En Bérgamo se enfrentaron dos estilos absolutamente diferentes. Por un lado, el Atalanta, que práctica un fútbol ofensivo, rápido, muy vertical, alegre hasta la frivolidad y muy divertido de ver. Por otro, el Madrid, un equipo adusto, controlador, lento, con problemas ofensivos y que vuelve a basar sus victorias en la seguridad defensiva. Es decir, y simplificando: un equipo que no quiere defender contra uno que no sabe atacar.

La expulsión de Freuler a los 18 minutos dejó a los italianos con diez jugadores y cambió por completo el plan. Los que disfrutan atacando se vieron obligados a defender y los que defienden mejor que atacan se encontraron movidos a atacar. Ese perfil de partido volvió a mostrar con claridad todas las carencias ofensivas que arrastra el equipo de Zidane tanto a nivel individual como colectivo y dejó muy señalados a varios de los integrantes del once.

ALINEACIÓN: Comenzó con un (4-4-2) Courtois; Lucas Vázquez, Varane, Nacho, Mendy; Kroos, Casemiro, Modric, Isco; Asensio, Vinicius.

EL PLAN: Zidane eligió a Isco para jugar en la mediapunta y dejó al equipo sin un nueve de referencia, posiblemente con la intención de dominar el mediocampo y desde ahí domar el efervescente juego de los de Gasperini. La expulsión cambió los roles y el decorado del partido, llevándolo a un escenario imprevisto.

LO MEJOR: A nivel general, el control del juego de sus centrocampistas. A nivel individual el partido de su trío de infalibles: Casemiro, Kroos y Modric.

LO PEOR: A nivel colectivo la absoluta falta de ideas para atacar una defensa de bloque bajo. A nivel individual Vinicius y Asensio salen muy señalados de un partido donde volvieron a ser insustanciales.

LA CLAVE: La expulsión le dio la vuelta a la tortilla. El Atalanta, pese a perder, supo aguantar con 10 jugadores 70 minutos. El Madrid jugando con superioridad nunca supo atacar a la defensa italiana en una exhibición de carencias sonrojante.

Uno por uno

Zidane: Se suponía que su planteamiento con Isco en el centro del campo tenía como objetivo lograr la superioridad en la medular para, desde esa base, evitar con mucha posesión el juego alegre del Atalanta y su presión alta. Sin embargo, a los 18 minutos todo cambió. Sin apenas argumentos en el banquillo con los que poder intervenir, Zidane mantuvo demasiado tiempo a jugadores que no aportaban nada al juego. En partidos así se confirma la falta de trabajo táctico a la hora de atacar cualquier defensa de bloque bajo y la ausencia de talento individual en sus delanteros lo hace aún más evidente. El ataque del Madrid es un ejercicio continuo de impotencia. Su dirección de campo volvió a ser muy cuestionable al no corregir problemas posicionales en la forma de atacar los espacios que dejaba la defensa de Gasperini. Pese a todo, y con las tremendas ausencias que tiene su equipo, mantener un nivel alto competitivo es elogiable.

Courtois: Ni un solo disparo a puerta de los italianos. Tan solo se dejó ver en un par de salidas por alto a balones colgados sin apenas peligro.

Lucas Vázquez: De nuevo lateral derecho. Muy serio y disciplinado en defensa, el cambio de rumbo que tomó el partido le hizo jugar mucho en ataque. Asensio le dejó la banda para él y aunque intentó participar, no tuvo peso en el juego ofensivo. Con tanto recorrido en cada jugada, le faltó frescura física para intentar 1×1.

Mendy: El héroe inesperado. Provocó la expulsión y marcó el gol de la victoria. Ante un equipo que deja tantos espacios sin defender o que defiende mal, un jugador que apuesta por ir, por buscar, por intentar, podía ser la llave de la victoria. Mendy jugó como siempre, en espacios ilógicos para su fútbol, pero su potencia y descaro fue lo único que dañó a la defensa del Atalanta.

Varane: La expulsión de Freuler cambió el partido y le permitió jugar 90 minutos muy cómodos. Le faltó carácter para ser más protagonista con el balón. No brilló en las jugadas a balón parado, aunque sí en alguna cobertura defensiva en la que demostró velocidad.

Nacho: Hasta el minuto 18 era el mejor jugador del equipo con diferencia, lo que nos habla del perfil que tenía el partido. Notable en defensa y con personalidad cuando tuvo el balón. Se mostró, como siempre, muy concentrado a la hora de frenar las posibles contras del Atalanta.

Kroos: Se adueñó del partido y movió al equipo con su habitual inteligencia. Supo oxigenar continuamente las jugadas y darle la mejor opción. Intentó dar velocidad a un equipo en el que nadie se desmarca, nadie corre al espacio y todos la buscan al pie. Volvió a brillar en el balón parado.

Casemiro: Brilló fundamentalmente en defensa, siempre estuvo bien colocado y leyó a la perfección el partido. Pese a no jugar tan adelantado como en otras ocasiones, volvió a ser de los más peligrosos en ataque, ya que supo interpretar bien alguna jugada el espacio que debía atacar.

Modric: Junto a Kroos, se apoderó del partido y, como el alemán, sufrió la pobreza de movimientos de un ataque que carece de todo, calidad individual y trabajo colectivo. Manejó con criterio el balón y se sumó al ataque con varios remates que rozaron el gol. Volvió a hacer un brillante ejercicio de inteligencia futbolística junto a Kroos para dominar en el centro del campo.

Isco: Fue la sorpresa de Zidane en el once. Jugó muy libre en mediocampo partiendo de la posición de falso delantero centro y buscando arrastres que descolocasen a los centrales italianos. Se movió por todo el frente de ataque y sus ganas de participar le llevaron a bajar a buscar la pelota a zonas que no debía. Muy participativo, dejó un par de pases de mucha calidad y ayudó a mantener la posesión del balón.

Asensio: Ante la ausencia de Benzema, tenía la obligación de ser el estilete del ataque. No obstante, volvió a firmar uno de esos partidos que demuestran que si juega es porque no hay otro. En un Madrid mínimamente lógico sólo puede ser un recurso. De nuevo le faltó todo lo que se supone le acerca a la titularidad. No buscó el remate, no intentó ningún 1×1, no atacó el espacio, no apareció en ataque. Se limitó a un lamentable ejercicio de toques sin sustancia.

Vinícius: Con el brasileño la realidad es demoledora. Hoy es peor jugador que el que llegó hace dos años al equipo. Ha perdido descaro y atrevimiento y no ha ganado seguridad en ninguna de sus acciones. Sin duda el peor parado del cambio de roles que supuso la expulsión, ya que se le imaginaba ante un escenario de espacios y se encontró ante una defensa cerrada. En ese decorado de partidos ya ha demostrado ser incapaz de tener peso ofensivo.

Los cambios

Mariano: No aportó nada. Salió impetuoso y atropellado, emborronando los pocos balones en los que participó. Da la sensación de que siempre sale más a chocar que a jugar.

Hugo Duro: Debutó en Champions y solo sumó frescura física a la hora de presionar la salida del balón.

Arribas: Tocó apenas tres balones. Sin ninguna presencia en el partido.

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