Desde hace un tiempo parece que al Real Madrid le cuesta más ganar al Levante que al Bayern. Es la forma de ser de este equipo desde hace ya décadas, tan Jekyll y Hyde, mucho más fiable ante rivales difíciles. Y hay que insistir en eso, pues el Levante en particular debe tener uno de los mejores registros en el cara a cara con el Madrid en toda Europa. Para mí se ha convertido en una especia de medidor de crisis: si el Madrid gana al Levante, la temporada puede ir bien. Si pierde, ya no hay quien la levante… Perdonen la tontería.

Teniendo en cuenta que doy por imposible ganar la Copa de Europa, no queda nada en el resto de la temporada, pero nada de nada. No veo posible remontar en la Liga, y lo triste es que tampoco veo infalible al Atlético, mucho menos al Barcelona. El problema es que el Madrid no tiene argumentos en los que basar una posible remontada.

El equipo no juega bien. Hay que hacer un ejercicio de memoria para encontrar un puñado de buenos partidos. Hubo una racha de resultados positivos —Inter, Atlético, Borussia—, pero aquello no tuvo continuidad. En parte, la falta de fútbol se explica a través de Zidane: cualquier rival bien ordenado deja sin ideas al Real Madrid, porque todos los rivales saben que no tiene mecanismos adquiridos y sus jugadas acaban con un balón centrado de cualquier manera a un espacio que no ocupa nadie (Benzema no se mueve como un ariete clásico). Resulta enternecedor —por no decir desesperante— ver a Modric intentar rematar de cabeza un centro de Mendy ante dos centrales que le sacan al menos un palmo.

Mucho se esperaba de la conexión entre Hazard y Benzema, pero nunca ha llegado, y ya no hay alternativas. No me voy a meter en un largo análisis táctico, pero sería deseable que existieran una serie de movimientos reconocibles para crear ocasiones de gol, que los jugadores supieran por dónde se va a incorporar Modric y qué movimiento de arrastre podría hacer Asensio para dejar libre a Benzema, o cómo crear ventajas para Vinicius en el uno contra uno. Pero no existe nada de eso. Sirvan de ejemplo el ataque anárquico de Mendy y las jugadas atropelladas de Vinicius.

Cada partido se convierte así en una inoportuna visita de dos horas, como ir al dentista o a una cena de trabajo, o como atender al pariente de otro familiar lejano que pasa por la ciudad. Los partidos del Madrid no entretienen salvo que gusten las películas de triste final. Ya no nos queda ni la carga del séptimo de caballería. Las derrotas del Madrid son tan inapelables como la derrota del general Custer, un abrir y cerrar de ojos sin posibilidad alguna de revertir la situación.

Tampoco nos queda un canterano o un proyecto de jugador con el que ilusionarnos. Vinicius o Rodrygo se han estancado, Valverde ha dejado de contar, Brahim, Kubo u Odegaard se han tenido que ir cedidos. Zidane insiste en extinguir lo que queda en la reserva de Modric o Benzema… Mariano no existe y Jovic, cuyo comportamiento ha dejado mucho que desear, tampoco contaba. Es cierto que el club ha insistido en demasiados jugadores similares, pero parece increíble que tras tanto fichaje el que siga jugando sea Lucas Vázquez, con todo el aprecio para el canterano. El club no ha sabido explicar el proyecto a Zidane o este ha optado por hacer oídos sordos. 

Como quedó en evidencia ante el Levante y en tantos otros partidos, el banquillo no aporta soluciones ante los momentos de dificultad. Será imposible ganar la Copa de Europa y resultará un enorme esfuerzo ganar cada punto en la Liga. 

¿Debe ser cesado Zidane? Creo que no debió volver, pero ya es tarde para eso. Doy por sentado que el Madrid se clasificará para la próxima Copa de Europa, y apenas queda nada mas por jugar… Si el entrenador que el club haya elegido esta disponible hoy, adelante: creo que es hora de cambiar y de darle al entrenador que viene la oportunidad de evaluar a su plantilla en lo que queda de curso. Si ese entrenador ha pedido esperar a verano, entonces dejaría que Zidane terminase la temporada y le ofrecería la oportunidad de dimitir, como ya hizo tras la final de Kiev para tener un final más digno. La temporada próxima se espera revolución y no será posible con un Zidane excesivamente fiel a su grupo favorito. Muy pocos de ellos deberían seguir en el Real Madrid cuando empiece la próxima 21-22, ojalá con ilusiones renovadas. En lo que queda de esta sentarse ante la televisión es un verdadero acto de fe.

1 Comentario

  1. Has puesto el dedo en tres llagas, que ya es puntería.
    Que todo nace de esa disonancia entre el proyecto del club y las ideas de Zidane.
    Que aún así, con un poco de «Panenkita»,Lucas Dixit, todo sería más llevadero y se disimularía mejor.
    Que lo que resta hasta el final se hará eterno y quizá doloroso. El dentista.

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