Erling Haaland sigue de rabiosa actualidad por sus goles en las últimas eliminatorias de la Champions Ligue. Este muchacho de insultante juventud (20 años) es el objeto de deseo de grandes clubes de Europa como el Real Madrid o el Barcelona. Se dice que Joan Laporta lo tiene en mente como fichaje estrella para la próxima temporada. Y, según parece, el Real Madrid podría estar dudando entre él y Mbappé.

El jugador del Dortmund ha logrado un nivel físico inalcanzable para la mayoría de los futbolistas actuales. Y su nivel técnico-táctico no desmerece. Haaland es zurdo y está aceptado en el mundo del futbol «que no hay zurdo malo»; la experiencia nos indica que los zurdos suelen ser más hábiles que los diestros. En el caso de Haaland, su control orientado, sus golpeos —interior, exterior y empeine— son siempre seguros e imprimen al balón la fuerza justa en cada momento. La conducción es otro de sus puntos fuertes: es capaz de recorrer distancias de 60 metros con la pelota pegada al pie y sin perder ni una décima de velocidad, lo que demuestra su perfecta coordinación dinámica.

Su inteligencia táctica le permite leer el juego para crear espacios antes que los contrarios. Cuando sus compañeros tienen el balón saben que, al levantar la cabeza, verán a este chaval rubio con cara de niño travieso. Haaland sabe encontrar el posicionamiento idóneo para encarar la portería contraria. Con suma facilidad consigue lo mas complicado y difícil del fútbol: el gol. Hablamos de un delantero muy solidario con sus compañeros, pues en ningún momento se aprovecha de su perfil goleador para gandulear en sus obligaciones defensivas. No escatima esfuerzos cuando se incorpora a la presión para robar balones.

Sin embargo lo que le hace diferente al resto es su performance física. Su fortaleza se ha construido gracias a una capacidad condicional desprestigiada en muchos planes de entrenamiento de muchos equipos, que justifican sin ningún fundamento fisiológico que el aumento de la masa muscular (hipertrofia) lentifica al jugador. Me refiero a la «Fuerza». Esta cualidad física ha sido la más investigada en los últimos 15 años y demuestra sus bondades en deportes individuales y colectivos por la incidencia que tiene su desarrollo en la velocidad. Además, se ha constatado en recientes estudios que un entrenamiento metódico de la función muscular y con objetivos claros tiene una influencia determinante en diabéticos de tipo 2 que mostraban glucemias de 140 (muy por encima de la normalidad) y que al cabo de cuatro semanas de entrenamiento las han visto descender a 90 (dentro de la normalidad).

Pues bien, nuestro protagonista fue asesorado en sus años mozos por alguien de su entorno que frotó la lampara y descubrió que Haaland necesitaba incrementar su masa muscular para rellenar un esqueleto que con 17 años ya superaba el 1,90. A eso se dedicó con esfuerzo y voluntad. Durante un año, con un entrenamiento riguroso, metódico y con aportaciones farmacológicas aceptadas en todo el mundo como la creatina —un suplemento compuesto por actina y miosina, dos proteínas que favorecen el aumento de la masa muscular— Haaland hizo sesiones interminables de Fuerza con pesas, lo que aumentó en 12 kilos su masa magra. La base de este entrenamiento está basada en series de 12 repeticiones de grandes grupos musculares con una sobrecarga equivalente al 80% de un 1RM (una repetición máxima). No es ninguna novedad ni ninguna sorpresa llevar a cabo este tipo de trabajo en deportes individuales y colectivos.

Cristiano Ronaldo ha demostrado que este tipo de entrenamiento funciona. Su físico no es el que tenía en el Sporting de Lisboa o en el Manchester United. Fue en el equipo inglés cuando empezó a trabajar su cuerpo y cuando cambió radicalmente sus prestaciones físicas, sobre todo la velocidad. Es una obviedad que Cristiano ha basado su juego en esa mejora física específica que ha hecho posible que cumpla 36 años con escasísimas lesiones musculares.

Los asombroso es que Haaland ha mejorado las prestaciones de Cristiano de forma ostensible. El portugués corre a 33’12 km/h y el noruego a 36’3, lo que le permite correr 60 metros con balón en 6’33 (el récord del mundo de la distancia está en 6’13). Esto demuestra que la fuerza relativa (potencia por kilo de peso corporal) es muy superior en Haaland, que mide 1,94 y pesa 87 kilos; Cristiano pesa 7 kilos menos y mide 14 centímetros menos. Podríamos seguir aportando datos objetivos de estos dos magníficos jugadores pero no es necesario. Lo verdaderamente reseñable es que la mejora y el desarrollo de la función muscular es determinante en el rendimiento de los jugadores. En el fútbol no todo gira en torno a la pelota. Esa fe ciega se desmonta con cascadas de realidad. Una realidad como Haaland.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here