Durante diez años el ascensor no funcionó. Y nadie se preocupó por arreglarlo. Ocurrió durante la década ominosa de La Masía, esa que un 10 de enero de 2011 copó el pódium del Balón de Oro. Desde entonces la cantera azulgrana se convirtió en un eslogan, en un altavoz publicitario y en un cementerio de las futuras promesas criadas en Can Barça. Solo al borde de la bancarrota y después de que Messi quisiera marcharse, el club volvió a prestarla atención. Fue entonces cuando descubrió una camada de jóvenes con el talento y la personalidad suficiente para seguir alimentando el mito. Con su irrupción han cambiado la cara al equipo, han llenado de argumentos a Koeman y han revitalizado a unas vacas sagradas que ahora lucen su mejor lustre.

La palanca de cambio se inició con el talento salvaje de un desconocido como Ansu Fati, continuó con el advenimiento de Pedri, savia nueva canaria para reconciliarse con el ADN azulgrana, y se fortaleció con dos vigas de sujeción como Araújo y Mingueza que aguantaron la retaguardia cuando el edificio amenazaba con (volver a) caerse. Entre medias, surgió la hiperactividad de Riqui Puig y las piernas kilométricas de Ilaix Moriba, perfiles y matices distintos de una escuela que intenta adaptarse a las nuevas corrientes. Y en esa capacidad de adaptación nadie ha mostrado más lucidez que Koeman, quien ha ido tocando, probando, reseteando, alterando dibujos, posiciones y jugadores hasta comprometer a su equipo con su idea. Una que tiene a los jóvenes (canteranos o no) como artistas destacados y a través de los cuáles ha terminado convenciendo a los veteranos de que todavía están a tiempo de alcanzar un nuevo botín.

Diez años en el olvido

Visto los resultados tan inmediatos, cuesta creer por qué no se hizo antes. Y es que el último canterano que ha hecho carrera en el primer equipo ha sido Sergi Roberto. El de Reus debutó un 10 de noviembre de 2010 frente al Ceuta en Copa del Rey. Guardiola todavía se sentaba en el banquillo azulgrana y Rossell estrenaba su nuevo puesto en el palco. Desde entonces han sido mucho los que intentaron abrirse hueco en el primer equipo, sagas familiares como los hermanos Alcántara, Thiago y Rafinha, parecían asegurar el relevo pero que nunca se pudieron asentar como titulares. Pero la lista es mucho más amplia: Bartra, Cuenca, Tello, Deulofeu, Adama Traoré, Munir, Sandro, Sergi Samper, Aleñá, Cucurella o Carles Pérez si mencionamos solo a los que han hecho carrera en primera división pero lejos del Barça. Ninguno parecía valer para el club.

“Han sido unos pusilánimes, en estos diez años se han dejado pudrir jugadores, no se ha tenido criterio alguno para renovar la plantilla, no ha habido un plan para traspasar a este canterano o apostar por este otro. Ha habido un miedo absoluto a tomar decisiones y el único criterio ha sido arrasar con todo lo anterior”, explica Frederic Porta, historiador y autor del libro Barça Inédito. En esa política de tierra quemada se insiste desde bastantes sectores del barcelonismo tras la llegada a la presidencia de Rossell y Bartomeu. Y es que el organigrama del fútbol formativo también sufrió un vuelco significativo. Nombres históricos como los de Albert Benaiges, descubridor entre otros de Iniesta, y coordinador durante 20 años de La Masía fueron despedidos de mala manera u obligados a la prejubilación. Es lo que le ocurrió a Quique Costas. Otros como Albert Puig o Guillermo Amor se marcharon con el finiquito bajo el brazo (aunque ambos han vuelto a club con otros cargos). El oprobio fue aun mayor cuando el club fue sancionado por la FIFA por haber cometido irregularidades en la contratación de jugadores menores de edad para sus divisiones inferiores. Sucedió en 2014 y esta sanción le acarreó dos ventanas de mercado sin poder fichar.

Pancarta extendida en el Camp Nou tras la sanción que sufrió el club por el fichaje de menores de edad.

A cambio la figura del profesor Pep Segura (es licenciado en educación física) ganó ascendencia hasta dirigir el fútbol formativo a partir de 2015. Su idea de juego poco o nada tenían que ver con el fútbol de posición que había encumbrado al Barça hasta lo más alto. Pero la Champions de Berlín había demostrado que el juego iba ya en otra dimensión y el centro del campo era un lugar accesorio. Conocido es incluso el cambio de metodología que implantó en la base, dando mayor importancia a los centros al área y los remates de cabeza. Los fichajes de jugadores para el Barça B comenzaron a elevar el techo de gasto de la cantera y provocaron la salida de algunas de las joyas de La Masía (Grimaldo, Mateu Morey, Eric García, Xavi Simmons, Jordi Mboula, Alejandro Marqués), algunas como el caso de Abel Ruiz, utilizada como moneda de cambio en el fichaje de Trincao.

Así se degeneró el concepto de La Masía hasta convertirla en una fuente de ingresos más que en un centro formativo que alimentara al primer equipo. Esos últimos bastiones formativos los representaban entrenadores como Francisco García Pimienta (actual entrenador del B), Franc Artiga (ex entrenador del juvenil) o Jordi Vinyals que fueron determinantes en las dos Youth League cosechadas en estos años (2014 y 2018). Unos títulos que tampoco fueron suficiente para apostar por el talento criado en casa. “Lo que se les ha consentido a entrenadores como Luis Enrique, Valverde o el interruptus Setién ha sido tremendo. Se ha menospreciado absolutamente a la cantera por miedo y por anteponer los intereses personales del entrenador al interés del club. Ahora Koeman ha dinamitado eso”, explica Porta. Aunque Javi Roldán amplía el foco a la hora de apostar por los canteranos: “Si la junta directiva te ficha a cracks al entrenador se le reducen mucho las opciones de apostar por un canterano. Si un año te fichan a Neymar, otro a Luis Suárez, otro a Dembelé, otro a Coutinho… por eso Luis Enrique o Valverde miraban poco al B”.

Koeman y la apuesta por los jóvenes

Un patrón que se repite en la escuela neerlandesa de entrenadores es que ninguno de ellos mira el DNI para alinear a un jugador. Desde Rinus Michels hasta Johan Cruyff, pasando por Van Gaal o Rijkaard, todos han apostado por el jugador joven para ir moldeándole en sus primeros pasos en la élite. A eso se ha sumado la delicada situación económica del Barça (que impidió fichar lo que pidió el propio Koeman) y una planificación de la plantilla que superpoblaba el centro del campo para dejar con las vergüenzas al aire a la defensa o la delantera, al más mínimo contratiempo. “Así que Koeman ha sido valiente, porque ha pensado: ‘yo puedo fracasar o triunfar, pero al menos me recordarán por haber dado oportunidades a los jóvenes’, y eso es una postura muy inteligente”, sostine Frederic Porta.

Cruyff y Koeman celebran la segunda liga de Tenerife, en la temporada 92/93.

Pero el técnico neerlandés no apostó por la cantera únicamente por ganarse al aficionado o por acaparar titulares de prensa con el número de debutantes que se habían estrenado bajo su mando. Koeman ha bajado a buscar al B las piezas específicas que demandaba la situación del equipo. Y así ha sido capaz de ‘enamorarse’ de Pedri en la pretemporada: “Está a un nivel muy grande comparado con los demás. Es el que más me ha sorprendido”; o recomendar a Riqui Puig que buscara una salida en septiembre: “Le he dicho que tiene muy complicado jugar porque tiene mucha competencia. También está Aleñá e incluso Pedri. Debe mirar la mejor manera para solucionarlo”. Koeman ha tenido que ir solventando problemas sobre la marcha en un club sin presidente, sin director deportivo y sin un rumbo fijo en los últimos meses. Ahí La Masía ha vuelto a surgir como una de las pocas certezas.

Y es que “el numero de jugadores que suben al primer equipo no marca la calidad de una quinta. De La Quinta del Mini subieron cinco o seis jugadores y ninguno se asentó en el once” como recuerda Javi Roldán. El autor de Rinus Michels. La escuela holandesa llega al Barça cree que esta generación de canteranos traza puentes con aquella primera camada que Cruyff subió al Camp Nou. “Me recuerda un poco al equipo que construyó Johan con los Amor, Guardiola, Sergi, Ferrer… Al final terminaron siendo el armazón del equipo y los cracks se fichaban de fuera, pero los canteranos nunca te fallaban. Creo que algo parecido es lo que está intentando crear Koeman”. El propio Guardiola cuando subió a Pedro o a Busquets reconoció que no eran titulares en el B. Pero es que las necesidades del primer equipo no siempre guardan relación con la meritocracia.

Koeman posa con alguno de los jóvenes por los que ha apostado desde que llegó a Barcelona: Pedri, Araújo, Ansu Fati, Riqui Puig o Iñaki Peña.

En esa búsqueda incesante por encajar las piezas, Koeman ha ido construyendo un ecosistema que maquilla las carencias de sus jugadores más jóvenes sobre todo en aspectos defensivos y potencia sus virtudes. Los buenos resultados han recargado el tanque de confianza y el vigor y el entusiasmo con el que todos ellos han aparecido en el primer equipo ha favorecido no solo que el juego culé sea más fluido y el ritmo más alto, sino también que la agresividad a la hora de recuperar la pelota recuerde en partidos como el de San Sebastián a las mejores actuaciones culés. “El Barça es ahora mismo una guardería custodiada por cuatro o cinco vacas sagradas. Lo que hecho en falta es ese escalafón intermedio formado por jugadores de 24-28 años que equilibre esos dos extremos. Ahí es donde se va a poder apreciar la labor del director deportivo, Mateu Alemany”, señala Porta.

En mitad de un año de transición, el Barça se ha encontrado con una reconstrucción prácticamente hecha, pero las decisiones que están por tomar no serán menores. La situación económica en plena pandemia sigue siendo dramática, algunos de los fichajes más caros de la era Bartomeu tendrán que buscar una salida: Coutinho, Griezmann, puede que incluso Dembélé. Aunque el nombre que marcará la deriva económica, deportiva e incluso social de la entidad azulgrana sigue siendo el mismo que el verano pasado, Leo Messi. Si como parece esta hornada de jóvenes le sigue acercando al triunfo, quizá el argentino se lo piense.

Los protagonistas de la revolución

Ansu Fati. 18 años. Hispano-guineano. Delantero/ Extremo

Ansu Fati sonríe en un partido de Champions de esta temporada. Su lesión es una de las preocupaciones del barcelonismo. CordonPress.

Solo Viçenc Martínez (1942) debutó siendo más joven que Ansu Fati en los 122 años de historia del FC Barcelona. A sus 16 años Valverde lo raptó del juvenil para hacerlo debutar en el primer equipo. En su primera temporada en la élite, todavía con 16 años, disputó 24 partidos de Liga y marcó siete goles. Y empezó a coleccionar récords entre los que sobresalen: el más joven en marcar en Champions, el doblete más precoz en la historia de La Liga, el goleador más joven de la Selección Española… El Barça de Valverde encontró con él un jugador vertical y profundo, con suma eficacia de cara a portería sin importarle el rival o la competición. Su brutal irrupción le llevó a saltarse prácticamente el Barça B y a pasar de puntillas por la Sub-21 (2 convocatorias). “Cuando lo veías jugar tenía ese aura de que algo importante podía pasar. Siempre digo que Valverde nos lo arrebató y lo fichó para el primer equipo”, explica Xavi Vallés, compañero del Estadi Johan especialista en el Barça B. Ahora la incógnita de cómo volverá tras su delicada lesión mantiene en vilo a la afición culé.

Riqui Puig. 21 años. España. Centrocampista/interior

Riqui Puig insistió y se quedó, pese a que el futuro que le dibujaba el propio Koeman era bastante negro. La competencia en su puesto sigue siendo feroz. CordonPress.

Es uno de los integrantes de la generación del 2018 que ganó la Youth League. Pero Riqui ha vivido bajo el foco constantemente. Especialmente en los tres últimos años en los que una cámara de Btv, televisión local de Barcelona, le hacía seguimientos en sus partidos con el Barça B y luego subía sus highlights a redes sociales. Pero Monchu o Collado eran más determinantes que él, jugadores con más jerarquía en el B, por mucho que su juego fuera el prototipo del estilo que en esa época más se añoraba en el primer equipo. Riqui no contó con la confianza de Valverde y Setién solo lo hizo inicialmente. La llegada de Koeman parecía cerrarle definitivamente las puertas pero él persistió confiando en disputar minutos que han terminado llegando. “Riqui ha dejado de adornarse en las conducciones, ahora facilita más la circulación, asiste más. Ahí se nota la mano de Pimienta que lo ha educado en lo coral a través de largas conversaciones y corrigiéndole en los entrenos. Creo que el clic en su cabeza ya lo ha hecho y ahora arriesga mucho menos”, explica Xavi Valles. Aunque el principal enemigo de Riqui sigue estando en casa y no es otro que Pedri, aunque en las últimas semanas también se ha sumado un nuevo elemento, Ilaix Moriba.

Ronald Araújo. 22 años. Uruguay. Defensa central.

Ronald Araújo se convirtió hasta la lesión del pasado mes de febrero en el mejor defensor azulgrana nada más aterrizar en el primer equipo. CordonPress.

Fue uno de los muchos fichajes random que el Barça ha hecho para el B en estos últimos cinco años, solo que Araújo es la excepción que confirma la regla. Lo ficharon directamente del Boston River de Uruguay (4,5 millones de euros) y llamó la atención por sus condiciones físicas. En el Barça B desde su llegada dejó claro que se trataba de un corrector espectacular, muy bueno en el cuerpo a cuerpo y también en el balón aéreo. En sus dos años en el B, García Pimienta puso hincapié en su salida de balón, aunque sigue siendo un aspecto a mejorar. Xavi Vallés recuerda el espectacular año que firmó la pasada campaña. “Era muy bueno en los duelos, tanto a campo abierto como en los áereos. No le recuerdo perder ninguno. Lo que me sorprende es que en su salto al primer equipo no le hayan buscado más a balón parado”.

Óscar Mingueza. 21 años. España. Central-Lateral.

Óscar Mingueza se ha asentado en el primer equipo, algo que le costó bastante más en el Barça B. CordonPress.

Prototipo de canterano azulgrana, ha ido pasando por todos los escalones de La Masía desde benjamines. Sus últimos años en Can Barça son una auténtica montaña rusa. Era el capitán del equipo que se proclamó campeón de la Youth League en 2018, pero cuando llegó al filial no tenía sitio y se tuvo que conformar con ser el tercer o cuarto central. Gracias a su polivalencia empieza a jugar de lateral, aunque de manera puntual por lesiones de compañeros, y es esa polivalencia la que le abre las puertas del primer equipo. Ante las carencias defensivas el club lo incluye en la lista de Champions para esta temporada, debuta con buen papel frente al Ferencvaros y se queda en el primer equipo. “Mingueza destaca por su buen trato de balón, aunque debe mejorar en la anticipación y en la toma de decisiones. Su potencial parece más adecuado para ser un jugador de plantilla que un titular indiscutible”, explica Xavi.

Ilaix Moriba. 18 años. Hispano-guineano. Centrocampista.

Ilaix Moriba ya ha debutado y marcado con el Barça en Liga. Se trata de un todocampista que posee las características que dominan el fútbol actual. CordonPress.

El último en tirar abajo la puerta del primer equipo. Un perfil diferente criado en La Masía, un portento físico que se fue saltando categorías mientras se empapaba del ADN Barça: gran visión visión de juego y un excelente golpeo de balón. Capaz de romper líneas con su zancada es menos pulcro en los pases en corto que sus compañeros del centro del campo. Desde muy pequeño le etiquetaron como el nuevo Pogba, pero él asegura que sus referentes son Busquets e Iniesta. “A los 16 años era carne de fichaje del City o del Arsenal o de cualquier grande de la Premier. Pero el club apostó por él saltándose incluso la escala salarial de los canteranos (le ofrecieron 2 millones de ficha y 100 de cláusula), se veía que iba a llegar y lo que tengo claro es que será un gran activo para el primer equipo o un gran activo para la economía del club”, desvela Xavi Vallés con un futbolista que ha encandilado a Koeman hasta el punto de que el técnico neerlandés puede haber descubierto que tenía a Wijnaldum en casa.

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