El estilo de juego es aquel que define cómo defiende y ataca un equipo.

El fútbol sigue en continua evolución porque, aunque las preguntas siguen siendo las mismas, el decorado se ha ido modificando a lo largo de los años. Para adaptarse a los nuevos tiempos, los entrenadores que cambian los moldes en cada época miran al pasado para asentar un presente y crear el futuro. Con ese objetivo analizan los cambios tácticos que han ido surgiendo y los actualizan. Eso es lo que está haciendo Pep Guardiola en su novedoso City, una vuelta de tuerca a la WM que transformó el juego en la década de los años 20, justo hace cien años.

WM:3-2-2-3.

El 3-2-2-3 nació como respuesta ante el 2-3-5, dibujo con pobladísimas delanteras y exiguas líneas defensivas, esquema reinante en los años 20 y 30. Esta nueva forma de asentarse sobre el campo, más sensata, más sofisticada y, sobre todo, más moderna, tuvo como primera consecuencia la reducción del número de goles por partido; se terminaron los marcadores de balonmano. Aquel fútbol de patio de colegio se convirtió de pronto en un deporte más táctico, más intelectual. Dicen que fue Herbert Chapman, entrenador del Arsenal, quien inventó este nuevo dibujo, bajando a Jack Butler, su mediocentro, a la posición de central, y retrasando a dos de los cinco delanteros a la posición de interiores.

Este cambio originó una nueva forma de defender. Hasta ese momento, y aunque parezca anacrónico, se defendía en zona —termino que nos suena a moderno— porque era la forma natural de protegerse, ya que era imposible una marca individual de dos contra cinco. Con la WM llegó la teoría de pares y todos los equipos pasaron a jugar de la misma forma, como si se mirasen en un espejo. El marcaje individual había llegado: cada jugador tenía su rival asignado en el campo. 

Los cambios y la búsqueda de nuevas formas de atacar y defender han hecho que el 4-2-3-1 y el 4-3-3 dejen de ser los esquemas predominantes y hemos empezado a ver a muchos equipos jugar con 5-3-2. Se ha registrado una vuelta a la defensa de tres centrales que nace en Italia con el buen trabajo de Gasperini en el Atalanta y de Conte con su famoso 3-4-1-2, un sistema que poco a poco se está instalando en Europa y en la Premier. 

La WM de Pep Guardiola.

En el caso de Guardiola, la ausencia prolongada del Kun como delantero centro, le ha hecho volver a sus principios en el Barça y a utilizar la figura del falso nueve. En esa posición coloca tanto a Mahrez como a Bernardo Silva. Este último, con raíces de extremo, ha sabido adaptarse a jugar como interior o falso nueve. En el nuevo dibujo, Pep despliega un 2-3-3-2 con dos laterales ofensivos (Joao Cancelo y Zinchenko) que saltan de altura y se colocan escalonados con Rodri, además de cerrar su posición jugando por dentro, en un papel casi de interiores, algo que condiciona muchísimo al rival, sobre todo a sus extremos.

Esa línea de tres por delante de los dos centrales se repite más arriba, esta vez con dos interiores de toque y creatividad, como Gundogan y De Bruyne, a los que se une el falso 9, Mahrez o Bernardo Silva. Se crea así un carril central poderosísimo que aprovecha la posición muy abierta de los dos extremos, sean Sterling, Gabriel Jesús o un novedoso Foden en un rol atacante inventado por Pep. Esa tripleta de medias puntas cambia continuamente su posición buscando arrastres y cambios de marca con los que confundir la defensa rival. Además, y de forma sorprendente, Guardiola ha vuelto a reinventar a Gundogan, llevándole de nuevo a la posición de mediapunta llegador con la que apareció en el fútbol profesional con los colores del Nuremberg. Un inesperado goleador que Pep se ha sacado de la chistera.

Ese City lleno de dudas al comienzo de la temporada es ahora mismo uno de los equipos más en forma de Europa y claro candidato a arrebatarle al Liverpool el titulo de campeón en la Premier, por delante de equipos como Manchester United, Chelsea, Tottemham, Arsenal y los renacidos Leicester, West Ham o Everton.

Los paradigmas van cambiando y entrenadores como Pep Guardiola, Klopp, Naigelsmann, Kovac, Marco Rose, Jesse Marsch, Oliver Glasner y otros muchos, a medida que las soluciones que funcionaron bien durante años dejan de ser tan eficaces, reinventan esquemas y modos. De ese estudio del fútbol surgen nuevas respuestas a las ideas dominante del momento, lo que implica en ocasiones volver al pasado. Así, en torno al año 2000 desaparecieron las defensas de tres centrales y dos carrileros que venían funcionando desde 1986. En el Mundial 2014 volvieron y ahora están de moda. El falso 9 va y viene a lo largo de la historia. Igual que jugar con o sin extremos puros.

Pep no ha hecho más que mirar atrás, bucear en el fútbol y actualizar una idea que ya cambió el juego en los años 20 del siglo pasado. ¿Cuál es la mejor manera de defender? ¿A qué altura coloco mi defensa? ¿Cómo freno al Di Stéfano, Puskas, Charlton, Pele, Cruyff, Maradona, Messi, Salah o Cristiano de turno? ¿Qué hago cuando tengo el balón? ¿Soy vertical y directo o más horizontal y asociativo? ¿Qué hacemos para mejorar nuestra defensa sin perder efectividad en ataque o qué hacemos para mejorar nuestro ataque sin perder efectividad en defensa?

Estas preguntas son tan viejas como el mismo juego y las respuestas están en él, en su historia y Pep, como tantos otros, lo saben.

P/D: Para los degustadores del fútbol táctico y de los equipos trabajados, les recomiendo la visión del Liverpool-City del pasado fin de semana.

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