Las personas somos reticentes al cambio, sea grande o pequeño, siempre genera dudas y, en ocasiones, más de un dolor de cabeza. Esta semana se ha presentado la nueva identidad visual de la Federación Española de Fútbol y hemos asistido a un tsunami de críticas en redes sociales, ironizando sobre su simplicidad y comparando el nuevo logo con los de Bayer o Uniqlo. 

La sencillez está en muchas ocasiones reñida con el éxito. A veces se confunde con poco trabajo y desidia. Confieso mi pecado: mi primera impresión fue dudar. Craso error hasta que escuché el nombre de su creador, Pablo Coppel, un diseñador que conocí hace ya años y que es sinónimo de trabajo, pasión, calidad y honestidad. Ahí me intereso más.

Escribía Marcos de Quinto en su libro Notas desde la trinchera que «el marketing es una especie de mezcla entre ciencia y arte cuyo objetivo es influir en las decisiones de compra de las personas» y la marca es una pieza vital, el corazón del marketing. Tener una marca fuerte, con una imagen atractiva y buena reputación es prioritario. Por eso ha apostado la RFEF. El fútbol se ha convertido en un gran negocio y organizaciones como la de Liga de Fútbol Profesional lo supieron entender mucho antes. A partir de ahí se comprende el cambio. 

La RFEF apuesta por una identidad visual moderna y minimalista con un simple círculo como protagonista principal que representa el centro de un campo de fútbol. El cambio ha supuesto una ruptura total con la antigua imagen, el famoso logo del “huevo frito”, inspirado en Joan Miró y que databa de los años 90. Nunca fui muy fan de ese logo, todo sea dicho. 

Es cierto que la primera impresión pueda llegar a confundir. Ver solo una pequeña parte de las cosas fue siempre mala idea. En este caso es así. Gustará o no gustará, pero hay algo claro: no es solo un logotipo. Hay que entender el proyecto en su totalidad. Es sencillo, sí, pero comunica y resalta una identidad en particular, con más éxito para unos y para otros con menos. Es un nuevo lenguaje visual enmarcado en los múltiples puntos de contacto del entorno de la Federación con sus seguidores. Véanlo: es ahí donde realmente se puede apreciar el trabajo. Nadie dijo que los cambios fueran fáciles. 

La sencillez es una de las tendencias actuales y un bien escaso que debemos de aplaudir. Marcas como Apple saben mucho de esto y lo han convertido en una de las claves de su enorme éxito. Cómo nos gusta a veces complicar las cosas y qué gran verdad es que ser sencillo no es sencillo.

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