Fin de semana redondo para el Manchester City, con victoria en casa de su máximo rival (1-4) y empates de sus más inmediatos perseguidores. El Leicester empató en su visita al Wolves (0-0) en un partido con poco que contar, mientras el United veía cómo el Everton igualaba en Old Trafford (3-3) en la última jugada de un partido muy entretenido.

Los focos de la jornada estaban en Anfield. Si el Liverpool quería mantener alguna opción de retener su titulo de liga, necesitaba ganar, quizá empatar si por detrás del marcador había un buen partido, pero nunca perder, y menos calamitosamente. El 1-4 es en parte exagerado, pero no se puede negar la justicia del vencedor. Klopp dijo tras el partido que sin los errores que llevan al 1-2 y 1-3, el 1-1 era un resultado adecuado para lo visto en el campo. Hasta entonces, el City había sido mejor, había marrado un penalti y regalado el empate al Liverpool en una jugada que parecía tener poco peligro. Lo cierto es que ni antes ni después el Liverpool pareció tener las riendas del partido ni dispuso de una inercia que hiciera pensar que lo ganaría.

Antes de llegar ahí hubo unos minutos de tanteo en la primera parte. Guardiola jugaba sin 9 puro, con Foden, quizá el mejor jugador del partido, como falso 9. Klopp decidió el choque era un riesgo excesivo para sus nuevos centrales y optó por seguir con Fabinho y Henderson en el eje de la defensa. El brasileño ha hecho muy buenos partidos en esa posición, pero el ataque del City eran palabras mayores. Sin ellos en el centro del campo, Klopp seleccionó a Thiago, aun sin encajar en el puzzle del equipo, Wijnaldum, con la cabeza en Barcelona desde hace tiempo, y Curtis Jones, un canterano que poco a poco se va haciendo un hueco en el equipo y además merecidamente. El City presionaba muy arriba y el Liverpool era incapaz de dominar el balón, ni en corto ni en largo. La figura de Thiago podría haber sido clave en esos momentos para ofrecer un respiro a sus compañeros.

Con 1-1 en el marcador Klopp retiró al internacional español para que entrase Shaqiri, buscando un fútbol menos combinativo. Si aquello tuvo incidencia en el marcador es difícil de saber; del 1-1 al 1-3 se llegó tras dos errores groseros e impropios de Alisson, el portero del Liverpool. El 1-4 puso la rúbrica al gran partido de Foden y terminó con las opciones del Liverpool de cara al titulo de Liga. Klopp admitió tras el encuentro que el objetivo es ahora acabar entre los cuatro primeros. Quizá los esfuerzos se centren en la Copa de Europa.

Antes de empezar el partido, le preguntaron a Pep por su racha de victorias consecutivas. “Mira, vosotros siempre os quedáis en el resultado. Los entrenadores no analizamos el marcador, analizamos la actuación del equipo”. Ayer Pep debería estar feliz con ambos análisis.

El partido de Old Trafford también merece mención especial. Había empezado el Everton con una idea clara: esperar en su campo al United y lanzar las contras hacia Richarlison aprovechando los espacios a la espalda de la defensa local. En muy pocas ocasiones iniciaron la presión en campo ajeno. En los primeros 20 minutos el Everton no pasó apuros, pero tampoco supo ejecutar bien su plan. Se pudo apreciar a Ancelotti recriminar a James no levantar la cabeza en varios desmarques de Richarlison. Pasado ese primer momento del encuentro en que el Everton pudo hacer daño, el United marcó un gol de nueve clásico con centro de Rashford y cabeceo de Cavani, que se anticipó a los centrales. Poco antes del descanso Bruno Fernandes hizo el segundo chutando sin que nadie le molestase y Calvert-Lewin perdió la ocasión de recortar distancias. Game Over… si el United hubiera sido el de otra época.

En un visto y no visto el Everton empató el encuentro tras el descanso, primero con un error de De Gea, aunque visto el día de Alisson, se puede catalogar su error de paradón; después, con un remate seco de James Rodríguez. El Everton volvió a su campo satisfecho con el botín y el United se volvió a adelantar con un remate de McTominay ayudado por un extraño resbalón de Olson, el portero, que quizá no tenía la postura correcta para ir a por el balón. Lejos de rendirse, el Everton consiguió empatar con el último balón del día, tras falta de Tuanzebe a Digne y las dudas de De Gea, que llegó tarde al remate de Calvert-Lewin.

Tuanzebe fue, una vez más, insultado por sus propios aficionados en las redes sociales, un tema tan reiterativo que trataré en un texto aparte. Hoy prefiero quedarme con los buenos partidos visto este fin de semana.

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