Si la vida de Joe Biden fuera una novela sería una tragedia con final feliz, suponiendo que el último capítulo fuera su proclamación como presidente, un símbolo de esperanza por la delicada situación del mundo y por el no menos delicado estado mental de su antecesor, señor Trump. Al margen de otras experiencias, que no son pocas en el ámbito político, Biden es un veterano del sufrimiento. Con 29 años perdió a su mujer y a una hija de un año, y debió sentirse bendecido por no perder también a sus dos hijos varones, de dos y tres años. El coche que conducía su esposa fue arrollado por un camión cuando iban a comprar un árbol de Navidad. Aunque Joe Biden ha mantenido siempre que el camionero había consumido alcohol (tuvo que disculparse después por afirmarlo públicamente y sin pruebas), se cree que el accidente pudo estar provocado por una distracción al volante de la señora Biden, que habría mirado hacia atrás para atender a los niños. No importa mucho. Era el invierno de 1972 y Joe Biden acababa de ser elegido senador, se dice que con la ayuda fundamental de su mujer, cerebro de la campaña. El nuevo senador por Delaware tuvo que jurar su cargo en el hospital donde estaban ingresados sus hijos: uno se recuperaba de una fractura de cadera y el otro de una fisura en el cráneo.

Cinco días después del accidente y dos antes de Navidad, los hijos de Biden, Beau y Hunter, fueron visitados en su habitación del hospital por los jugadores de los Pittsburgh Steelers Rocky Bleier y Franco Harris. Joe Biden asegura que es la primera vez que los vio felices después de la tragedia. Además de la sonrisa, ambos tenían un balón firmado entre las manos.

El fútbol americano había sido el deporte universitario de Joe Biden y un asidero frente a los problemas de confianza que le causaba su tartamudez. Así lo contó en sus memorias, Promises to keep: on life and politics: “Por mucho que me faltara confianza en mi capacidad para comunicarse verbalmente, siempre tuve confianza en mi habilidad atlética. Los deportes eran tan naturales para mí como no lo era hablar. Los deportes se convirtieron por tanto en mi ticket de aceptación. No me intimidaba fácilmente en el juego, así que incluso cuando tartamudeaba, nunca dejé de reclamar la pelota”. Ya como vicepresidente, declaró: “Si lo piensan, la tartamudez es la única discapacidad de la que todavía se ríe la gente”.

Beau Biden fue la viva imagen de su padre, personal y políticamente, hasta que falleció de un tumor cerebral en 2015, a los 46 años. En 2016, su hermano Hunter comenzó a salir con la viuda, Hallie, un cotilleo morboso que Joe Biden quiso desactivar con la mayor naturalidad posible. “Todos somos afortunados de que Hunter y Hallie se encontraran mientras estaban recomponiendo sus vidas después de tanta tristeza. Tienen nuestro apoyo total y completo y estamos felices por ellos”.

Hunter, que terminó por casarse con la cineasta sudafricana Melissa Cohen, ha sido siempre el flanco más débil de la familia Biden, con problemas con el alcohol y las drogas: “Todo el mundo se enfrenta al dolor. Todo el mundo tiene su trauma. Hay adicciones en todas las familias. Me encontraba en la oscuridad de un túnel que no tenía fin. Y hay que aprender a lidiar con eso”. Joe Biden describió así sus sentimientos hacia sus hijos: “Beau era mi alma, pero Hunter es mi corazón. Ha pasado por momentos difíciles, pero está luchando por salir”.

Joe Biden no ha perdido nunca su afición al deporte. Aunque no ha olvidado el gesto de los Steelers, se ha declarado seguidor de los Eagles y vio en directo la victoria de Filadelfia en la Superbowl de 2018. En el béisbol su equipo son los Phillies y en baloncesto sus amores son para la Universidad de Syracuse, donde estudió derecho.

El interés por la NBA lo cubre su flamante vicepresidenta, Kamala Harris, nacida en Oackland (padre jamaicano y madre de la India) y fan de los Golden State Warriors. Eran habituales los comentarios baloncestísticos de Kamala en redes, incluida su despedida a Kobe Bryant: “Mi corazón está completamente roto por Vanessa, por la familia Bryant al completo y por todos los viajaban a bordo. Padre, marido, filántropo, uno de los más brillantes iconos de California. Kobe trascendió al deporte. Hoy y siempre debemos abrazar un poco más fuerte a todos aquellos que queremos”.

Kamala Harris conoció a su marido en una cita a ciegas propiciada por unos amigos. La primera vez que se puso en contacto con él a través de un mensaje, él le dijo que estaba viendo a los Lakers, lo que estuvo cerca de frustrar su relación. Al final, pese a todo, triunfó el amor. Ahora hacemos votos para que también triunfe la presidencia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here