar siempre juntos, para que cuando abras los ojos pueda ser yo el que te diga cuánto te quiero, mañana a estas horas, y pasado y el otro y el siguiente… pero quédate conmigo.

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