¿Qué es ser auténtico? Depende a quien le preguntes, como casi todo, pero vamos a tratar de delimitar su significado. Si atendemos a la RAE nos encontramos dos acepciones:

Que es realmente lo que parece o se dice que es.

—Que está autorizado o legalizado y tiene valor oficial.

Si referimos el adjetivo a las personas, con la primera definición eliminamos de un plumazo a tres cuartas partes de la población occidental (todo Instagram) y a un noventa y cinco por ciento de las celebridades o famosos.

Algo que debería darse por descontado: realmente ser lo que dices que eres no es nada habitual en la actualidad, en estos tiempos de impostura (buen título para un libro).

En casi ningún campo, ni en música, ni en literatura, pintura, cine o televisión. Salvo al teatro y a la radio aún, porque son los últimos reductos culturales de autenticidad y donde menos intromisiones de fraudes se producen (aunque también hay). Y es que exigen mucha verdad.

A la política ni la menciono, porque estamos en un periodo vergonzoso en el que no existe ni la más mínima vocación ni capacidad y lo único que se busca es el beneficio personal, ya seas azul, rojo, naranja, verde o morado. En el Congreso se supone que están los representantes de los ciudadanos y no son capaces de representarse ni a sí mismos. La dos personas más integras en los últimos años han salido asqueados y se dedican a opinar media hora a la semana en la radio. Y valen más que toda la fauna junta que ocupa el Congreso en la actualidad. Me refiero a Borja Samper y Eduardo Madina.

Volvamos al término que nos ocupa. “Auténtico”. Me gusta más el significado de la palabra en su origen griego: señor de sí mismo, que obra por su propia autoridad.

Para mí, alguien auténtico en su desempeño profesional debe cumplir varios requisitos. Lo primero es amar lo que hace por encima de lo que pueda reportarle. Si la búsqueda de ese resultado influye en sus creaciones, interiormente o a través de factores externos como agentes, compañías o modas, automáticamente queda excluido.

Los demás elementos vamos a ir viéndolos con un par de ejemplos de artistas a los que admiro y no son conocidos por el público mayoritario como deberían. Por la honestidad con la que se conducen por la vida, teniendo un talento superlativo.

Carlos Hipólito es uno de los mejores actores que tenemos y puede pasear tranquilamente por la calle sin que casi nadie le reconozca. Ha decidido dedicar su carrera al teatro de calidad y no ha sucumbido masivamente a la tentación de la televisión y sus billetes. Seguramente porque sabía que eran sólo de ida y que nadie le iba a traer de vuelta cuando le quemaran y buscaran caras nuevas. Sus escogidos trabajos fuera del teatro se han producido en proyectos con un poso artístico de calidad o han sido muy puntuales en otros más comerciales. Supongo porque tendrá una familia y la costumbre de comer todos los días.

Las veces que le he visto en alguna función me ha fascinado. Y en las entrevistas se nota que está enamorado de las tablas y que es feliz encima de ellas, muy por delante del reconocimiento masivo y el dinero fácil. Tiene todos los premios teatrales menos el de mejor tramoyista, aunque todo se andará.

Otro de mis auténticos es Hendrik Röver, como alma mater de Los Deltonos y también desarrollando proyectos en solitario paralelos o junto a los Míticos GT. Sólo por el nombre ya se merece el primer reconocimiento. Yo tomo la diéresis en la O como una declaración de principios y un órdago a los convencionalismos, no como una consecuencia de nacer en Berlín. Es uno de los mejores músicos de este país, creador de un estilo muy personal con toques de blues, de rocanrol, de country y de música americana con un toque «grasiento» como le gusta decir. Desprovisto de artificios y trucos. MÚSICA con mayúsculas.

El sonido que han logrado en directo tras treinta años de carrera ya lo quisieran para sí muchas bandas con renombre.

Yo conocí a Los Deltonos por mí hermano David, que un día apareció con dos de sus primeros discos en vinilo por casa. En el pack venían también Stevie Ray Vaughn y The Fabulous Thunderbirds, por lo que me imaginé que eran cosa seria.

Hendrik siempre ha sido un rebelde en el negocio musical, con una personalidad arrolladora y las cosas muy claras. Hasta el punto de construirse su propio estudio de grabación en su pueblo de Muriedas, GUITAR TOWN, para poder editarse él mismo los discos y no depender de compañías, discográficas, plazos, presupuestos o consejos de productores y ejecutivos, bastantes de ellos ejecutables (en sentido figurado, casi todos, que nos conocemos). En mí música mando yo.

Sus letras tienen un estilo muy personal y brillante. Si conectas con el aire socarrón y políticamente incorrecto, disfrutas una barbaridad de su ironía.

La única explicación para que maravillas como “Horizonte eléctrico”, “Ahora” o “Soy un hombre enfermo” no sean clásicos popularísimos del rock en España es que no se ha plegado al negocio y siempre ha hecho lo que le ha dado la gana. Estoy seguro que sus canciones gustarían a mucha más gente si tuvieran la ocasión de escucharlas.

Su razón de ser siempre ha sido tocar en directo, y no sólo ahora porque sea la única forma de sobrevivir sin ventas de discos y sin el sometimiento y la tiranía de las plataformas, sino porque es donde disfruta de verdad. No hay más que ver cualquier vídeo para darse cuenta.

No conozco muchos más grupos que tengan disponibles todas sus canciones gratis para escuchar en su página oficial.

En alguna entrevista que he leído, al preguntarle por artistas que no le gustan demasiado contesta que “esa no es su cerveza”. Y si le piden un disco de los suyos con el que ser recordado responde: “Estoy en ello”. Un grande, el amigo Hendrik.

Otros auténticos de los que ya he hablado en más de una ocasión serían también Lichis, Michel Molinera, Yosi de Los Suaves, Wiretree, Jonathan Richman, The Happy Losers, etc.

Artistas honestos que se han ganado la fidelidad y el respeto de sus seguidores durante toda su carrera y que han mantenido su integridad sin bandazos ni concesiones.

Hay muchísimos más casos que entran en esta definición, pero son artistas que han logrado llegar a la cima. Sin desviarse de sus convicciones y a los que el éxito masivo les ha perseguido hasta alcanzarles y no al revés. Me vienen a la cabeza nombres como Rosendo, Faemino y Cansado, Franco Battiatto, Gomaespuma, Les Luthiers o Andrea Camilleri.

Para despedirme, una frase del tema Taquicardia de Los Deltonos. Para quien no los conozca y se quiera subir a su barco. Van a disfrutar del trayecto con una cerveza en la mano, puro rocanrol y brisa cántabra en la cara. Un sólo requisito a bordo, está prohibido preguntar cuánto falta.

Tarde no es, prisa no hay, te vas o te vienes…

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