Ante la inminente visita del PSG se antojaban necesarias las rotaciones. Pero ya que el Atleti da algunos síntomas de flaqueza, no era cuestión de tirar la Liga, así que cambios los justos. Apenas uno por línea. Q-Man miraba a su plantilla, corta de efectivos y decidía seguir dando minutos a la chavalería y juntar en el medio del campo a Riqui ENP e Illaix Moriba, 19 años de edad media. Hay futuro. El Alavés, por su parte, lo tenía claro: había ido al Camp Nou a hacer lo suyo, a hablar de su libro. Concretamente del libreto de Abelardo Luthor, quien amenazaba con usar la kriptonita azulgrana de esta temporada: juntitos atrás a esperar y aprovechar el seguro error defensivo local.  

El Barça, que empezaba espeso, no parecía demasiado motivado en abrir cuanto antes la defensa rival. Como si el gol pudiera llegar por simple decantación de calidad. Finalmente fue la voluntad lo que se impuso, gracias a que Mingueza sigue creciendo. Las circunstancias le están haciendo jugar en una posición no muy natural para él, pero tiene claros los fundamentos del fútbol que, supuestamente, se enseña en La Masía: el lateral derecho debe y tiene que profundizar. Y que, a base de intentarlo, se consigue. Internada por la banda del Chigrinsky de Santa Perpetua para que Illaix debutase con una fácil asistencia a Trincao. 

Pero toda la voluntad que le sobra al central-lateral, le falta al Hombre Gris que sigue sin dar tregua a sus haters. Hoy, otro partido para enmarcar en el Museo de los Horrores. Su definición de pre-benjamin frente a Pacheco resumió una actuación que sigue poniendo en duda su continua e inexplicable titularidad. Suerte para él que el VARbaro geómetra que tiró las líneas del fuera de juego, hizo todo lo posible para que su fallo no entre en las estadísticas. 

Una revisión del VAR que sí anuló el gol de Messi en el rechace. El espíritu de la norma del fuera de juego es evitar que un delantero saque ventaja de su posición: que unas micras indiquen que un parche del hombro está más adelantado que un cordón de una bota definitivamente no cuadra con dicho espíritu. Otra cuestión es si se busca una jugada previa que anulase este gol: en ese caso es cierto que el fuera de juego de Alexanko invalidaba el gol. Aunque se cabree Messi. Pero no es bueno hacer enfadar al GOAT. Porque pocos minutos después ajustó el argentino su disparo tanto como esas líneas del VAR y puso el 2 a 0 para prácticamente sentenciar un choque que su equipo estaba jugando al 50%. 

¿Partido para ganar con facilidad e incluso terminar con la portería a cero?  No. Illaix, que ante su inminente subida al primer equipo debió observar con detalle a sus “mayores” quiso imitar lo que ya habían hecho Lenglet, Mingueza, Umtiti, Pique… Es difícil llevar la cuenta de cuantos goles ha encajado el Barça esta temporada tras errores de juvenil. Al menos el de hoy sí lo hacía un juvenil, algo preferible a que lo cometa un Arda Turan de la vida. Umtiti, que había salido para que Q-Man pueda seguir quejándose de que no le ficharon a Eric García, no pudo remediar el error y el Alavés se metía en el partido otra vez. El plan de Luthor cobraba fuerza. 

Antes de que los vitorianos se subieran a las barbas, la salida de Pedri puso las cosas en su sitio otra vez. Reactivó al equipo y encabezó la nueva ofensiva: asistencia para Messi que choca con Pacheco y Trincao marca su tercer gol en apenas 6 días. De Trincao a Trinkiller. Nada como un buen Lambourghini para levantar el ánimo.

Pero Messi aún estaba enfadado. Así que decidió seguir arruinando el club. Cada gol que mete es una puñalada en el balance de la institución. Y así lleva desde el año 2004. ¿Cuantos Robinhos se habrán perdido por su culpa? Con su lanzamiento a la escuadra llego al gol número 459 en liga. Apuesten a que llegará a los 555. Y camino de su 8º pichichi si su amigo Luis Suárez se lo permite. Cifras que nadie que lea hoy esta crónica verá superadas. Y por si alguien aún no ha entendido que Leo juega a otra cosa, se sacó de la manga un pase a lo Laudrup para culminar la manita por medio de Junior Firpo. Porque al final, Superman siempre gana.

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