Ir al Alcoraz y ganar con un gol en el 84′ tras dos acciones a balón parado, ambas culminadas por Varane, nos habla de la situación deportiva en la que está inmerso el Real Madrid. El equipo terminó el partido corrigiendo sus propios errores en los cambios, sin olvidar que fue Courtois quien salvó el resultado después de que el Huesca estrellase dos balones en el larguero. La alineación, el dibujo y el juego nos muestran lo perdido que se encuentra el entrenador para encontrar respuestas a los problemas que cualquier adversario le presenta, incluido el colista.

ALINEACIÓN: (4-3-3) Courtois; Odriozola, Varane, Nacho, Mendy; Casemiro, Kroos, Modric; Vinicius, Benzema, Asensio.

EL PLAN: Como es habitual, el equipo se puso en manos del toque-toque de Kroos, intentando encontrar a Modric en un escalón más adelantado y a la espera de que esa cadencia de pases generará alguna combinación con Benzema. Resultado: balón continuamente al pie y apenas desmarques al espacio.

LO MEJOR: A nivel individual, el mejor fue Courtois, con dos paradones, sobre todo uno a Rafa Mir que hubiera significado el 2-1. También es de destacar la evidente mejora de Asensio. A nivel colectivo, lo mejor fue la actitud en la segunda parte, especialmente en los últimos minutos.

LO PEOR: El juego plano de un equipo sin argumentos. El cortita y al pie hace cada jugada tan predecible que deja el ataque en manos de la improvisación del talento de dos o tres jugadores, cuando el talento debería ser un elemento diferenciador y no el sostén del equipo.

LA CLAVE: La jugada del partido es la parada de Courtois a Rafa Mir y evidentemente el acierto ante la portería de Varane en dos balones parados.

UNO POR UNO

Zidane: El fútbol ha cambiado y hay quien sigue sin enterarse. Mientras Zidane disfrutó de la BBC (léase Cristiano Ronaldo), el juego del Real Madrid no necesitó de superioridades numéricas para crear peligro. Eso permitió al equipo y al entrenador ganar sin un gran soporte táctico. No había que crear contextos ofensivos, no había que mecanizar movimientos para crear espacios, no había que hacer muchas cosas imprescindibles en otros equipos. El portugués, agrupado en la BBC, era un sistema ofensivo en sí mismo. Ahora no está el 7 y tampoco el trabajo que se debió hacer y no se hizo. El equipo sigue teniendo mucha calidad en mediocampo, pero en ataque sobrevive de acciones individuales. Al sistema ofensivo le falta una idea coral y el trabajo que la debe acompañar para que sea una realidad. Ante el Huesca, y perdiendo 1-0, el primer cambio llegó en el 66′ por la lesión de Odriozola. A falta de 13 minutos y con 1-1 en el marcador, Zidane se la jugó con un sistema de tres centrales y dos delanteros centro, con el partido ya roto. Lo que la pizarra y Karim le negaron, se lo dio Varane y el balón parado. Habrá que esperar para ver mejoras.

Courtois: No tuvo mucho trabajo, pero su parada a Rafa Mir, con el equipo descompuesto, fue clave. Se mostró firme en los pocos ataques oscenses. Eso sí, vio cómo dos balones pegaban en el larguero de su portería.

 Odriozola: Su inicio de partido fue esperpéntico, con varios  errores graves. Estuvo descolocado en muchas jugadas, eligió mal a qué altura jugar, fue muy superado en defensa y no tuvo capacidad para tener peso en ataque. Un jugador que está a ese nivel futbolístico (ya habrá tiempo de decidir quién es el culpable) no puede ser la opción de un entrenador que quiere ser justo. Que después de 66 minutos fuera sustituido con problemas musculares nos hace dudar de muchas cosas.

Varane: Lució velocidad y potencia en varios duelos con Mir, actuando como central corrector a la espalda de la defensa. Que el Huesca apenas presionase arriba le permitió salir jugando con cierta comodidad. Fue el protagonista de la remontada con dos goles en jugadas a balón parado.  Sin ser su mejor partido, se mostró más acertado que de costumbre, sobre todo con el balón. A destacar la ambición con la que fue al remate en los dos goles.

Nacho: No pudo con Rafa Mir, ariete tanque, rápido y potente, que le buscó continuamente para aprovechar su superioridad física. Se equivocó gravemente en el gol de Javi Galán, al intentar anticipar en una jugada en la que la defensa del Madrid estaba descolocada y sin nadie a su espalda. Su obligación debió ser temporizar o hacer falta, error grave de concepto defensivo.   

Mendy: El Jekyl y Hyde de la defensa blanca hoy fue más Hyde que nunca. Atrás le faltó la contundencia de otras ocasiones. La altura a la que juega hizo que muchas jugadas de ataque le pillasen fuera de su zona, como en el gol del Huesca. Recordó al Marcelo ofensivo que se olvidaba de sus tareas en defensa. Atropellado y sin ideas con el balón, repitió arrastres sin sentido. La lesión de Odriozola le llevó al lado derecho: en tres jugadas en ataque en las que tuvo que centrar pidió a gritos ser sustituido, algo que Zidane no hizo hasta el minuto 78.

Casemiro: Esta vez fue víctima de lo que le rodeaba. Con los dos laterales en modo disparate, subiendo en todas y cada una de las jugadas, y con Modric sufriendo físicamente, le faltaron ayudas para equilibrar defensivamente al equipo. Con el balón fue el de siempre, es decir, luces y sombras. Terminó jugando de central en esa defensa improvisada de Zidane. No parece atravesar su mejor momento físico.

Kroos: Como viene siendo habitual todo este año, el alemán volvió a dar un curso de pases e inteligencia futbolística. Acusó que Modric bajase mucho su ritmo de juego, ya que es al jugador al que suele buscar para asociarse. Esta vez Asensio sí entendió cuál es su papel cuando el alemán tenía la pelota, lo que permitió al Madrid momentos de desahogo en su juego. Dejó tres pases al espacio para degustar.

Modric: Con Valverde e Isco lesionados, tuvo que jugar los 90 minutos, pero el partido se le hizo larguísimo. Jugó algo más arriba que de costumbre, dejando algunos toques de calidad top, pero su peso en el partido se fue apagando hasta casi desaparecer. Su voluntad por ayudar en defensa le hizo correr más de lo que su físico ya le permite, precio que pagó en la segunda parte. Tal vez, jugando ante el último clasificado y teniendo un partido el martes ante el Getafe, habría sido un buen momento para darle descanso y probar algo nuevo: tal vez Antonio Blanco en mediocampo con esa defensa de tres centrales o un doble pivote Casemiro- Kroos y delante una línea de tres con Vinicius-Arribas-Asensio para escoltar a Benzema (4-2-3-1). Algo habría que hacer para que el croata no tenga que jugar siempre los 90 minutos.

Vinicius: El brasileño es un sí y no permanente. Las necesidades y carencias del Madrid hacen que sus desbordes, aunque pocos y alocados, sean un sí, pero la cantidad de balones que pierde y las jugadas que estropea son un no evidente. En Huesca fue exactamente eso, mezcló aciertos (tres desbordes y dos carreras al espacio) con errores (pérdidas en balones sencillos y malas finalizaciones en tres jugadas con posible valor gol).

Asensio: Sigue en su lenta mejoría y, aunque está aún lejos de ser el jugador que se esperaba, suma. Con Vinicius en modo Vinicius y Karim huérfano de musas, Marco fue el único atacante blanco que buscó que pasasen cosas diferentes. Trabajó entre líneas mezclando con Kroos y Modric, brillando en algún arrastre potente. Desde la izquierda puso un par de buenos centros al área y desde la derecha buscó el disparo.  El mejor del ataque del Madrid.

Benzema: Da la sensación de que está fundido. Desaparecido en la primera mitad, en la segunda bajó su posición para entrar en juego, lo que dejó vacía el área aunque sí generó algunas buenas asociaciones en la mediapunta. Tuvo dos ocasiones claras de gol que marró, sobre todo una, de forma lamentable para un goleador.

LOS CAMBIOS:

Marcelo: Entro en el 66′ por Odriozola. Tardó en entrar en juego y cuando lo hizo, como carrilero y con el Madrid volcado, estuvo a punto de marcar. Dejó un par de acciones de calidad en asociaciones en corto al borde del área. Buenos 30 minutos.

Marvin: Entró en el 78′ por Mendy. Jugó como carrilero derecho, en la posición que posiblemente será la suya en el fútbol (quizá de blanco) si mejora en algunas cuestiones defensivas. No entró apenas en juego.

Mariano: Entró en el 78′ por Vinicius. Como tantas otras veces, su presencia fue más anímica que útil. Salió acelerado y a por todas, pero apenas tocó el balón.

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