Que al Madrid le falta calidad en muchas de sus posiciones es una evidencia. Que en la delantera es donde más se nota, también. Es lógico añorar los goles de Cristiano Ronaldo. Pero si juegas ante el Elche, decimoséptimo clasificado, y tu equipo parece el ejército de Pancho Villa falla algo más que el talento individual. En cuanto Kroos saltó al campo marcó el ritmo y se adueñó del partido; en cuanto Modric entró en acción logró girar una y otra vez la defensa ilicitana, eso que hacen los buenos jugadores y las pizarras. En la primera parte no hubo ni lo uno ni lo otro.

ALINEACIÓN: Comenzó con un (5-3-2): Courtois; Lucas Vázquez, Varane, Ramos, Nacho, Mendy; Valverde, Casemiro, Isco; Benzema, Vinicius.

EL PLAN: Zidane apostó por tres centrales, se supone que para proteger a Ramos en su vuelta al once. No obstante, la inclusión de Valverde e Isco en mediocampo, junto a Casemiro, dejó al equipo descabezado. La altura a la que jugaron los laterales también contribuyó al caos, sobre todo por ese problema crónico que es Mendy participando tanto del juego.

LO MEJOR: A nivel general, el rendimiento de Kroos y Modric y su capacidad para cambiar la cara a un partido en 30 minutos. A nivel individual, y como siempre, el partido del póker de infalibles: Casemiro, Kroos, Modric y Benzema.

LO PEOR: Colectivamente, la primera mitad dejó señalados a muchos jugadores, y también al trabajo táctico, casi inapreciable cuando no están los hombres-sistema. Individualmente, de nuevo defraudó Isco. Nos dejó sin razones para entender su titularidad.

LA CLAVE: En el resultado, el paradón de Courtois, justo unos minutos antes del 0-1 y los dos goles de Karim en los minutos finales. En el juego, la salida al campo de Kroos y Modric.

Uno por uno

Zidane: Entender a Zidane es muy complicado. Nunca sabemos las causas por las que un jugador sale o entra de un once titular. Tampoco es sencillo entender el porqué de sus cambios en los dibujos. Nunca lo explica en sus ruedas de prensa. La realidad es que ante el Elche al Madrid le costó un mundo crear una sola ocasión de gol. Pese a jugar con tres centrales (quizá una prueba para la vuelta de Champions), el equipo no cerró la puerta con un candado. Con Isco y Valverde como interiores, por delante de Casemiro, a los blancos les faltó soporte futbolístico para adueñarse del partido. Mendy y Lucas Vázquez apenas aportaron nada en las bandas. El francés tomó pésimas decisiones con el balón y se solapó por dentro con un Nacho muy vertical. Resumen: el Madrid vivió en un embudo. Zidane tardó en mover el banquillo, un clásico, pero acertó con los cambios y logró dotar al equipo de eso que le faltaba: sentido en el juego e inteligencia con el balón. De los goles se encargó Benzema.

Courtois: En la primera mitad solo tuvo que esforzarse en un balón envenenado, fuego amigo en un despeje de Lucas Vázquez. Le hicieron un gol imparable. Salvó al equipo en el 58’ con una de esas paradas que valen puntos. Casi no tuvo más trabajo.

Lucas Vázquez: Cada vez más efectivo en el papel de defensa, jugar con tres centrales parecía beneficiarle. Sin embargo, la posición tan abierta de Valverde le taponó muchas veces, demasiadas, su espacio ofensivo. Con la sustitución del uruguayo, la entrada de Rodrygo (que jugó mucho por dentro) y el paso atrás del Elche, Lucas encontró espacio para dar amplitud a las jugadas por la derecha.

Varane: Tuvo un partido cómodo. Los ilicitanos no sumaban muchos efectivos en ataque, aunque en los primeros 30 minutos cazasen en varias ocasiones a la defensa blanca en un 3×3. El gol de los de Escribá le deja en mal lugar, ya que Calvo le superó en un balón alto con demasiada facilidad.

Ramos: Está claro que salió a probarse. Casi no arriesgó en los cruces y en los balones divididos y tampoco tuvo un gran peso en la construcción del juego. Lucas Boyé le pudo cuerpear en algunos balones que jugó de espaldas, algo difícil con el de Camas al 100%.

Nacho: Que el Elche jugase con dos puntas y que Escribá, claramente, le dejase ser el protagonista de la salida del balón, le permitió ciertas licencias en arrastres verticales, tan efectistas como poco eficaces, ya que en ningún caso giraban la defensa ilicitana. Esa libertad posicional le llevó a jugar muy adelantado y a participar mucho con el balón. Todos sabemos lo que eso significa.

Mendy: Su posición y su protagonismo en el juego, permitido y fomentado por Zidane, no se entiende dadas las carencias técnicas de este jugador. No tiene sentido que el futbolista menos dotado para el juego ofensivo acapare tanto balón. Contra el Elche empezó despistado en algunas acciones defensivas, que le volvieron a pillar muy fuera de su zona. En ataque restó más que sumó y esto no es un dato baladí para quien tiene más presencia en ataque que en defensa.

Casemiro: Hasta que aparecieron Kroos y Modric, el brasileño fue de lo poco salvable de un Madrid sin rumbo. Junto a Karim, Casemiro parece la única opción de llegar al gol de los blancos. Su peso en las acciones de remate y cargando el área son cada día más necesarias en un equipo sin jugadores que busquen el gol.

Valverde: Brilló el año pasado como un box to box, un jugador con presencia en ambas áreas, pero Zidane le abre muchísimo a la banda derecha, donde pierde muchas de sus cualidades y se solapa con Lucas Vázquez. El pajarito apenas tuvo peso en el juego. Trabajó mucho, pero sin efecto. Jugar tan abierto no solo le impide brillar con su disparo, sino que también le acorta el espacio donde presionar, aspecto básico en su juego.

Isco: En uno de esos partidos donde podía y debía brillar, el malagueño no fue ni líder ni protagonista. Lento, sin esa chispa ni esa intención dañina que siempre tuvo su juego. Cada partido deja menos opciones de confiar en su posible utilidad. Lo más triste es que en la segunda parte tuvo unos minutos de mucha participación y presencia en el juego y no generó nada. Isco se ha convertido en un jugador insípido.

Vinicius: En su papel. Zidane centró mucho su posición en una especie de segunda punta, dejando la banda izquierda para un Mendy que no entiende de posicionamientos, lo que le impidió tener espacios para intentar el 1×1. Aun así fue el único en la primera parte que buscó hacer algo diferente. Sin brillar, sí dejó un pase de gol, que Benzema desperdició.

Benzema: En un Madrid que apenas creaba ocasiones de gol, su falta de acierto impidió que los blancos se adelantasen en el marcador.  Tras la salida al campo de Kroos y Modric, encontró con quien apoyarse y el equipo creció a partir de sus movimientos por delante del balón. Su acierto en los últimos minutos con dos grandes remates dieron la victoria al equipo, coronando su actuación con un excelente golpeo al palo largo. No obstante, su partido no se puede analizar solo por los 15 minutos finales.

LOS CAMBIOS:

Modric: El croata hizo lo que nadie logró en 60 minutos, girar la defensa del Elche. Se colocó en la línea de tres cuartos y desde ahí comenzó a asociarse con Benzema y Rodrygo, dando sentido a la batuta de Kroos. Treinta minutos de magisterio futbolístico.

Kroos: Con su juego de toques y cambios de lado a lado, consiguió serenar el desaguisado táctico del Madrid. Dio pausa y tranquilidad a un equipo que caminaba hacia la aceleración loca y el centro a la olla. Su cambio de juego en la jugada del 2-1 es el ejemplo evidente de cómo se deben jugar los últimos minutos, con corazón pero con cabeza.

Rodrygo: Jugó con clase e inteligencia todos los balones que tocó. Mostró su buena relación con la pelota y el juego. Como le pasa a Vinicius, de momento brilla más como revulsivo que como titular, algo lógico.

Hazard: Quince minutos para romper a sudar y volver a sentirse futbolista.

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