Eden Hazard empezó de titular en Pamplona después de su enésima lesión, en este caso muscular, y la prensa deportiva calificó su actuación como carente de «chispa». Demasiado triunfalista la afirmación. Ojalá sólo fuera la chispa, asociada a nivel popular con la falta de velocidad. El belga ha perdido mucho más.

Cuando Hazard fichó por el Real Madrid en junio de 2019 con fama de estrella mundial nadie podía imaginar la cantidad de percances que iba a sufrir. Las constantes recaídas han aumentado el periodo de inactividad, un lastre para cualquier jugador y más para alguien tan explosivo como él. Los jugadores de fibra rápida (fast twich) tienen una dificultad mayor para encontrar su «finura» física de forma duradera. Hazard tiene que seguir jugando para encontrar esa punta de velocidad que es imposible conseguir sólo en los entrenamientos, pero para acumular partidos completos y minimizar el riesgo de lesiones debería hacer muchos entrenamientos al margen del grupo con trabajos personalizados que respetaran su perfil fisiológico. Hay que lograr que el jugador no sólo vaya mejorando su salud muscular sino también su salud mental, su confianza.

Los largos periodos de tiempo transcurridos entre lesiones, altas médicas y altas deportivas han provocado en su organismo un decaimiento físico importante. La pérdida del VO max pico (cantidad máxima de oxígeno que el organismo puede absorber) ronda entre el 13 y el 16%. Lo que significa que la recuperación entre acciones con balón y sin balón se alarga más de lo que concede la competición, que oscila entre 15 y 20 segundos.

Hazard debe hacer carreras de distancias largas que equilibrarán las pérdidas y favorecerán que la fibra rápida 2B tenga el suficiente componente oxidativo para que los esfuerzos explosivos en las frenadas, arrancadas y en los cambios de dirección —su tipo de juego— se puedan repetir varias veces con pausas incompletas sin que a su función muscular le falte el oxígeno necesario.

Una vez conseguida la mejora metabólica y la eficiencia energética, hay que centrarse en el sistema muscular como componente fundamental en la generación de fuerza, algo que es fundamental para el fútbol de Hazard. A más carreras veloces y menos entrenamiento minucioso de fuerza, mas debilitamiento progesivo, lo que aumenta exponencialmente el riesgo de lesión muscular. El trabajo específico con balón lo dejaremos para los entrenamientos con el grupo. Sus compañeros le llevan una gran ventaja pero él sólo necesita tiempo para recuperar su nivel y seguir demostrando lo magnífico jugador que es. Pero hay que hacer bien los deberes.

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