A diferencia de su enfrentamiento liguero en Anfield siete días antes, el partido de la FA Cup entre el United y el Liverpool resultó entretenido para el espectador, quizá porque ambos clubes dan una importancia menor al torneo y el partido, en consecuencia, estuvo más abierto. Solskjaer apenas hizo cambios a su equipo base, salvo en la portería, con Henderson en lugar de De Gea, mientras Klopp optó por una mezcla entre titulares y suplentes, con Alisson, Salah y Firmino de inicio. Fueron mejores los visitantes al principio: el 0-1 llegó en una precisa combinación entre Firmino y Salah con estupenda definición del egipcio. Brotes verdes para Klopp, que quizá veía un atisbo de recuperación mientras dominaba el partido. 

El United no necesitó ser el dueño del juego para crear ocasiones, siempre atento a las contras. Rashford envió un balón por encima de la defensa, Millner midió mal el salto y Greenwood batió a Alisson. Es posible que el 1-1 al descanso fuera un castigo demasiado duro para el Liverpool, pero el 2-1 fue de todo punto excesivo. Esta vez fue el joven central Williams quien no pudo despejar el balón y Rashford castigó el error. Al central se le nota aun inexperto, aunque en otras jugadas sí estuvo bien colocado y ayudó a iniciar las jugadas.

Un error al sacar el balón desde la defensa permitió a Salah empatar el partido, lo que colocó al Liverpool como ganador más probable. Pero pasaban los minutos y los cambios de Klopp no terminaron de ayudar al equipo, que vio pasar su momento. La entrada de Bruno Fernandes oxigenó al United. Una falta provocada por Cavani y un lanzamiento maravilloso de Fernandes dieron la victoria al equipo local.

Klopp no va a derramar lágrimas por no disputar más la FA Cup, aunque a los aficionados siempre les duele caer con el United, más aún cuando los red devils llevan años siendo la sombra de lo que fueron. Mas allá de la eliminación de la Copa, Klopp tiene varios asuntos por resolver. El primero, sus propios nervios. Se le nota algo alterado en las ruedas de prensa y en sus declaraciones tras los partidos. Su energía en el banquillo no es nueva, pero ahora se añade un punto de crispación. Es algo que debe desterrar.

Los problemas defensivos creados por las lesiones se han ido resolviendo con la entrada de Fabinho, mas que cumplidor, pero sus problemas están en ataque. Salah podría haber iniciado su recuperación en Old Trafford, pero lleva un tiempo muy por debajo de su nivel, quizá por la negociación de su contrato. Después de declarar que si hubiera jugado en el Madrid o el Barcelona habría ganado el Balón de Oro, han saltado las alarmas: ¿Se quiere ir? ¿Estaría mejor en el Bernabéu o el Camp Nou? No sé en qué momento de la historia los jugadores y algunos aficionados empezaron a celebrar el Balón de Oro como si fuera un trofeo, casi el mas importante.  

Firmino tampoco ha estado bien esta temporada —Mané ha sido el mejor de la tripleta ofensiva— y el Liverpool echa de menos a Diogo Jota. El portugués había caído en el equipo de pie y era el jugador ideal para dar descanso a cualquiera de los componentes del tridente. Su lesión, y la poca participación de Origi, Shaqiri y Minamino, quizá apunten a lo complicado que resulta encontrar suplentes de garantía para un tridente casi indiscutible. Cualquier delantero que firme por el Liverpool sabe que su punto de partida es el banquillo.

El centro del campo es otro problema. Thiago no termina de entrar en juego por sus lesiones. Su estilo, más controlado, aun no ha conseguido mezclar bien con la aceleración habitual del ataque red. La aparición de Curtis Jones, que ya jugó varios partidos la temporada pasada, es la mejor noticia en lo que va de curso y pudiera explicar por qué el Liverpool no tiene prisa por ofrecerle a Wijnaldum el contrato que el holandés quiere y que tampoco se está ganando en el campo. Por su cabeza parece rondar la posibilidad de fichar por el Barcelona la temporada que viene.

Tras caer en casa contra el Burnley el pasado jueves y acabar con una racha de 68 partidos invicto en Anfield, Klopp asumió su responsabilidad en los errores de su equipo. Ahora se trata de ver si es capaz de encontrar las soluciones que, según recuerdan algunos diarios, no supo encontrar en Dortmund pasado el mismo periodo de tiempo y tras una época de triunfos similar.

En el resto de la jornada, la sorpresa saltó en Cheltenham. El equipo local ganaba 1-0 al Manchester City en el minuto 81 con un gol fruto de un saque de banda al punto de penalti. En estas eliminatorias es normal que el equipo grande se vea sorprendido durante unos minutos. Finalmente, el City consiguió remontar con tres goles y ahora le espera el Swansea, de Segunda. El United, por cierto, recibe al West Ham.

Kepa volvió a jugar con el Chelsea y, como suele ser habitual, volvió a encajar un gol extraño. Esta vez, al menos, comparte mofa con Timo Werner, que lleva varios partidos incapaz de marcar y además falló un penalti. Pese a todo el Chelsea derroto cómodamente al Luton (3-1) y visitará al Barnsley, también de segunda. 

El Arsenal fue eliminado por el Southampton (1-0) con un autogol de Gabriel. Arteta volvió a contar con algunos de sus veteranos. Willian parece sufrir el efecto Marcelo: no sólo coinciden en peinado y dorsal, también suelen estar en el campo cuando las cosas van mal a sus equipos. Esta temporada el título viajará a otras vitrinas y resulta más difícil elegir un claro favorito. City, United, Leicester, Chelsea, Tottenham y Everton tienen derecho a proclamarse candidatos sin que cause rubor alguno. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here