El gamer estándar suele estar inquieto por las constantes novedades y anuncios de títulos de mucho empaque con la esperanza de que proporcionen una experiencia inigualable o un mínimo de entretenimiento en forma de horas que justifiquen su desembolso, más si cabe en el contexto actual.

Por fortuna, el jugador medio no sólo vive de los Triple A o de esos megaproyectos que requieren de una inversión cuantiosa y cuyo éxito o fracaso pueden poner en jaque al estudio responsable de su desarrollo. También hay cabida para proyectos que podrían parecer menores, pero que nos ofrecen una historia que es capaz de agitarnos hasta la última fibra de nuestro cuerpo.

Chico nuevo en la ciudad

Tal como ocurriera en la primera entrega, nuestro protagonista se despierta justo en medio de la nada y sin saber cómo ha llegado hasta ahí. Pero la cosa no queda en ese punto, sino que pese a la ausencia de texto o incluso diálogo, vamos a presenciar una aventura inquietante en un mundo tenebroso en lo que lo grotesco es la seña de identidad de la fabulosa dirección artística de este Little Nightmares II.

En ese contexto se encuentra Mono, que deberá avanzar sin que nadie le explique el porqué de su situación. A lo largo de una serie de escenarios cuya descripción os vamos a ahorrar para no arruinar la novedad, nos enfrentaremos a terrores que surgen de lo más profundo de nuestra mente, en un producto que brilla con luz propia, en lo que podríamos catalogar como 2.5 dimensiones en lugar de tres.

Mono, con su característico abrigo marrón y una bolsa de papel en la cabeza con dos agujeros para poder ver en su travesía, no va a estar completamente solo sino que sus pasos le llevarán a conocer a Six, protagonista del primer título de la franquicia y que se convertirá en un apoyo moral y una guía en toda regla en nuestro avance. Juntos deberán progresar a lo largo de La Ciudad Pálida en una serie de entornos que son un prodigio de creatividad, diseño y resolución en este juego del ratón y el gato para esta atípica pareja.

Porque más allá de combinar sus esfuerzos en ciertos momentos para avanzar en la trama por medio de las plataformas y los ingeniosos puzles que están presentes en la aventura, los dos chiquillos deberán evitar ser descubiertos por una serie de personajes inquietantes y de pesadilla que buscarán acabar con nosotros pasando por debajo de mesas, escondiéndonos en estanterías o usando nuestro propio peso para activar mecanismos.

Un elemento distintivo

Es en esos momentos (y en otros muchos) cuando la música se convierte en otro componente absolutamente fundamental en este juego por la inmersión que es capaz de ofrecer al jugador. Y es que la tensión que sufrimos será de traca en el transcurso de la aventura.

Por suerte, y para nada es el objetivo del título, podremos defendernos de los enemigos cuando ya no quede otra y no logremos pasar desapercibidos, recurriendo a elementos como una tubería, por ejemplo, para atacar en el momento preciso y deshacernos de ese peligro más que latente que nos acecha.

Hemos jugado a Little Nightmares II en una Playstation 5 por medio de la retrocompatibilidad y hay que subrayar que este juego se mueve con una enorme fluidez, destacando el aspecto lumínico en todo su amplio espectro. La duración del título, aproximadamente unas seis horas que casi doblan la primera entrega, está más que justificada y aprovechada en toda su brillantez.

Conclusiones

Supongo que el eterno debate de “segundas partes nunca fueron buenas” no puede quedar más en entredicho después de lo vivido en este Little Nightmares II, un inteligentísimo juego de plataformas que combina casi a la perfección todo lo que hizo grande del primer título hasta elevarlo a los altares en lo que a propuesta indie se refiere. Una de las mejores propuestas de lo que llevamos de 2021 pese a que únicamente nos encontramos en febrero.

Esta historia de amistad, soledad y tristeza en el corazón de las tinieblas nos ha deparado una de las mejores experiencias de los últimos tiempos. La suma de todos sus componentes nos proporciona una historia que nos conmueve y llega a aterrarnos casi en la misma proporción. La desarrolladora Tarsier se posiciona como uno de los estudios más interesantes en ese nicho de mercado, esperando con enorme interés lo que esté por venir sea en forma de DLC o en una tercera entrega en la que confiamos que mantenga su excelso nivel.

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