Al comienzo de la temporada 2019-20, una de las carencias del Real Madrid era la falta de jugadores capaces de desequilibrar en ataque, con regate y desborde. El fichaje de Eden Hazard parecía solventar el problema de un plumazo. El belga era uno de los mejores jugadores del mundo, uno de los pocos futbolistas verdaderamente diferenciales. Su fútbol era muy creativo y rápido. Ofrecía llegada, buen remate y una magnífica capacidad para asistir. Todo encajaba. Hazard valía tanto para el juego posicional y de toque, como para un fútbol más vertical, acelerado y de contragolpe.

Evidentemente, sus registros anotadores no eran los de Cristiano, pero en sociedad con Karim, y en el papel de extremo, mediapunta o segundo punta, parecía que podría ser un jugador muy importante de cara al gol. En un equipo como el Real Madrid y con una propuesta más ofensiva que en el Chelsea o el Lille, su buenos números podrían convertirse en excelentes.

Ha pasado año y medio desde su llegada a Madrid y sus ausencias han dejado de ser noticia. Hoy nos despertamos con una nueva lesión. Tras 45 minutos ante el Elche, en los que apenas participó —no se le vio sprintar, chocar o chutar— su regreso se ve frenado de nuevo por otro problema muscular, esta vez en el psoas derecho.

Con 30 años cumplidos y ese historial de lesiones a sus espaldas, Hazard ha pasado de ser uno de los diez mejores jugadores del mundo a ser una anécdota. El rumor de la posible vuelta de Cristiano tampoco deja en buen lugar al belga. Benzema, a la espera de que Rodrygo y/o Vinicius maduren, y de que Asensio demuestre si es carne o pescado, necesita otro jugador a su lado para no ser él quien se encargue de ocupar todo el ancho del ataque. El francés no solo es el 9 que remata y hace los goles; además está obligado a ser el jugador que desborda y atemoriza. Todo ello en un equipo que no tiene a nadie que ataque los espacios y dé aceleración en el último tercio, más aun en el ataque estático.

La edad de Hazard, el precio del traspaso y la ficha que cobra nos dejan muchas dudas. Su presencia ha restado confianza a Vinicius, que se ha visto continuamente desplazado a la suplencia en cada una de las reapariciones del belga, al igual que Rodrygo, que tampoco ha podido disfrutar de una titularidad que se regala al belga. Si Hazard no es presente, ¿puede ser futuro? ¿Se debe seguir confiando una tercera temporada más en él o sería mejor un traspaso con pérdidas? ¿Hay que asumir ya que es el nuevo Kaká?

De momento, y como ya es costumbre, no estará ante el Atalanta. Zidane seguirá sin poder utilizar al jugador que se suponía iba a dar sentido al sistema ofensivo, un sistema que no hemos podido ver en año y medio y que ni si quiera sabemos si existe.

A mi modo de ver, lo más ilusionante de la llegada de Hazard eran las potenciales sinergias que se podrían generar con el resto de delanteros del equipo, especialmente con Benzema. También pensaba que ayudaría a Asensio a definirse como jugador, aportando agresividad y remate desde la banda izquierda o la segunda línea. Estaba convencido —hasta donde se puede en el fútbol—  de que Asensio se iba a ver beneficiado por jugar junto a dos futbolistas capaces de generar continuas superioridades como Hazard y Karim.

Imaginar es gratis, pero el castillo de naipes se ha vuelto a caer con la nueva lesión de Hazard…

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