La marca de bebidas energéticas Red Bull ha desembalado el coche con el que competirán la próxima temporada Max Verstappen y Checo Pérez. El RB16B es un coche que sigue un modelo muy similar al de las últimas carreras del año pasado, aunque Adrian Newey ha retocado algunas zonas. Red Bull aspira a pelear de verdad por el campeonato con Mercedes con la dupla Max-Checo. Sus objetivos dependerán en gran medida del desarrollo del motor Honda.

El RB16B del equipo Red Bull es una segunda evolución del modelo de 2020. El propio Christian Horner comentó que el nuevo monoplaza tiene un 60% del RB16. La dirección técnica dirigida por Adrian Newey se ha centrado en aquellas zonas donde el equipo era más débil en la pasada temporada —en aerodinámica perdió por mucho el pulso con Mercedes—, ya que tuvieron un buen chasis como de costumbre. Honda será su propulsor por última vez y la temporada de 2022 serán ellos quienes evolucionen ese motor ya que Red Bull se convertirá en motorista.

En la parte delantera, el morro mantiene la estructura de 2020 con cuatro entradas de aire en la nariz y con un alerón prácticamente intacto al RB16. El nuevo bólido presenta una elevación de la suspensión delantera, para dejar más hueco al paso del aire hacia unos pontones realmente estrechos. Asimismo, RedBull también ha cambiado sus conductos de frenos, siguiendo el nuevo reglamento de la FIA (Federación Internacional Automovilismo).

La zona media y la trasera son las que parecen tener mayores novedades, con la eliminación de ciertos deflectores en la parte anterior a los pontones y unas entradas de refrigeración al motor más redondeadas. Las zonas más reforzadas del RB16B han sido el nuevo fondo plano y la nueva suspensión trasera —cambios por reglamento-—. El inicio del suelo es diferente, con unos ‘bargeboards’ —elementos laterales de los monoplazas— realmente refinados, ya que la FIA obliga a reducir la carga aerodinámica de los monoplazas este año. También su fondo plano ha sido recortado por reglamento y en los cortes del suelo; Red Bull ha implantado elementos aerodinámicos haciendo una especie de “carril” para dirigir el aire.

Debajo de la suspensión trasera, la carrocería desaparece por completo y se aprecia un hueco más agrandado que el año anterior, justo por encima del difusor. El equipo de Newey ha hecho su mayor esfuerzo en esta zona para mejorar la aerodinámica. Al haberse cortado el fondo plano, el difusor es más estrecho y su capacidad de succión en curva disminuye. Por tanto, al abrirse el chasis el difusor podrá funcionar de manera más eficiente y el coche será más estable que el RB16. La última novedad se fundamenta en un único soporte del alerón trasero, sustituyendo a la estructura doble de 2020.

Solucionar errores y ganar carreras

Pese a las buenas perspectivas en el final de 2020, probablemente Red Bull tendrá complicado competir por el campeonato con Mercedes. El nuevo bólido de la marca energética es una evolución del RB16 para solventar los errores de los últimos años. Red Bull en las últimas campañas no ha acertado en lo aerodinámica y, pese a tener un buen chasis, este fue uno de los peores coches de la casa Newey. El RB16 era un coche prácticamente inconducible para Verstappen y totalmente para Albon. La propuesta de 2021 es buscar la eficiencia aerodinámica para convertir a RedBull en un coche suave y con carga aerodinámica, a falta de determinar la velocidad punta de Honda.

Si el esfuerzo en la aerodinámica y el chasis de RedBull es acertado, serán competitivos, puesto que su apuesta deportiva con Verstappen y Pérez es de las mejores de la parrilla. Su futuro también dependerá en gran parte de las cualidades de un motor Honda que ha sido capaz de ganar carreras, aunque le ha faltado potencial para competir contra la ingeniería alemana de Mercedes. Si alguna de las tres patas —aerodinámica, chasis o motor— fallan, Red Bull peleará por algunas carreras, pero raramente podrán luchar contra Hamilton y Mercedes.

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