El Atlético de Madrid perdió por 0-1 frente al Chelsea en la ida de los octavos de final de la Champions. Jugó como local en Bucarest. Que no influya para nada en el resultado final no debe hacer olvidar lo injusto de la medida. El equipo dirigido por Tuchel tenía claro que no debía dejar combinar al Atlético de medio campo hacia delante y al minuto de partido ya contaba con un efectivo con tarjeta amarilla. La idea de Simeone ante las bajas era dar más trabajo para liberar a Joao Félix en la creación, pero el portugués no tuvo la incidencia esperada en el partido.

Comentábamos en la previa dos asuntos. El primero, que los focos estaban puestos en tres nombres: Luis Suárez, Marcos Llorente y Thomas Lemar; el segundo, las ausencias de Carrasco y Trippier y su papel clave como carrileros en el nuevo esquema de Simeone. Precisamente Llorente y Lemar fueron los encargados de ocupar esos carriles, con la consiguiente pérdida de los dos jugadores lanzadera en el centro del campo rojiblanco. Ambos cumplieron en sus respectivos papeles. Llorente, como de costumbre últimamente, corriendo por sí mismo y por Trippier. Lemar corrió como carrilero, como lateral y como mediocentro y volvió a ser el más acertado de los “locales”. La segunda unidad que ahora comanda Joao Félix no es capaz de trabajar y generar tanto como el once que enganchó varias victorias consecutivas con buen juego y sin recibir apenas goles. La vuelta del belga y el inglés a esos carriles debería solucionar algunos de los problemas rojiblancos. Otra vuelta, la de Lemar y Llorente a sus posiciones iniciales, dará más aire por dentro a ese centro del campo.

Curioso que antes y después del gol de Giroud, Lemar y Joao Félix tuvieran dos acciones claras de pase el uno al otro y ninguno tomase la decisión correcta. Ambas podían haber sido ocasiones muy claras. No era el día. Clara también parecía la decisión de anular el gol de chilena de Giroud, para todos menos para el VAR, que apreció como tocaba Hermoso en el fallido despeje previo y daba validez al tanto. Hicieron falta muchas repeticiones para apreciar el toque del defensa, pero también sirvieron para apreciar la ejecución en el gol del delantero francés.

Tanto Atlético como Chelsea eran equipos distintos cuando se cruzaron en el sorteo de diciembre. Probablemente también lo sean en la vuelta de la eliminatoria. El Chelsea jugará como local en su estadio con ventaja en el marcador y con un plan para anular el juego rojiblanco. El Atlético recuperará a varios futbolistas y habrá que ver en qué momento se encuentra tras los próximos partidos frente al Villarreal y el Real Madrid en el campeonato liguero. Será en tres semanas y con la sombra del Covid-19 siempre acechando. Si da una tregua, el equipo del Cholo tendrá muchas opciones de pasar a cuartos.

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