Hace unos días publiqué aquí en A la Contra un artículo sobre cómo será el fútbol en los próximos diez años. Después del partido entre el Barcelona y el PSG mis predicciones, basadas en la ciencia y en la fisiología, dejaron de ser futuro para convertirse en presente. Como dijo Ronald Koeman, fue un baño de realidad. La superioridad física del equipo francés invita a una reflexión porque ha quedado en evidencia que al futbol español se le ha parado el reloj. En todas las disputas los jugadores franceses llegaban antes (más veloces), se quedaban con el balón (mas potentes) y lo hacían muchas más veces (más resistentes). Y no es la primera vez que ocurre en partidos de nuestros equipos en competiciones europeas.

El Barça perdió casi siempre los duelos individuales, que se deciden en un porcentaje muy alto (mas del 70%) por el poderío físico y en menor medida por la calidad técnica. Fue vergonzante ver a Piqué agarrar la camiseta de Mbappé; mostró la diferencia abismal de fuerza relativa (potencia por kilo de peso corporal) de uno y otro.

Ya no existe ningún debate sobre la importancia del poderío físico en relación a la calidad técnica. El mejor del mundo, Leo Messi, comprobó en sus carnes que sus prestaciones técnicas ya no son suficientes para mantener su reinado. Ahora asistimos a carreras a 36-38 km/hora y a una presión asfixiante y permanente, lo que lleva a recorrer distancias que en una temporada entera equivaldrían a entre 14 y 17 maratones. Algo inaudito en jugadores de fútbol.

Sería aconsejable que muchos equipos españoles tomaran buena nota de la debacle sufrida por el Barcelona y empezaran a revisar sus planes de entrenamiento y a gestionar la intensidad de los mismos. El físico de los jugadores del PSG no se ha construido con tareas livianas sino con entrenamientos interminables de carrera, con sesiones exhaustivas de fuerza y de potencia, con repeticiones innumerables de esfuerzos explosivos con balón y sin balón, y con planes minuciosos de nutrición que impiden que el I.M.C. (indice de masa corporal) aumente y se vea reflejado en las báscula.

Así se presentó el PSG en el Camp Nou. El resto ya lo conocemos. Cuando veas las barbas de tu vecino pelar…

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