La Juventus de Turín ha sido eliminada de la Champions League y su buque insignia, Cristiano Ronaldo, fichado a bombo y platillo hace tres años, no ha podido con sus goles evitar el desastre. El portugués, a sus 36 años, ha jugado demasiados partidos de liga y ha llegado exhausto a estas alturas de la temporada, cuando se juegan los títulos más importantes.

El fútbol es el deporte más exigente a nivel articular y muscular. Los sistemas de entrenamiento, cada vez más sofisticados, han conseguido que la velocidad haya aumentado exponencialmente en los últimos diez años, lo que obliga al jugador a reaccionar en milésimas de segundo en todas las acciones con balón y sin balón. Hoy el ritmo de juego es tan alto que el sistema nervioso está en permanente alerta. Las respuestas motoras a los cientos de estímulos que aparecen sin solución de continuidad a lo largo de los 90 minutos conducirán a un error tras otro si no son precisas y rápidas; y eso la élite no lo perdona.

Cuando un jugador llega a la treintena debe saber que las pérdidas físicas irán aumentando cada año. Su función muscular ya no será tan eficaz y comprometerá muy seriamente su velocidad de reacción y traslación. La cantidad de sangre por minuto que el corazón bombea disminuirá y el oxígeno que llega a los músculos tardará un poquito más en hacer su función porque a la frecuencia cardiaca, después de esfuerzos muy intensos, le cuesta más bajar a niveles que permitan repetir esos esfuerzos tan brutales. En estos casos, la Fisiología del ejercicio aconseja que el jugador se entrene más y juegue menos. De esta manera se facilita que el organismo recupere del desgaste físico y psicológico que produce la alta intensidad de la competición. Con la necesaria gestión de la intensidad de los entrenamientos en los microciclos semanales, el futbolista treintañero llegará a las competiciones más importantes con la frescura física imprescindible para que su rendimiento físico no sufra altibajos.

Cristiano y Messi han sido los dos jugadores más importantes de la última década. Todavía tendrán momentos de gloria pero tienen que escuchar lo que la Fisiología del ejercicio les marca para alargar un poquito más sus espléndidas carreras deportivas. Si no lo hacen hay dos ferraris que vienen a todo gas y les adelantarán mucho antes de lo previsto: Haaland y Mbappé. Amén.

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