David Alonso (Madrid, 1970) se interesó por el periodismo leyendo el As. Tan grande fue su interés por el oficio que no pasó un día sin comprar el periódico, hasta que cumplió el sueño de publicar en el diario sus propios reportajes. Sin embargo, se consagró en la radio tras pasar una prueba en la SER. Después de 24 años en Gran Vía 32, cambió el micrófono amarillo por el verde cuando José Ramón de la Morena fichó por Onda Cero. Responsable de la información de motor y copresentador de Radioestadio motor, David Alonso pone su sello en El Transistor contando historias diferentes.

­Su interés por el periodismo le llegó a través del As. ¿Aquel niño de entonces seguiría leyendo periódicos deportivos?

—Seguramente sí porque la vocación se lleva dentro. Yo lo tuve muy claro desde niño. Leer el As de la primera a la última letra era mi pasatiempo favorito. También veía todos los contenidos deportivos que se emitían en televisión.

¿Qué motivaciones tiene un periodista que empieza?

—Disfrutar porque no te puedes plantear objetivos a largo plazo. Cuando les comenté a mis padres que quería estudiar Periodismo, me preguntaron qué era eso. Ellos querían que yo estudiara Derecho o Medicina. Sin embargo, yo nunca tuve dudas y por eso estudié lo que me gustaba. Aunque las otras carreras tuvieran más salidas. Mi intención era aprender, disfrutar y vivir el día a día.

«Fue irreal ver mi nombre en el As»

¿Quiénes fueron sus maestros?

—Conocía de memoria a todos los periodistas del As. E incluso a los fotógrafos porque me fijaba mucho en los pies de foto. Siempre quise escribir ahí. Fui a la antigua redacción, en la Cuesta de San Vicente, para decirles que quería publicar. Ellos me dijeron que era imposible. No me amedrenté y regresé. Manolo Sarmiento era el subdirector y me comentó que ya estaba molestando, que les presentara algunas propuestas. Les ofrecí varios temas y algunos gustaron. Los redacté, gracias a las hemerotecas, y me los publicaron. Llegué a publicar ocho o diez reportajes. Fue irreal ver mi nombre en el As.

¿Qué cambios ha experimentado la profesión desde que empezó?

—Muchísimos. Antes era más fácil acceder a los protagonistas. Cuando empecé, cubría al Rayo Vallecano y, a veces, al Real Madrid. En la antigua Ciudad Deportiva del Madrid se entrenaban jugadorazos como Laudrup, Míchel, Zamorano… Tú les cogías en el cara a cara y les hacías una entrevista individual. Sin pedir permiso. Incluso cuando iban en el coche, se paraban y te atendían. Ahora eso es completamente imposible. Lo que estoy contando parece que ocurrió en la prehistoria. Aparecieron los medios digitales y eso les sirvió a los clubes para cerrarse en banda. Como hay tantos medios, ya no es posible hacer entrevistas individuales.

Usted es amigo de Casillas. ¿Cómo surge la amistad entre los protagonistas y los periodistas?

—A mí siempre me gustaron mucho las canteras. Cuando estaba en la SER, le propuse a Pacojó hacer una sección sobre las canteras para el programa local. Llevábamos a chavales del Atleti, del Madrid, ciclistas, atletas… Uno de ellos era Casillas. También llevamos a Raúl, Guti… Casillas me pareció un chaval humilde y muy simpático. Cuando acabó el programa, no tenía cómo volver a casa. Yo le dije que no me importaba llevarlo. Fuimos en mi SEAT Ibiza rojo y estuvimos charlando. Nos intercambiamos los teléfonos, empezamos a hablar con asiduidad, vino a más programas… Con el paso del tiempo fuimos vecinos y seguimos manteniendo el contacto. De hecho, conozco a su familia. Es una relación que acabó en amistad. Casillas es excepcional en todos los sentidos.

«La salida de Casillas no se hizo bien ni por su parte ni por la del club»

¿La salida de Casillas del Madrid se hizo bien?

—No, rotundamente. Ni por parte de Casillas, ni por el Madrid. Con el paso del tiempo las cosas se solucionan y ahora Casillas ha vuelto al Madrid. Su salida fue decepcionante y desilusionante. Lo que más me dolió fue el trato de Mourinho hacia él. Mourinho es el personajes que más daño ha hecho al Madrid en toda su historia.

¿Por qué salen tantos jugadores mal del Madrid?

—No lo sé, pero es algo que se hace mal. Es importante cuidar las formas. En Estados Unidos cuidan muchísimo a sus leyendas. En eso, a nivel de marketing, son los mejores. Pero en este caso no es marketing, es cariño y se trata de ser agradecido. Y dejar una puerta abierta para el futuro.

¿Se puede ser amigo de un futbolista sin perder independencia?

—Es difícil, pero hay que intentarlo. Yo me hice amigo de muchos futbolistas, pero tuve la fortuna de acabar haciendo información de motor. También porque tenía buena amistad con Fernando Alonso. Nunca he tenido el compromiso de tener que criticar a un futbolista que sea amigo. Pero tienes la obligación de hacerlo cuando toca. Ambos deben diferenciar cuándo eres periodista y cuándo eres amigo. Esa frontera no puede provocar que te enemistes con alguien con el que te llevas bien. Ocurre lo mismo cuando jugadores amigos se enfrentan en el campo.

«A Fernando Alonso se le ve como un ogro y es al contrario: tiene un gran sentido del humor»

¿Cómo es Fernando Alonso?

—Es un gran desconocido para el público. Siempre se le ha visto como un ogro, un borde… Y es al contrario: va directo, de frente y dice las cosas claras. Prefiero a alguien así antes que a uno que vaya por detrás. Los grandes deportistas desconfían mucho porque no saben quién se acerca por interés. Cuando le conoces y consigues entrar en su círculo más próximo, te das cuenta de cómo es. Es un animal competitivo porque en cualquier juego quiere ganarte. También tiene un gran sentido del humor, le gusta hacer imitaciones, es muy irónico, sarcástico… Si tuvieras que quedar con él como amigo, te lo pasarías muy bien.

David Alonso, junto a Fernando Alonso.

¿Qué le parece la vuelta de Alonso? ¿Tiene opciones de pelear el Mundial?

—El idilio de Fernando con la Fórmula 1 es como la relación de muchos periodistas con el periodismo. Él ha hecho el Dakar y campeonatos de resistencia, pero dentro de él seguía viva la llama de la Fórmula 1. Yo vi su enorme satisfacción cuando fue campeón en 2005 y 2006. Él siempre quiso volver, pero en unas condiciones en las que no hiciera el ridículo. En 2022 habrá nuevas normas y él vio ahí una oportunidad. Ya no ganará siempre Mercedes. Fernando lo va a hacer bien. El primer año será de transición, pero si en 2022 da con la tecla puede ser de nuevo campeón.

«Márquez tiene el concepto de riesgo más allá que el resto de los pilotos»

¿Superará Márquez el palmarés de Ángel Nieto?

—Es complicado porque el palmarés de Nieto es increíble. Márquez es un animal de la competición y el mejor piloto que he visto. Cuando preguntas al resto de pilotos qué tiene Márquez de diferente, siempre te dicen el concepto de riesgo que tiene. Porque va un poco más allá que el resto de los pilotos. Es el mejor piloto español y candidato a ser el mejor de la historia. Si regresa bien de la lesión, volverá por la senda del triunfo.

¿Quién ha sido el mejor deportista de la historia de España?

—Rafa Nadal. He tenido el privilegio de ser uno de los pocos periodistas deportivos que no se ha centrado en un equipo porque he hecho de todo. He estado cerca de Pau Gasol, al que entrevistamos con Antonio Banderas en Los Ángeles, de Fernando Alonso, de Indurain, estuve sentado al lado de Iniesta en el vuelo de regreso de Sudáfrica… Nadal está un peldaño o dos por encima. El libro que escribió John Carlin sobre él debería ser de obligada lectura en todos los colegios del país. Es un manual de cómo ser un buen deportista siendo una buena persona.

Ha hablado de Iniesta. ¿Cómo es?

—Iniesta es como se le ve. Es un tipo tímido, introvertido… Es la típica persona que no daría un susto por no hacer daño a los demás. Es básicamente una buena persona. No me imagino a Iniesta con un ápice de maldad.

También tuvo una buena relación con Chaba Jiménez. ¿Cómo lo recuerda?

—Chaba era distinto: explosividad pura en la carretera y en la vida. Fui amigo suyo y lo conocí de cerca. Su fallecimiento fue uno de los momentos más duros que he vivido desde que soy periodista. Era distinto a Iniesta, pero era pura bondad. Él fue tercero en una Vuelta a España y aún recuerdo la fiesta que hubo cuando terminó. Fue en Madrid, en Serrano 41. Antes cenamos con él en el Asador Donostiarra, donde hicimos el programa. En la fiesta había ciclistas, directores deportivos, periodistas, azafatas… Cuando entró él fue como si hubiera aparecido el rey: todos los focos lo alumbraron, él invitó a una copa a todos… Era espontaneidad… Yo cubrí en moto la primera subida al Angliru y le vi ganar. Estaba narrando en la SER desde la cabina de llegada y no se veía nada por la niebla. Tuve que volver a la moto y pude contar cómo adelantó a XX en el último momento. Después tuvo un detalle inolvidable conmigo. La carpa donde se cambiaban los ciclistas estaba custodiada por dos vigilantes de seguridad y en la puerta estábamos agolpados todos los periodistas. El Chaba se asomó y dijo: “Por favor, que pase”. García se acercó, pero Jiménez aclaró a los vigilantes que se refería a mí…

—Volviendo al periodismo. ¿Se dio por muerto demasiado pronto al papel? Me dicen que el quiosco de la Complutense cerró hace 20 años…

—Todo tiene un ciclo. Siempre he sido un apasionado del papel. Prácticamente he comprado el As todos los días. Para mí era una obligación, no sólo cuando estaba en Madrid, también de vacaciones. Hubo un día que se agotaron los periódicos por un acontecimiento que no recuerdo. Fui a cuatro o cinco quioscos y me volví loco. Finalmente lo conseguí a última hora. En aquel momento ya te podías suscribir y leerlos en la tablet. Lo hice y, aunque al principio me parecía contranatural, me di cuenta de que fue una gran decisión.

¿Qué radio es mejor, la de ahora o la de antes?

—Cada una tiene su momento. La de antes no me gustaba en un sentido: la excesiva competitividad. Yo viví el enfrentamiento entre García y De la Morena. La lucha que había por tener un protagonista antes que la competencia era feroz. No lo entendía en aquel momento. Y creo que todos se dieron cuenta con el paso del tiempo. Es mucho más importante hacer una buena entrevista, aunque seas el segundo, que ser el primero en tener al protagonista. Se llegaron a vivir situaciones surrealistas como persecuciones…

«Perseguimos a Futre por la M-30 para ser los primeros en entrevistarlo»

¿Persecuciones?

—Perseguimos a Futre por la M-30 para llegar los primeros a su casa. Yo iba en un coche, Pipi Estrada en una moto, Ángel Rodríguez en un taxi… Futre acababa de llegar al aeropuerto e iba dirección a su casa. Debió flipar. Nos presentamos los cuatro, cada cual más rápido, para pedirle que nos atendiera primero. Hasta he visto a periodistas saltar de una terraza a otra, en un quinto piso de un hotel para colarse en la habitación de un protagonista. Aquella época era violenta.

David Alonso, junto a Michael Jordan.

¿Qué aportó De la Morena para ganar a García?

—Frescura. No podemos discutir a García y lo que ha representado porque ha sido una leyenda de la radio. Su programa era de denuncia. Él hacía la hora y media desde su púlpito. Y era como el sumo sacerdote que dictaba cátedra de lo que estaba bien o mal. El estilo de De la Morena también era agresivo porque no se dejaba pisar. Si García quería guerra, no se iba a quedar en la trinchera. Se produjeron situaciones complicadas y enfrentamientos muy duros.

¿Le sorprende que ahora se lleven bien?

—Sí. Si me llegan a decir en aquella época que iban a comer juntos, me hubiera jugado un brazo a que eso era imposible. El tiempo cambia a la gente y lo han hablado entre ellos. Ambos se dieron cuenta de que se equivocaron. De la Morena aportó atrevimiento, frescura, un tono y un estilo diferentes… Por eso enganchó a mucha gente.

De la Morena tiene fama de tener mucho carácter, pero también buen corazón. ¿Es eso cierto?

—Puedo dar fe. De la Morena tiene mucho carácter, pero es muy generoso con su gente. Hubo una etapa en la que, a través de su fundación, organizaba viajes para las personas mayores. Y eran mayores de su pueblo, familiares de sus compañeros… Hubo varios años en los que mi madre y las de otros compañeros se fueron de vacaciones a Canarias, a un crucero… gracias a él. Cuando alguien de su entorno ha necesitado ayuda en el plano personal, él ha estado ahí.

¿Le hubiera gustado trabajar con García?

—No. Además de ser lector voraz del As, yo era un gran oyente de radio. Escuchaba a García. Y antes de entrar en la SER, los escuchaba a los dos. Me gustaba hacer zapping. Pero a mí me enganchó De la Morena desde un principio porque el estilo de García no me gustaba. Yo estaba mucho más cerca del estilo de José Ramón. No me ha quedado ninguna espinita clavada.

¿Cómo fue el cambio de la SER a Onda Cero?

—No fue traumático. Nos vinimos varios compañeros y eso lo hizo más llevadero. La SER es el escenario más importante, como el Bernabéu o el Camp Nou. Optamos por iniciar otra aventura en Onda Cero un grupo numeroso de profesionales: siete u ocho de la redacción. Además, también llegaron Valdano, Segurola, Enrique Ortego, Perico Delgado… El programa no cambió apenas. Pasamos a jugar en el Wanda u otro estadio, pero no fue un cambio muy traumático.

¿Sigue escuchando la SER o es como la ex de la que no quiere saber nada?

—Al contrario. Yo a la SER le tengo muchísimo cariño y un aprecio enorme. Empecé allí cuando era medio tartamudo, aprendí, hice amigos… La SER la voy a llevar siempre en mi corazón porque pasé allí 24 años, cubrí Mundiales y Eurocopas, campeonatos de Fórmula 1, La Vuelta… y viajé a los cinco continentes.

¿El EGM es fiable?

—No es muy fiable, pero es lo que hay hasta que se invente otra fórmula. Ni creía en el EGM cuando El Larguero era el líder en la SER, ni creo tanto ahora. No sé cuánto se desvía de la realidad, pero sí en un porcentaje importante.

¿Quién es el mejor periodista español?

—Nunca he sido muy de ídolos. Cuando entré en la SER, pensé que estaba viviendo un sueño. Escuché a De la Morena, a Manolo Lama, a Paco González… De verdad que me pellizqué. Me encanta Vicente Vallés cuando presenta las noticias de Antena 3. A veces me cruzo con Matías Prats por los pasillos de Atresmedia y me parece un mito. También Iñaki Gabilondo, al que veía y oía cuando estaba en la SER.

¿Por qué los periodistas, y especialmente los deportivos, han perdido tanto prestigio en los últimos tiempos?

—Quizá nos lo hemos ganado. Algunos periodistas han experimentado una metamorfosis demasiado radical. No quiero dar nombres. Yo he coincidido con periodistas de prestigio, pero cuando empezaron los programas de un determinado estilo han derivado a otro tipo de periodismo. Cuando apareces en algunos programas, no puedes tener la misma credibilidad que tenías antes. Ahora funciona mucho el periodismo de bufanda, algo que no me gusta.

«No se puede tener una pluma brillante y luego adoptar un papel de bufón»

¿Se refiere a El Chiringuito?

—No es ningún programa concreto porque hay varios de este estilo. A mí esos formatos no me gustan y creo que nunca acabaré en un programa así. Sin embargo, no critico a los que lo hacen. Es una forma distinta. O estas en un lado o en otro. No se puede tener una pluma brillante y luego adoptar un papel de bufón.

¿Cómo ha cambiado internet el periodismo?

—Mucho. Ha cambiado a mejor porque hay mayor accesibilidad: más contenidos, más webs donde informarte… Sin embargo, se ha perdido frescura, el reporterismo, el salir a la calle, los contenidos sosegados…

¿Qué diagnóstico hace de la situación actual de la profesión?

—El periodismo atraviesa un momento complicado. Cada vez hay más periodistas en paro, más chavales que acaban la carrera y no encuentran empleo… Aunque hay más medios, los sueldos son bajos, apenas hay huecos… Sigo creyendo en el periodismo porque es mi pasión y mi vocación. Con los corresponsales de guerra se me pone la carne de gallina porque es el auténtico periodismo. Eso me hace sentir orgulloso de la profesión. El periodismo siempre va a existir. Los periodistas jóvenes que persisten, y tienen un poco de suerte, encuentran un hueco.

¿Cuánto tiempo le queda a la radio?

—Espero que mucho. Seguramente cambiará la forma de consumir radio en el futuro. Por ejemplo, en EEUU van adelantados con los podcasts. Tú te subes al coche, le das a un botón y ahí tienes la radio. Es más, el coche es el mejor lugar para escucharla. La radio es la mejor compañera.

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