Hay muchos tipos de publicidad y todos te pueden sorprender. Quién no recuerda auténticas obras de arte como el comercial televisivo de los tapones del refresco más famoso, o los de una cerveza argentina que empieza por Q (Q de Quilmes), o las maravillas creadas para el Atleti por Sra. Rushmore…

En uno de la cervecera, “Igualismo”, se puede escuchar una frase legendaria, aunque entero no tiene desperdicio. Es una recreación de la película Braveheart, pero se enfrentan hombres y mujeres. El líder de los chicos en el discurso motivacional dice a sus huestes:

—¿Qué se creen, que sabemos lo que están pensando? ¿Qué somos? ¿Magos, laterales por la izquierda…?

Yo me he decidido a comentar aquella publicidad que parece pensada por el enemigo. La que no entiendes cómo ha podido pasar los filtros para llegar al potencial cliente y que logra el propósito contrario al buscado. Hay cientos de ejemplos…

¿Cómo se puede explicar que para dar a conocer un producto anti cal para lavadoras y lavavajillas, el que lo recomiende sea el técnico que se va derecho al paro si tiene éxito?

Y qué me dicen de esa muchacha que logra venir del futuro y a la que no se le ocurre otra cosa que traernos lejía. Visto lo visto, tenía un motivo para que quisiéramos desinfectarlo todo. Pero si ya sabes lo que viene, joder, no te andes con rodeos y cárgate al murciélago. Será mejor estar vivo aunque con manchas que no salgan.

Otra forma de ofertar productos que no acabo de entender es el de algunas cuñas de radio que persiguen taladrarte el cerebro. Soy muy asiduo al medio y si algo tengo claro a estas alturas es a quién NO VOY A VENDER MI COCHE. Lo tiro por un acantilado antes, salvo que estén rodando un comercial de colonia en ese momento.

Y por cierto, en mi familia y entorno hay gente súper amable, pero no por eso les compro alfombras y tapices.

—¡Mirad que mierda de moqueta traigo! Y me han tapizado las patas del sofá nada más, pero oye, no sabes que gente más encantadora…

Los creativos, nombre pretencioso donde los haya, de una clínica de adelgazamiento tuvieron a bien incluir esta frase para demostrar que se involucraban con sus clientes al máximo. “Estamos trabajando mucho, nuestro equipo está poniendo toda la carne en el asador…”. Genios.

Seamos sinceros, a quién no le han entrado ganas de comprar la motosierra que anuncian a todas horas y no usarla en el jardín precisamente. No hay mejor regalo para tener tu jardín cuidado (vivo en un sótano de 30 m2 y tengo un cactus). Da igual, serás la envidia del vecindario, te lo dice Pavarotti, Don Tutto… ¿Dónde está el enchufe?

Son también de traca las cuñas radiofónicas en las que el marido recita muy despacio a su mujer el teléfono del servicio a publicitar. Y esta, lejos de molestarse porque la hablen como si fuera idiota, le pide que lo repita, que no tenía un bolígrafo a mano.

O esos vecinos que se encuentran en el hospital y exclaman: «¡Qué mala casualidad!». ¿En serio? ¿Es un guion escrito y mantenéis la frase así? Y luego, lejos de preocuparse por el marido que se ha estampado en el baño, restriega a su afligida esposa muy ufano que eso a ellos no les pasa, porque tienen un plato de ducha estupendo…

En el mundo mágico de la publicidad, los dueños de coches de gama media tienen mansiones de cuatro plantas. Y los exhiben orgullosos en la puerta del garaje, el mismo donde un par de horas después de rodar entrará un Audi Q20… Sólo gasta 3,2 litros a los 100. Da igual, ¿no ves mi casoplón? Soy el dueño de la gasolinera. ´

Mas despropósitos del marketing: un banco online lanza una campaña para promocionar su servicio de inversión para pequeños ahorradores. El sistema en cuestión se basa en un algoritmo, un robot que decide donde invertir en función del capital y el perfil del cliente. Con estos mimbres la agencia lo vio claro: ¡Roboadvisor! Lo que no se puede criticar es su sinceridad.

Otra cuña que me pone de los nervios es la de un supermercado: “Hay bajadas que nunca vienen bien, como la de tu equipo a Segunda División”. ¡Y se ríe..! Quienes hemos pasado por ese drama no le vemos la gracia por ningún lado. Estos genios de la empatía lo ponen al nivel de la bajada de las temperaturas un fin de semana.

¿Y las colonias? ¿Tan fuerte huelen que tienen que hablar así? ¿Para ponértela tienes que tener abdominales marcados hasta en las orejas? La realidad es que los que salen en los anuncios, tras una rave de tres días en una granja, tienen más posibilidades de ligar que el común de los mortales oliendo a cielo puro. Para los perfumes femeninos es fundamental que la protagonista esté descalza y saliendo de algo: oro, arena, agua, champán o chocolate…

Si salen chico y chica, es básico que haya mucha distancia o extrema dificultad para el encuentro. Ya lo dice el Comandante Lara: en los anuncios de colonias no ponen los polvos fáciles.

Visionarios fueron, hace un par de años, los creadores de una campaña bastante pretenciosa para una empresa de pizzas. Aparte de ser bastante empalagosos, poco creíbles y dar vergüencita ajena, el eslogan ahora suena a broma pesada: “Como en casa en ningún sitio”.

Si fueron asesorados por Paulo Coelho, no consta oficialmente.

En la telebasura, hay un presentador que se quiere convertir en el adalid de la izquierda con un sueldo de siete ceros que cobra por exponer en horario infantil la mierda de personajes de idem. No contento con eso, también se dedica a anunciar una empresa de juego online, con sede en Malta, que se ceba con los más necesitados en épocas de crisis. “Cuando tú vas, yo bingo…”.

Pablo Iglesias, el bueno, el socialista, se revolvería en su tumba si le escuchara hacer chistes sobre hospitales de la pandemia a este hipócrita.

Si se trata de anunciar productos de limpieza, la clave es utilizar alguna o varias de estas palabras en el nombre comercial: power, action, oxiaction, white, plus (ahora plas), multi, vanish, efecto new o bang. Y todas ellas combinadas con los prefijos doble, super, extra o mega.

Mucho avance tecnológico, mucha innovación, pero nueve de cada diez con mujeres de ejemplo. Yo debo ser el tonto de los diez.

En cosmética y maquillaje nos valen algunas de las anteriores y añadimos: lift, revital, hielurónico, serum, anti, age, real, beauty, unlimited, loaded y reloaded.

Con los porcentajes creó escuela el anuncio de chicles sin azúcar recomendado por nueve de cada diez dentistas. Hasta que Faemino y Cansado no incluyeron en su show al hijo de puta que lo recomendaba con azúcar no tuvimos noticias de él. Era el más listo y el que más clientes generaba para su negocio.

La clave fundamental para tener un negocio con éxito es el producto, no la prestidigitación o la sugestión mentirosa. Alfredo’s Barbacoa lleva muchos años llenando sus locales con la publicidad que hacemos los clientes. The Real King…

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