Zidane (6): Volvió para liderar un cambio que él mismo consideró imprescindible el 31 de mayo de 2018. Ese día, tras ganar tres Champions seguidas, anunció su salida del banquillo por la necesidad de una “evolución” en la plantilla. Ocho meses después, en su sorprendente regreso, ratificó el diagnóstico: “Habrá cambios”. Pero apenas los ha habido. Zidane, entrenador de más convicción que pizarra, parece incapaz de hacer progresar al equipo. Lo ganó todo con su guardia pretoriana, con la misma base del equipo que conquistó la Champions 2013-14 con Ancelotti y que luego potenció Benítez. Sin embargo, y después de seis temporadas al frente del equipo, el técnico francés no ha sabido evolucionar el once titular ni crear un grupo de relevos útiles y de garantías. No olvidemos la nómina de jugadores que ha tenido a su disposición: Hermoso, Diego Llorente, Marcos Llorente, Theo Hernández, Ceballos, Kovacic, Morata, Mayoral, Vallejo, Achraf, Reguilón, Vinicius, Rodrygo, Asensio, Militao, Jovic, Odriozola, Mariano, Brahim o Kubo. Su incapacidad para que crezcan los jugadores jóvenes que tiene en la plantilla es uno de sus grandes debes. Además, su equipo lleva demasiado tiempo sobreviviendo con un fútbol “austero”, muy alejado del potencial que se supone que tiene la plantilla.

Courtois (8): Se ha afianzado como titular indiscutible. Sus grandes actuaciones, que han valido puntos vitales, le avalan como pieza indispensable y sólida. Oblak y Ter Stegen parecen los dos grandes guardametas del momento, pero Courtois pertenece al siguiente grupo, el de los porteros ganapartidos.

Lunin (-): Para Zidane las rotaciones no afectan a la portería, así que el joven arquero ucranio (21 años) sigue sin debutar. No parece lógico tener a uno de los mayores talentos europeos sub-21 sin apenas participar.  Veremos si el arrinconamiento no le pasa factura en su evolución.

Altube (-): Es el tercer portero en un equipo en el que el segundo portero no ha debutado. Ágil y mandón en el Castilla, su futuro con 20 años parece claro que está fuera del Madrid.

Carvajal (6): Su temporada está siendo de luces y sombras. Sus problemas musculares no le permiten ser regular. Sin un relevo claro en la plantilla, su presencia en el once se antoja imprescindible. En defensa sigue siendo muy competitivo y fiable gracias a su agresividad, aunque peque en demasiadas ocasiones de acelerado. En ataque sigue llegando por insistencia, pero su falta de tacto en los últimos toques hace que no sume tanto como debería.

Odriozola (-): Una lesión en octubre hizo que no contara. Aunque ya está recuperado, Zidane ha preferido a Lucas Vázquez en su posición. Es muy complicado entender cuál es su rol en la plantilla, y hablamos de un jugador que estuvo en la lista final de Lopetegui para el Mundial de Rusia. Su año y medio, antes de irse cedido al Bayern, dejó muchas dudas y esta temporada apenas ha jugado.

Varane (6): Desde el fatídico partido ante el City, el francés vive en una montaña rusa. La presencia de Ramos a su lado le genera una relativa tranquilidad, ya que le libera de la obligación de manejar la salida del balón, pero aun así es habitual verle cometer errores impropios de un jugador de su nivel. Rápido y fiable en defensa, sobre todo a la hora de corregir en velocidad, su aportación en el inicio de la jugada, y más ante presiones altas, es muy deficitaria. Siendo un muy buen central, y a punto de cumplir 28 años, es evidente que no va a ser el central de época que muchos imaginaron.

Ramos (8): Por personalidad y jerarquía sigue siendo el jefe de la defensa. Protagonista indiscutible en el inicio de la jugada, su conexión con Kroos y sus cambios de orientación izquierda-derecha siguen siendo básicos e imprescindibles en el sistema de Zidane. Defensivamente se le nota una disminución de su velocidad, lo que le señala en algunos duelos, sobre todo cuando tiene que salir a banda. Su juego aéreo tanto en defensa como en ataque, sigue siendo top.

Militao (3): Fue fichado con 21 años para ser una opción de futuro en el eje de la defensa. Zidane nunca confió en él y ha perdido presencia. Ha pasado de pelear por la titularidad o ser un recambio habitual como tercer central, a cuarto central por detrás de Nacho. Sin apenas participación esta temporada, los 50 millones de su fichaje ponen en entredicho la relación entre la secretaría técnica y la dirección deportiva, así como la capacidad del técnico de evolucionar a los jóvenes.

Nacho (7): El hombre para todo en defensa ha recuperado su condición de suplente cumplidor. Titular en siete de los diecisiete partidos de Liga, su rendimiento ha vuelto a ser el que era. Nacho juega muy concentrado, no se confunde en acciones que no debe hacer y nunca se regala frivolidades. Rápido, agresivo y disciplinado, él y Lucas Vázquez son el ejemplo de jugador de club, siempre útiles.

Marcelo (2): Su rendimiento ha bajado hasta límites no competitivos. Sin ofrecer apenas nada en ataque, aspecto en el que era diferencial, su ineptitud defensiva le convierte en un lastre en la posición de lateral. Con un nivel físico bajísimo y sin velocidad, su presencia es más que cuestionable, no sólo en el once sino en la plantilla. A punto de cumplir 33 años, no parece que pueda tener ningún protagonismo este año y su papel, si acaso, será el de ser útil en algún momento.

Mendy (7): Cada partido que juega se confirma más que es un futbolista muy aprovechable, pero lejos de la élite. Notable en defensa, donde su físico es absolutamente dominante. Cuando el Madrid tiene el balón sus prestaciones bajan. Su tendencia a jugar por dentro (en el carril del 10), acercándose a los mediocentros, es algo que perjudica al equipo y que el entrenador no corrige, sino que potencia. Que esté continuamente en contacto con la pelota no es una buena noticia para la circulación del balón. Además, sus centros y últimos toques carecen de calidad. Se ha hecho dueño del lateral izquierdo, pero ante la importancia que tienen los laterales en el fútbol moderno su juego se queda un poco corto.

Casemiro (5): Su evolución futbolística le ha llevado a ser cada día más un especialista defensivo, lo que le resta a la hora de participar en el inicio del juego. Zidane le separa muchas veces de la base de la jugada para dar espacio a Modric o Kroos, lo que le desplaza a zonas en la mediapunta que ni le son cómodas ni le facilitan su gestión defensiva si el Madrid pierde la pelota. Su temporada está siendo mediocre hasta el momento, ya que tampoco se le aprecia un buen estado físico. Imprescindible en el sistema de Zidane, el equipo necesita de su mejor versión para ser competitivo ante los grandes de Europa.

Kroos (9): Desde que comenzó la temporada se mantiene a un nivel altísimo. Es el rey del orden y el pase, y su golpeo de balón brilla de forma especial. Básico por su criterio en la posesión y circulación, con un extraordinario timing del juego y del pase, tiene el don de conservar el balón, de ver la mejor opción y de pasarlo al jugador mejor situado. La vistosidad de Modric y la exuberancia física de Casemiro hacen que pocas veces se hable de Kroos como merece.

Modric (9): En lo que va de temporada, y a sus 35 años, ha sido el motor del Real Madrid. A diferencia de Kroos, que sólo crece cuando el Madrid tiene la pelota, el croata es capaz de apoderarse del balón y del juego, de adueñarse de los partidos: conduce, oxigena las jugadas y hasta recupera la pelota. Su único problema es la edad y, por lo tanto, el físico. Se le hacen largos los 90 minutos, ya que su fútbol no permite dosificaciones. Su lucidez y sus cambios de ritmo no han encontrado recambio en el once inicial.

Isco (2): Desde su crisis con Solari, el malagueño ha desaparecido. Básico en otro tiempo en la rotación del mediocampo para Zidane y protagonista de su 4-4-2. Ahora no es ni la sombra del futbolista que parecía llamado a liderar al Madrid y a la Selección española. Con un físico dudoso, sus movimientos, su habilidad con el balón y su capacidad para absorber juego y asentar al equipo en campo contrario apenas aparecen ya. Es un jugador perdido, lento y de trote muy enfrentado al ritmo actual de juego.

Valverde (5): Esta debería ser la temporada de su confirmación tras su buen rendimiento el año pasado, a pesar de su dudoso final en la Liga post confinamiento, que nos hizo dudar de su valor real. En lo que va de curso, el gran momento de forma de Modric y el final de las rotaciones le han llevado a la suplencia. De momento su presencia nos ha ofrecido ritmo, trabajo defensivo, mucho desgaste físico y una más que apreciable llegada desde la segunda línea. Sin embargo, su crecimiento con el balón en la circulación y en la ordenación del juego apenas si se aprecia.

Odegaard (3): Tras su gran temporada en la Real, todo apuntaba a que iba a ser una de las grandes apuestas para el once titular, posiblemente el relevo de Modric en el interior derecho y como motor del equipo. Comenzó jugando en la mediapunta, donde no se le vio ni cómodo ni integrado. Las lesiones y la tozudez del Zidane al no dar descanso a su mediocampo titular —Casemiro-Kroos-Modric— no le han permitido tener regularidad. Apenas ha jugado cinco minutos en los últimos cuatro partidos. El histórico de Zizou con los jugadores jóvenes no nos lleva a ser muy optimistas ni en su evolución ni en sus posibilidades como opción para el once.

Hazard (2): El rosario de lesiones que sufre desde el año pasado no nos han permitido ver ni una versión aproximada de Hazard. De él se espera desborde y llegada al gol, pero para eso habrá que esperar. El problema es que el equipo no le reconoce cuando está sobre el campo. Se supone que debería ser la estrella del ataque madridista, pero Zidane no ha podido crear un sistema para favorecer su juego.

Vinicius (6): Las expectativas tan grandes y exageradas que se crearon con el brasileño en la etapa Solari se han ido disipando poco a poco. En su tercera temporada, su progresión deja mucho que desear. Su juventud —apenas 20 años— permite creer en un amplio espacio para la mejora, pero la realidad es que su estancamiento es evidente. El alta médica de Hazard, la lenta mejoría de Asensio y el gran rendimiento de Lucas Vázquez le han sacado de las rotaciones, aunque tampoco parece que sea un jugador muy del gusto de Zidane.

Rodrygo (6): Su relación con el balón es su mayor virtud: su excelente golpeo brilla tanto en el pase como en el disparo a puerta. El problema del brasileño es que, de momento, su físico le penaliza y le impide ganar duelos individuales que son frecuentes en un partido de fútbol. Además, y al contrario que Vinicius (todo descaro y determinación), Rodrygo tiende a asegurar y apenas arriesga, lo que le resta chispa a su juego. Con 19 años y en edad de aprendizaje, en el futuro será un futbolista importante en el Real Madrid, algo que ahora no es.

Benzema (9): Junto a Ramos es el futbolista más determinante del Madrid. Es el único jugador con gol de la delantera y el único al que Zidane le tiene confianza. Durante muchos partidos ha sido el mejor futbolista sobre el campo, capaz de reunir a todo el equipo en torno a sus toques, sus pases, sus detalles técnicos y sus decisiones, todas pensadas para el bien común. Ha vuelto a demostrar por qué es un jugador indispensable. Eso sí, cuando él se aleja de la zona de remate, el equipo se queda huérfano de lo único indispensable, el gol. En los últimos partidos, él y Modric están notando la falta de un relevo.

Mariano (5): Llegó hace tres temporadas como opción de garantías para la rotación de Benzema. Pero nunca se le dio esa importancia. Es cierto que Mariano parecía un escalón por debajo de lo que necesitaba el Real Madrid, pero su agresividad encajaba muy bien en la plantilla. Las lesiones y la falta de confianza de Zidane le han convertido en un jugador incomprensiblemente residual. Sin la calidad de otros, cuando Mariano entra en el campo pasan cosas. Y el Madrid está necesitado de eso.

Jovic (1): El Real Madrid se hizo con sus servicios, se supone que a petición de Zidane, cuando Jovic tenía 21 años y acababa de hacer una notable temporada en el Eintracht de Frankfurt. Era un futbolista en formación, con detalles y cualidades pero también con las dudas que genera la edad y un único año en la élite. Todo lo que luego le ha rodeado es surrealista. Lesiones domésticas, comportamiento impropio y una puesta en escena abúlica y casi contemplativa. Su salida durante el mercado invernal no se descarta.

Asensio (5): Su temporada estaba siendo absolutamente decepcionante hasta hace cuatro jornadas. Pasaba por los partidos sin pena ni gloria, conformista, sin tomar riesgos y sin hambre. Próximo a los 25 años, su futuro en el Madrid parecía cada vez más negro. Recientemente ha dejado pinceladas de su indiscutible calidad y en los dos últimos partidos ha tenido un papel más protagonista, aunque aún muy alejado del futbolista que se esperaba. Asensio lo tiene todo: talento, calidad, visión del juego y una pierna izquierda que puede ser cañón o taco de billar. Solo de él depende.

Lucas Vázquez (8): Uno de los futbolistas menos valorados por la prensa y por una parte de la afición. Al igual que Nacho es un ejemplo de lo que significa ser jugador de club. Es un jugador al que siempre querrías en tu plantilla. Otra cosa muy diferente es confundir su verdadero valor. Lucas es titular por su rendimiento, pero en la banda derecha el Madrid debería tener algo más. Futbolista del gusto de Zidane, Lucas se ha revelado como un notable lateral derecho. Su fútbol es muy sencillo, sin gollerías ni arabescos, el de un jugador vertical, trabajador en defensa y muy disciplinado.

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