Jorge Valdano decía hace años que Ronaldo Nazario atacaba como “una manada de búfalos”. El Atalanta es un poco así. Vive en campo rival y se lanza al ataque con todo. Es tan sumamente exagerado en sus acometidas que sus goles llegan por oleadas. Presiona, intenta robar arriba y desde ahí cargar el área y ganar los partidos. Su punto débil es, precisamente, la idea de atacar como única opción. Sobre esa base, y acuciado por el resultado de la ida, el Atalanta quiso instalarse en campo contrario desde el primer minuto. Su plan chocó con una pareja de futbolistas que desde años impone su juego al 90% de los equipos de Europa. Kroos y Modric tardaron treinta minutos en asentarse, leer el partido y dejar que Courtois lanzase balones en largo. A partir de ese momento se pasó a jugar en campo italiano. Así quedaban desactivadas las opciones de los de Gasperini. Kroos y Modric dinamitaron el partido y la eliminatoria. A nivel de juego, ellos han decidido el pase.

ALINEACIÓN: Comenzó con un 5-3-2 que viraba al 3-5-2 dependiendo de la altura en la que la jugada posicionase a los carrileros: Courtois; Lucas Vázquez, Varane, Ramos, Nacho, Mendy; Valverde, Kroos, Modric; Benzema y Vinicius.

EL PLAN: Zidane volvió a apostar por tres centrales, pero, a diferencia de lo ocurrido ante el Elche, Kroos y Modric dieron al dibujo la personalidad y el juego que faltó ante los ilicitanos. El Madrid dominó desde el balón, bajó el ritmo de juego del Atalanta y ganó gracias al espacio suicida con el que defienden los italianos.

LO MEJOR: El partido de la pareja Kroos-Modric. A nivel general, la seguridad con la que ha manejado el equipo la circulación del balón y cómo ha sabido aprovechar el sistema del Atalanta en favor suyo.

LO PEOR: La anarquía táctica de Mendy y su surrealista posicionamiento en muchas jugadas.

LA CLAVE: El error de Sportiello en el gol de Benzema tuvo un gran peso anímico. En el juego, lo fundamental fue el partidazo de Kroos y Modric.

Uno por uno

Zidane: Volvió a apostar por su defensa de tres centrales y dos carrileros, sin que quedase claro si era por la ausencia de Casemiro o por proteger el estado de forma de Ramos. Sea por lo que sea, el resultado le dio la razón. Repitió con Vinicius junto a Karim, pese a su espeso partido ante el Elche, y acertó de pleno. La entrada de Valverde por Casemiro estaba cantada, pero también acertó al no colocarle en el eje y darle vuelo de interior derecho. El planteamiento dio en la diana —a excepción del incomprensible posicionamiento de Mendy— y cerró las opciones ofensivas del Atalanta. Vinicius castigó los espacios que deja la defensa italiana a su espalda.

Courtois: Los italianos apenas le exigieron en la primera parte, salvo en un error en los primeros minutos. En la segunda parte, y con 2-0, un par de buenas paradas evitaron que la Atalanta se acercase en el marcador. Muy seguro con los pies, sin complicarse, eligiendo bien cuándo sí y cuándo no. Facilitó con sus acciones que el Madrid pudiese salir jugando cuando los de Gasperini presionaban muy alto.

Lucas Vázquez: El partido comenzó con el Atalanta castigando mucho su banda con Gosens, Pasalic y Muriel, que buscaban el 2×1. Varane y él tardaron en acoplarse y ajustar la altura del gallego en defensa. Una vez solventado el problema, Lucas cerró su zona con autoridad. Bien en la circulación del balón y en los apoyos al mediocampo, volvió a brillar por su tremendo desgaste físico. En ataque no se entendió con Valverde, pero aun así tuvo presencia en varias jugadas de mucho peligro. Obligó a retroceder mucho al lateral italiano.

Varane: Tuvo muchos problemas en la circulación del balón y le costó conectar con el mediocampo en la primera media hora. Le faltó finura técnica y carácter en alguna jugada con el balón, y le sobró algún pelotazo innecesario. Rápido en algunas correcciones, tras la salida del campo de Ramos y la entrada de Militao pasó al eje de la defensa de tres. No supo adelantar la defensa en los peores momentos defensivos del Madrid.

Ramos: Evidentemente no estaba al 100% físicamente y la defensa de tres le permitió jugar muchos momentos como si de un hombre libre de los 90 se tratara. Sufrió como todo el equipo esa primera media hora de gran presión alta de los italianos. Poco a poco se unió a la cadena de pases con Kroos, Modric y Karim, apoderándose del juego y metiendo a los de Bérgamo en su campo. Brilló en un par de cruces de calidad, en los que mostró veteranía y colocación.

Nacho: Rápido y muy intuitivo en defensa. Que el Atalanta atacase con dos delanteros y mucha segunda línea, le permitió jugar con libertad cuando era el Madrid quien tenía la pelota, especialmente en los robos o pérdidas italianas. Más brillante en los arrastres que en el pase, volvió a ser el jugador eficiente y cumplidor de antaño en labores defensivas. En algún ataque rival sufrió por la posición tan adelantada de Mendy.

Mendy: Tácticamente, Marcelo era un verso suelto y Mendy es algo muy similar. Jugó casi más como interior izquierdo que como lateral o carrilero y eso le llevó a aparecer en zonas del campo donde no ayuda ni táctica ni posicionalmente. Esa extraña marca al hombre por zonas que hace el Atalanta le emparejó a Malinovskyi, muy superado por el físico del francés.

Modric: Tardó 30 minutos en asentarse sobre el campo. Una vez que conectó con Kroos, entre ambos llevaron el partido donde el Madrid quería, dándole el ritmo apropiado a cada jugada. Notable en el esfuerzo, entregado y dejando toques de calidad en cada balón. Sus noventa minutos fueron una masterclass de inteligencia y conocimiento del juego.

Kroos: Fue el auténtico protagonista del partido. Puede que no fuera el más brillante en sus acciones (eso le correspondió a Modric), ni el más espectacular (Vinicius), pero llevó el peso del juego y cambió el ritmo del partido. Aunque juega en un eterno slow motion, a nadie en Europa le corre el balón con tanta velocidad y precisión. El dueño del partido.

Valverde: Sin estar en su mejor versión, el uruguayo pesó en el centro del campo con su desgaste, su zancada y su continuo ida y vuelta. Zidane le centró más y desde esa posición volvió a lucir sus grandes cualidades: el ritmo, la agresividad y la intensidad. Apareció por la espalda de Gosens, De Room y Pessina. A falta de que empiece a sumar más en la elaboración y en la asociación, su esfuerzo y su desgaste se dejan notar. Uno de los más favorecidos por jugar ante un equipo que no especula y deja espacios.

Vinicius: Si Kroos fue el hombre del partido, el brasileño fue quien lo explosionó. En la primera mitad trabajó mucho para intentar dar opciones a los centrocampistas, pero también cuidando mucho los espacios que debía defender. Tuvo un par de acciones de mérito en las que buscó el 1×1 con diferente suerte. Su comienzo de la segunda parte fue espléndido. Dos acciones plenas de potencia, velocidad y verticalidad giraron el partido. En la primera falló en la definición tras una tremenda jugada en la que arrancó desde su campo y llegó hasta el área pequeña; habría sido el gol de su vida. En la segunda le hicieron un penalti tras volver a desbordar por velocidad y atrevimiento al defensor italiano.

Benzema: El comienzo del partido era justo la antítesis del decorado en el que brilla el francés. Una vez que Kroos, Modric y Ramos se hicieron con el balón, el delantero volvió a aparecer siempre como una opción de pase. Modric le regaló el 1-0. En la segunda mitad tuvo un par de ocasiones claras para haber hecho algún gol más cuando los de Gasperini se volcaron en busca del gol.

LOS CAMBIOS:

Militao: Salió por Ramos en el 64′. Con 2-0, el partido ya era un correcalles. Treinta minutos de ni fu ni fa.

Rodrygo: Salió por Vinicius en el 69′. En pleno desbarajuste táctico, y con el Madrid guardando la ropa y descaradamente a la contra, dejó un par de toques de calidad. Pudo hacer gol en un 1×1, pero el portero adivinó su remate.

Asensio: Salió en el 81′ por Valverde. En el primer balón que tocó hizo el 3-1 definitivo.

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