El Real Madrid se presentó en Balaídos con media hora de buen juego. A su versión del toque-toque —al son de la pareja Kroos– Modric— sumó una esforzada (creo que en exceso) presión alta. Se aprovechó de la cabezonería del Celta a la hora de salir siempre jugando desde atrás con apoyos cortos, sea cual sea la situación y sin importar el jugador que reciba la pelota. A los 30 minutos el partido parecía resuelto con los dos goles de Benzema, pero tras el 2-1 el escenario cambió. La segunda parte nos dejó un partido abierto, con el juego más igualado. La posesión del balón se repartió y todo quedó pendiente del acierto ante la portería de unos u otros. Una vez más, la calidad de Benzema marcó las diferencias

ALINEACIÓN: Comenzó con un (4-4-2): Courtois; Lucas Vázquez, Varane, Nacho, Mendy; Valverde, Casemiro, Modric, Kroos; Benzema, Vinicius.

EL PLAN: El dominio del centro del campo y una notable presión alta parecían las armas elegidas para ganar el partido. No obstante, una buena primera parte no suficiente para resolver el choque y los madridistas tuvieron que sufrir, ya que el físico no les dio para mantener esa apuesta.

LO MEJOR: El Madrid consiguió juntarse en torno al balón y su presión empotró al Celta en su campo. Con Nacho y Varane a 50 metros de la portería de Courtois, los errores del Celta facilitaron la presión tras pérdida. Además, la inclusión de Valverde en el once permitió una presión más alta, con dosis extra de oxígeno en el mediocampo. A nivel individual, lo mejor fue el partido de Benzema.

LO PEOR: La falta de automatismos en la presión. Aunque presionar da sus frutos, obliga a un desgaste físico que jugadores como Modric o Kroos pagan caro. Los últimos toques de Vinicius convirtieron en nada jugadas que apuntaban a mucho más.

LA CLAVE: El acierto de Benzema en los dos goles, las dos únicas ocasiones claras que tuvo. En lo que respecta al juego, lo mejor fueron los 30 primeros minutos con buen manejo del balón y presión alta.

Uno por uno

Zidane: Diseñó un falso 4-3-3, con Valverde de cuarto centrocampista muy caído a banda derecha. Ordenó una presión alta que penalizó mucho los errores del Celta, obsesionado con salir jugando desde atrás. Tras el descanso, el equipo notó el cansancio en varias de sus piezas, sobre todo Modric, y reclamó decisiones desde la banda. Zidane solo hizo un cambio: Kroos (con amarilla) dejó su sitio a Asensio. En la segunda parte, con la posesión nivelada, la ausencia de Kroos entregó el control a los gallegos. A falta de veinte minutos para terminar, el Madrid estaba siendo dominado y el equipo necesitaba algo más desde la banda en forma de cambio táctico o técnico. No llegó. En los últimos minutos, los centrales, Casemiro, Courtois y el palo evitaron el empate. No se entiende la inacción del técnico francés, que señala y mucho a los jugadores del banquillo.

Courtois: Serio, sobrio y seguro cuando el equipo más necesitó de él. Hizo un par de paradas clave, sobre todo una a Aspas en el 62’ y otra a Solari en los minutos finales. Dominante en los balones altos, y aseado y sin excentricidades con el pie. Firmó un notable partido.

Lucas: Leyó muy bien su posición en la primera media hora, vivo y agresivo en la presión. Obligó a Nolito a defender más que atacar. Le costó entenderse con Valverde en ataque, aunque en defensa el uruguayo sí le cubrió perfectamente las espaldas. Permitió demasiados centros al área. Le faltó acierto en algunos pases, pero mezcló muy bien con el mediocampo en la circulación del balón.

Varane: Rápido en las correcciones y poderoso en el juego aéreo, aspecto en el que se tuvo que multiplicar, ya que Mendy y Lucas permitieron muchos centros desde la banda. Correcto con el balón, prefirió no complicarse y jugar más en largo cuando el Celta presionaba.

Nacho: Ahora mismo puede que esté en mejor forma que Varane. Rápido, concentrado y muy agresivo en la disputa, secó a Aspas cuando este se posicionó en su zona. El hecho de que Mendy recortase sus aventuras ofensivas y respetase más su posición de lateral le facilitó parte de su trabajo.

Mendy: En defensa es una roca, aunque su lectura táctica de las jugadas deje mucho que desear. Con el balón y en zonas de peligro para su marco, se tomó algunas licencias que su técnica individual no puede soportar. En ataque estuvo más comedido que en otros partidos, pero cuando se sumó apenas si tuvo peso.

Casemiro: Durante 70 minutos su partido no tuvo gran brillo. Fue el jugador sólido de siempre y dejó algunas buenas acciones defensivas, aunque se mostró muy poco en ataque. Sus últimos veinte minutos, cuando el Madrid ya no dominaba, fue de una jerarquía absoluta, sobre todo en defensa, pero con influencia en todo el campo. En ese tramo fue el auténtico líder del equipo tanto en lo futbolístico como en lo emocional.

Kroos: Su primera parte volvió a ser una demostración de criterio futbolístico: dio la velocidad y el ritmo exacto a cada jugada. Aunque sufre cuando hay que correr hacia atrás, defendiendo hacia delante es un jugador de enorme inteligencia. Zidane le sustituyó y el equipo perdió la posesión y la salida inteligente del juego.

Modric: Media hora para enmarcar, con un abanico de acciones de gran brillantez. Nos volvió a mostrar esos controles en los que mezcla potencia, velocidad y sentido de la orientación. Los siguientes 60 minutos fueron un ejercicio de profesionalidad para sobreponerse a un evidente bajón físico. Hubiera sido más lógico darle un descanso antes que a Kroos.

Valverde: Zidane lo ve en una posición, falso extremo derecho, donde nunca se imaginó a Llorente. Al uruguayo le cuesta moverse sin espacios y con un perfil capado por la línea de banda. Volvió a correr mucho en la presión y a ser muy sacrificado en las permutas con Lucas Vázquez. En cuanto jugó más centrado, bastaron 20 minutos para que volviéramos a ver lo que puede ofrecer al equipo.

Vinicius: Hay dos Vinicius, el que nos imaginamos y el real. Del primero esperamos de todo y el real nos sigue dejando, como en Vigo, jugadas plenas de potencia y velocidad que casi siempre terminan con últimos toques impropios de un jugador de este nivel. Que Zidane le mantuviese hasta el pitido final le dará confianza, pero el equipo pedía en los últimos 20 minutos algo que él ya no daba.

Benzema: El partido de Karim en Balaídos es el que lleva haciendo tres años desde la marcha de Cristiano. Es el ataque del Real Madrid. Si no marca, nadie lo hace. Benzema está de dulce, es incansable, presiona, anticipa, desnivela por su inteligencia y sus goles ganan partidos. Además de ser un superdotado técnico, entiende lo que demanda cada acción.

CAMBIOS:

Asensio: Su gol en el último segundo, sumado al que hizo ante el Atalanta, cambiará muchas crónicas y opiniones, pero la realidad es la que es. Salió por Kroos, jugó 20 minutos y pasó por el partido de puntillas. Se pueden adornar sus veinte minutos hablando de su trabajo defensivo, pero Asensio no sale para defender, sale a pesar en el juego y en el ataque, y eso no lo hizo.

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