No hay mal que cien años dure. Del mismo modo que el Atlético se impuso al Madrid en una final de Copa y rompió una pésima racha que minaba su moral, el Everton acabó con 22 años de sequía en Anfield (su campo durante algún tiempo) y se impuso al Liverpool por 0-2, con un gol tempranero y otro al final. 

El Liverpool vive en una crisis fácil de explicar a través de las lesiones, pero hay algo más. Klopp parece algo nervioso y menos afable de lo habitual. Su humor ingenioso ha caído en el olvido y es posible que haya motivos humanos en su cambio de temperamento. Las restricciones del coronavirus no le permitieron viajar a Alemania y despedirse de su madre, recientemente fallecida. Añadan a esto el apretado calendario y la ausencia de un periodo de duelo personal y aderecen la receta con una serie de malos resultados. Es natural que Klopp tenga más ganas de cagarse en las muelas de alguien que de bromear con un periodista. 

La temporada pasada imaginaba, antes del virus, un escenario en el que el Liverpool ganaba la Premier y el City la Copa de a Europa. Con sus misiones cumplidas, Klopp y Pep se alejarían hacia el sol poniente como Yul Bryner y Steve McQueen en Los Siete Magníficos. Pep no logró ese objetivo y Klopp optó por seguir. Ambos han visto sus proyectos desmoronarse, pero mientras el City ha recuperado el pulso hasta casi sentenciar la liga, Klopp no ha podido dar la vuelta a la situación por ahora. Perder en casa contra el vecino no es buena medicina y se especula cada vez más con la posible salida del alemán de Anfield una vez acabe la temporada. 

Un derby menos conocido es el disputado por West Ham y Tottenham, pero ocurre algo parecido a los Inglaterra-Alemania. Para los ingleses es el partido de máxima rivalidad y para los alemanes es uno más: su derby es contra Holanda. El Milwall se declara rival del West Ham, pero estos les consideran un adversario menor y nombran como enemigo al Tottenham, aunque para estos su derby es contra el Arsenal. Cosas de londinenses. Así pues el West Ham ganó un derbi y el Tottenham perdió un partido más contra un rival de Londres que, por cierto, le saca nueve puntos y es el primer equipo de la capital en la clasificación.  

El West Ham se impuso por 2-1 con goles de Antonio y Lingard. Bale botó el córner convertido en asistencia a Moura en el 2-1. Después remató una difícil volea contra el larguero para recordar al aficionado las cosas que podría hacer pero no hace con la frecuencia necesaria. Mourinho podría tener ya pie y medio en la oficina de empleo si no fuese por el precio de la indemnización. El equipo es peor que el de Pochettino, juega peor al fútbol y aburre a sus aficionados. 

Brighton y Crystal Palace juegan el derby menos derby de Inglaterra. No residen en la misma ciudad ni en la misma región y están separados por 67 kilómetros. Es como querer decir que el Huesca juega su derbi con Osasuna, por mucho que se quiera explicar con una enemistad entre entrenadores hace varias décadas. El Palace es un equipo muy predecible y el Brighton muy inocente pese a sus buenas intenciones. El partido de la primera vuelta acabó 1-1 y a 30 segundos del final este llevaba el mismo camino, cuando Benteke hizo el gol de la victoria del Crystal Palace. Tres derbis en la jornada y tres ganadores dominados, al menos en apariencia, por sus rivales. 

No deberíamos terminar el repaso a la jornada sin mencionar la victoria del City en su visita al Arsenal, en el 0-1 más cómodo de la temporada. Sterling pudo marcar tres goles en los primeros cinco minutos y se tuvo que conformar con uno. Tras 20 minutos estupendos, el City se conformó con su victoria por un gol y el Arsenal lo dio por bueno hasta el minuto 83. Entonces, cuando quiso intentar empatar, ya no pudo. 

Una lectura amable diría que tras esos 20 minutos en los que el marcador pudo ser 0-4, el Arsenal mantuvo al City a raya y no fue peor que su rival. Tampoco fue mejor. Una lectura más crítica diría que Arteta renunció a atacar con un centro del campo Xhaka-Elnany. Ceballos apareció en el minuto 83 sin tiempo para influir en el partido. Tampoco tuvo mayor impacto Odegaard, que fue titular. No era un día fácil para lucirse pero para triunfar en el Real Madrid hay que saber brillar ante los rivales más duros. 

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