Es evidente. El Atleti ya no quiere ser favorito. Probablemente sea un marrón jugar el partido de ida de octavos de Champions como local en un estadio de otro país y se haya parado a pensar en la realidad en la que debe vivir. Un equipo que ha cambiado con éxito de sistema con jugadores rindiendo a un nivel más que notable durante muchos partidos consecutivos puede haber encontrado su fecha de caducidad antes de tiempo. El problema parece no ser mental esta vez, así que lo futbolístico cobra mayor importancia aún en los últimos partidos del equipo de Simeone.

Partiendo de ese éxito en el cambio de esquema del entrenador, en el sistema de tres centrales son varios los futbolistas que han brillado en su papel. Los focos están puestos en tres nombres: Luis Suárez, Marcos Llorente y Thomas Lemar. El primero es el pichichi de la Liga; el segundo es el jugador con mejores números y sensaciones del campeonato y el tercero es el rostro visible del lavado de cara al sistema realizado por el Cholo. ¿Qué ocurre? Que en ese cambio de sistema los carrileros adquieren una importancia capital tanto en defensa como en ataque. Durante la buena racha que permitió alcanzar diez puntos de ventaja los carriles estuvieron ocupados por Carrasco y Trippier. La calidad e implicación del belga en la izquierda y la conexión total del inglés con Llorente en la derecha fueron fundamentales en el buen juego del equipo. Sí, buen juego.

Ahora, con la ausencia de varios de los integrantes de ese once, el nuevo sistema ha dejado ver las costuras del traje. A Lodi y Vrsaljko, los sustitutos, no les sienta bien la ropa de carrileros. Como laterales han tenido días grises y algunos muy nublados, sobre todo en el caso del croata.

La vuelta de Lemar ha sido una de las pocas noticias positivas dentro de los últimos malos resultados del Atlético. El francés ahora es hilo conductor del juego y determinante (para bien) en los mejores momentos de fútbol rojiblanco en lo que va de curso.

El equipo ha seguido creando ocasiones, pero también ha recibido más goles y ha generado más dudas atrás que en el inicio de la temporada. Antes del vendaval de bajas sufrido por el Covid-19, el club tenía los mejores números defensivos del continente. Lo que no tenía y sigue sin tener es esa plantilla tan amplia que se menciona en muchas tertulias periodísticas. Lodi no es Carrasco. Vrsaljko no es Trippier. Felipe ya no es Hermoso. No es ni el Felipe de la 19-20. Con ese panorama, la aportación de Joao Félix durante las próximas fechas (Chelsea, Villarreal, Real Madrid…) se antoja clave para olvidarse de las bajas y las dudas.

El caso es que la liga se aprieta y el Atleti se va a enfrentar al Chelsea en los octavos de final de la Champions con bajas, fuera de casa (como local) y en medio de una mala racha de resultados. Habrá que ver si Simeone mantiene el sistema de tres centrales y cambia de posición a Llorente y/o Saúl o apuesta por su clásico 4-4-2 a la espera de recuperar futbolistas durante los próximos días. El Chelsea de Tuchel tampoco es el Chelsea que era con Lampard. Es uno bastante mejor. Normal que el Atleti no quiera ser favorito. Sería mejor hablar de quién le ha puesto esa etiqueta al traje.

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