“Es una buena pregunta”, respondió Mourinho cuando una reportera le preguntó por qué no había utilizado a Bale en el partido contra el Chelsea, derrota por 0-1. “Pero no te mereces una respuesta”, apuntilló el entrenador. Preguntado de nuevo por otros periodistas, concluyó: “Él lo hace lo mejor que puede, yo lo hago lo mejor que puedo”. 

Si damos por cierto que Bale se esfuerza, habrá que preguntarse qué sería de él si no lo hiciera. Muchos ingleses se extrañaban por su situación en el Madrid y quienes más lo defendían recordaban sus goles en finales. La mayoría de los medios británicos no iban más allá en su análisis y explicaban la situación de Bale a través del entorno: Zidane le tenía manía, la prensa le trataba mal porque no hablaba castellano, sus compañeros se burlaban de él porque no se unía a las cenas y prefería irse a dormir… Y por si fuera poco, la afición del Madrid es perversa y maltrata a sus estrellas. Lo que no se quería ver es que Bale había rehuido la responsabilidad que corresponde a un jugador de su nivel y que no había hecho lo suficiente para integrarse en el vestuario y en la ciudad. 

Y la apatía. Tampoco notaban la apatía hasta que el hijo pródigo volvió a la Premier League y a un Tottenham que le esperaba con los brazos abiertos, alfombra roja y reverencias. Se pensó entonces que en Londres iba a demostrar al mundo la crueldad del Bernabéu, de Zidane, de Ramos y compañía. 

Pues bien, seguimos esperando. Y las cosas se empiezan a ver como se veían desde Madrid. Los comentaristas de televisión comienzan a cuestionar la aportación de Bale, su calidad y, especialmente, su compromiso. El dibujante de The Guardian le viste de jugador de golf. Es posible que los aficionados del Tottenham ya entiendan por qué hizo tan poca gracia aquella famosa pancarta: «Wales, Golf, Madrid. In that order». 

El caso es que Gareth Bale es a día de hoy casi un ex futbolista con condiciones físicas y técnicas para haber llegado mucho más lejos. Tal vez cuando pase de los 40 lamente no haber aprovechado el privilegio que supuso jugar en grandes equipos. O tal vez no lo lamente nunca. Quizá el fútbol sea para él poco más que un trabajo bien remunerado. Dicen que hubiera podido jugar al rugby o practicar atletismo al máximo nivel, pero en esos deportes no se paga tanto…

Por contrato debe volver a Madrid. Su paso por Inglaterra le ha cerrado las puertas de cualquier equipo grande y tendrá que decidir si acepta tener un papel marginal en el Real Madrid o negocia una baja que le permita irse al Inter de Miami o a algún país de Oriente Medio donde brille el sol y haya campos de golf. Lo digo sin sarcasmos: esta sería la solución que le haría feliz. No lo ha sido en los últimos años en Madrid ni lo es ahora en Londres.

Bale ha perdido el rumbo de su carrera profesional y ahora le toca ser sincero consigo mismo y tomar una decisión. Seria y firme. 

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