El Real Madrid 2020-21 es un equipo con un plan básico: sota, caballo y rey. Cualquier cosa que le saque de ahí es pedirle peras al olmo. Para una plantilla de dudosa calidad, con un once titular triste y quemado y con un trabajo táctico que no pasa del ABC del fútbol, una expulsión a los ocho minutos supone un peso insoportable de soportar. 

Ante el Levante nos volvió a quedar claro que del pasado sólo se vive en los museos. Tan cierto como que Zizou parece empeñado en buscar su despido. Con Odegaard en el Arsenal, con Valverde lesionado y con Modric fundido, Isco no jugó ni un segundo. Lo hizo un chico del Castilla, Arribas. Ni aposta.

ALINEACIÓN: (4-3-3) Courtois; Odriozola, Varane, Militao, Mendy; Casemiro, Kroos, Modric; Hazard, Benzema, Asensio.

EL PLAN: Ocho minutos duró el planteamiento inicial, que parecía imitar el partido ante el Alavés. La expulsión lo cambió todo. Con la roja a Militao, el Madrid pasó a un 4-4-1 en defensa, con Casemiro de central, Kroos-Modric en el doble pivote y Asensio y Hazard como centrocampistas. En ataque se buscó el 4-2-3, pero la altura a la que colocó la defensa —bloque bajo— alejó al belga y al mallorquín de Benzema. La portería del Levante, quedó a demasiada distancia, lo que hizo casi imposible crear contragolpes, más difícil aún con el paso de los minutos y el evidente desgaste físico.

LO MEJOR: A nivel individual, lo mejor fue el partido de Courtois y algunos detalles de Asensio en la primera media hora, gol incluido. A nivel colectivo, lo más positivo es que el equipo estuvo metido en el partido los 80 minutos que jugó en inferioridad.

LO PEOR: Las poquísimas respuestas que llegaron desde el banquillo tanto en lo técnico como en lo táctico. La altura a la que defendió el equipo al quedarse con 10, hundido en su área. Y, sobre todo, la imagen del final, con el Madrid entregado.

LA CLAVE: La expulsión a los ocho minutos de Militao lo condicionó todo. Pero las decisiones que se tomaron o se obviaron desde la banda influyeron aún más.

UNO POR UNO:  

Bettoni (Zidane): La expulsión de Militao volvió a desnudar a un equipo que parece sujeto a un único plan. Cualquier variación, accidental o no, produce una respuesta improvisada sin la mínima preparación. Contra el Levante no hubo dirección de campo y falló la actitud que se debe tener desde la banda. Y no es nuevo. Ya son muchas las veces que el entrenador penaliza a su equipo. Con diez jugadores y por delante en el marcador, el partido se debía jugar desde el control y la espera. No se hizo tal cosa. Los diez últimos minutos fueron un canto a la impotencia y a la resignación.

Courtois: Comenzó el partido con un par de dudas en jugadas con Odriozola y Militao, dos sustos con fuego amigo. Hizo lo posible por salvar al equipo con tres o cuatro grandes paradas, incluido el penalti que le detuvo a Roger. Fue con mucho el mejor jugador del equipo. 

Odriozola: El donostiarra es un futbolista con enormes lagunas defensivas. Contra el Levante su presencia atrás era básica. Cuando debía responder con oficio y saber estar mostró que carece de los fundamentos defensivos imprescindibles para la élite. Tuvo muchos problemas para tapar su espalda y no se asoció con calidad en la circulación del balón. En ataque estuvo muy dispuesto a participar, pero su fútbol es atropellado y a sus pases/centros les faltó temple. 

Militao: Peor imposible. Nada más comenzar dudó en un cruce con Courtois. Lo siguiente fue pegar dos pelotazos sin ton ni son. A los ocho minutos, un balón en profundidad le pilló tan descolocado como a Varane. La acción que terminó en falta y expulsión.

Varane: Muy lejos de ser el central que necesitaba el equipo en un partido así. Le faltó autoridad y, sobre todo, jerarquía, carácter. Incapaz de sacar la defensa a una altura más lógica y útil. Hundido dentro de su área en demasiadas ocasiones. Se espera más de él.

Mendy: Decía Renato Cesarini que hay buenos futbolistas a los que solo les falta una cosa: saber jugar al fútbol. Eso es precisamente lo que le ocurre a Mendy. El francés volvió a brillar en todo lo que está relacionado con el físico: fuerza, potencia, velocidad. No obstante, cometió dos errores en defensa que sólo los comete quien no entiende dónde no se pueden hacer según qué cosas. Se mostró tan voluntarioso como insustancial, con un añadido: su capacidad para participar es inversamente proporcional a su calidad para gestionar la cantidad de balones que juega. Hazard se movió por dentro y le regaló la banda, cuestión que penaliza al equipo más de lo que le beneficia.

Casemiro: Ocho minutos en mediocampo. La expulsión de Militao le llevó a jugar de central y quizá fue el mejor defensa del Madrid, pero sin pasar del aprobado. Bettoni (Zidane) optó por no mover al equipo y le mantuvo ahí, decisión cuanto menos debatible. En la segunda parte el equipo pedía a gritos su presencia en mediocampo.

Modric: Aguantó lo que pudo en un partido que pedía un Madrid con el balón y no un Madrid corriendo detrás de él. A los 60 minutos era el cambio a hacer, pero como tantas otras veces se le mantuvo 90 minutos aunque eso pesó demasiado en el ritmo del equipo. El más flojo de los centrocampistas blancos.

Kroos: Le tocó jugar en el eje del mediocampo. Aunque manejó con criterio la pelota, el partido se le iba poniendo cuesta arriba según Modric, Hazard y Asensio iban desapareciendo de la circulación del balón. En la segunda parte fue el único que entendió cómo debía jugar el equipo. No le acompañó nadie.

Asensio: En su primera media hora dejó detalles de calidad, gol incluido, pero el sistema le llevó a jugar muy lejos del área granota. Cometió bastantes errores posicionales en defensa cuando los de Paco López cargaban con mucha gente el área. Poco a poco fue desapareciendo del partido hasta ser sustituido.

Benzema: Está absolutamente exprimido. Su presencia en el once habla mucho y mal de cómo se ha gestionado durante años la posición de delantero centro en el equipo. De esos polvos estos lodos. Lento y fuera de forma, su calidad le sigue permitiendo hacer gestos técnicos de gran calidad, pero el fútbol es otra cosa que brillar en tres controles.

Hazard: Si fuese por calidad, Zidane y Figo seguirían jugando al fútbol, pero en este deporte, y cada día más, el físico decide si es sí o es no, y el belga ahora mismo es no. Hazard aguantó 40 minutos en los que dejó tres acciones de mérito. Eso es todo lo que se puede decir de su partido. Un contragolpe en el que mostró velocidad, talento posicional y tempo para saber pasar el balón. Y poco más.

LOS CAMBIOS:

Vinicius: Entró en el 59’ por Hazard. El brasileño, ahora mismo, no es una solución a ningún problema. Casi diría que es un problema en sí mismo. Estropeó o perdió el 80% de los balones que tocó y eso es inadmisible. Es peor jugador que hace dos temporadas con Solari. No solo no mejoró a Hazard: empeoró con su actuación al equipo.

Mariano: Entró en el 82′ por Benzema. Me declaro incapaz de explicar qué buscaba Bettoni (Zidane) al sacarle ocho minutos. Mariano está fuera del equipo, de sus movimientos y mecanismos, hasta de la interpretación del juego. Cada vez que sale parece que debuta. Cuando algo se gestiona muy mal, el resultado es este.

Arribas: Entró en el 82′ por Asensio. Si lo de Mariano no hay quien lo entienda, lo de hacer jugar ocho minutos al canterano es surrealista.

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