Visto con cierta perspectiva, creo que podemos decir que Cristiano Ronaldo no tomó una decisión muy acertada cuando se marchó a Turín. Es obvio que las razones económicas pesaron muchísimo, pero deportivamente su fichaje por la Juventus no se puede considerar un éxito —tercera eliminación prematura en Champions—, aunque sus estadísticas individuales sean tan brillantes como siempre.

Tampoco la Juve acertó con su apuesta si pensamos que el club afrontaba un reto fundamental: ganar la Champions. En los cuatro años anteriores a la llegada de Cristiano (comparada a la de Maradona al Nápoles), la Vecchia Signora había jugado dos finales de la Copa de Europa (perdidas ante Madrid y Barça). Esa frustración coincidía con su dominio absoluto en Italia, favorecido por el bajo nivel de sus rivales: cuatro dobletes, con cuatro Ligas consecutivas y cuatro Copas. Es evidente que el club sólo tenía y tiene una asignatura pendiente. 

Durante la trayectoria de Cristiano como madridista, habíamos advertido en los dos o tres últimos cursos que necesitaba dosificarse hasta febrero para poder activarse en los cruces claves de temporada. Eso no lo pudo hacer en Turín. Lo intentó en su segundo año y le llovieron las críticas. De modo que esta campaña, tras la destitución de Sarri y con muchos ojos inquisidores apuntándole, empezó como una bala. Supongo que también se vio motivado por la llegada de Pirlo y las expectativas generadas. El resultado es conocido. Sin Champions y a diez puntos del liderato en la Serie A.

El fracaso es considerable: un equipo construido por y para Cristiano, reforzado con jugadores como De Ligt, Chiesa, Kulusevski, Ramsey, Arthur Melo, Morata o Danilo, y en el que hasta Dybala ha tenido reducir su estatus, ha sido incapaz de superar los cuartos de final de la Champions frente al Ajax, el Olympique de Lyon y el Oporto. Y un dato: en esta última eliminatoria, Cristiano se ha quedado sin marcar por vez primera en 15 años en un cruce de Champions. El claro bajón físico de Ronaldo a mitad de la temporada ha dejado muy corto a su equipo que no se sostiene sólo con los nombres. 

Ahora se escucha que Cristiano podría salir de la Juventus en verano. Con 36 años y con una ficha imposible —salvo para City y PSG—, muchos nostálgicos de sus goles quieren que vuelva al Real Madrid. ¿Mi opinión? Citaré a Joaquín Sabina (Peces de ciudad): “Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. 

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