¿Qué clase de equipo es la Selección española? Ninguno todavía. No somos nada, aunque podríamos ser muchas cosas. O quizá no tantas. Podríamos ser buenos o regulares. No creo que nos alcance para ser estupendos. Tenemos notables jugadores de acompañamiento, pero nos faltan estrellas, al menos hasta la eclosión de Pedri, si es que se produce. No veo otros jugadores con opciones de tomar el ascensor.

De modo que el conjunto sólo podría crecer con tiempo, que es justo lo que no se tiene. En poco más de tres meses se jugará la Eurocopa y en año y medio el Mundial de Qatar. Suponer que estaremos entre los candidatos es un formidable ejercicio de imaginación con un único sustento: a esta hora, no hay selecciones que destaquen sobre las demás. La mala noticia es que, a esta hora, casi cualquier rival nos iguala un pulso. Lo hizo Grecia, que ocupa el puesto 53 en el ranking FIFA, y así es como comenzamos la clasificación para el campeonato del mundo, sin que nadie se atreva a decir que sufriremos para clasificarnos, ni a cuestionar al seleccionador, confiados todos en que esto se resolverá de alguna manera y tendrá un final feliz.

Que somos mejor equipo que Grecia es una cuestión que quedó de manifiesto. Tanto como que esa superioridad se mide en decimales cuando debe reflejarse en el marcador. De ahí que nos encontremos expuestos a un accidente que esta vez llegó en forma de penalti, tan cierto como tonto. Lo que es falta fuera del área debe serlo también dentro e Iñigo Martínez despejó primero y pegó después. Sin un gramo de mala intención, pero con una docena de tacos por delante.

De esa forma perdimos la ventaja que habíamos ganado a base de frotar la lámpara de la posesión. Morata había adelantado a España con un gol espléndido, marcado por su yo genial, en permanente contrapeso con su yo torpe. Creímos que ya estaba hecho el trabajo y nos equivocamos. Ni la entrada de Pedri y Bryan Gil consiguió reactivarnos. Ninguno fue protagonista, o no lo suficiente. Sin su capacidad para desbordar en el regate o en el pase, nos chocamos con un griegos tan corajudos como lo serán los suecos, los georgianos o los kosovares. Aportó poco Thiago y tampoco ayudó la posición de Marcos Llorente, recluido en el lateral derecho cuando sus condiciones piden campo alrededor para correrlo todo.

La última vez que España no se clasificó para un Mundial fue para la Copa del Mundo de 1974. En su grupo se encontraban Yugoslavia y Grecia. Dicho lo cual, sólo espero que me llamen cenizo y que tengan razón.

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